Doce Del patíbulo

Tras explorar los filmes más destacados en los años posteriores a la guerra, seguimos recopilando los mejores largometrajes que abarcan la II Guerra Mundial (1939 – 1945), una época que ha servido de gran inspiración para el mundo del celuloide.

Las mejores películas sobre la II Guerra Mundial (décadas 40 y 50)

Trilogía de La Condición Humana (1959 – 1961) – Masaki Kobayashi

A pesar de tener sus dos primeras obras, No hay amor más grande El camino a la eternidad, en los albores de la década de los 50, hemos situado esta trilogía como comienzo de los 60 para no saturar el listado anterior y porque además es la entrada perfecta a estos veinte años.

Dirigidas por Masaki Kobayashi –uno de los directores japoneses más inolvidables de la historia, con películas en su haber como Samurai Rebellion, El más allá, Harakiri y las listadas en cuestión-, esta trilogía nos presenta a Kaji, un pacifista japonés, que trata de librarse del servicio militar aceptando un trabajo como supervisor laboral en las minas de la Manchuria ocupada. Kaji se dedica a mejorar las pésimas condiciones laborales de los internados, siendo despreciados por el jefe del campo de concentración, hasta que un día todo estalla. Cabe destacar que estas tres obras, de alrededor de 200 minutos cada una -lo que suma 10 horas de metraje aproximádamente- inspiró a Stanley Kubrick para la realización de La Chaqueta Metálica. 

Dos Mujeres (1960) – Vittorio de Sica

Antes de nada, debemos recordar que Vittorio de Sica es uno de los directores italianos más influyentes que ha engendrado el Séptimo Arte. Uno de los padres de el Neorrealismo Italiano, en su haber se encuentran títulos de la talla de Ladrón de Bicicletas (1948) o Umberto D (1952).

En Dos Mujeres, de Sica volvería a hacer gala de este neorrealismo -no tan extenuado como en las anteriores filmadas- y nos contextualiza la acción en Italia, 1943, durante los nueve meses de la ocupación alemana. Cesira es una mujer que vive en Roma con su hija Rosetta, una adolescente de trece años. Ante el avance de la guerra, decide huir de la ciudad y refugiarse en casa de unos parientes, afincados en los montes de Ciociaria, donde es muy bien recibida. Allí, Cesira conoce a Michelle, un joven intelectual que quiere ser partisano y que, enamorado de la protagonista, intenta atraerla a la causa de la libertad.

¿Vencedores o vencidos? El Juicio de Nuremberg (1961) – Stanley Kramer

Autor de algunas obras reseñables como Adivina quién viene esta noche (1967) La Herencia del Viento (1960), Stanley Kramer aportó su granito de arena con una película sobre El Juicio de Nuremberg, en 1948.

Tres años después del final de la II Guerra Mundial, cuatro jueces, cómplices de la política nazi de esterilización y limpieza étnica, van a ser juzgados en Nuremberg. Sobre un juez norteamericano retirado, Dan Haywood, recae la importante responsabilidad de presidir este juicio contra los crímenes de la guerra.

La Infancia de Iván (1962) – Andrei Tarkovsky

Llega el turno de hacer mención a uno de los directores más emblemáticos, legendarios y controvertidos de la historia: Andrei Tarkovsky. Un auténtico genio que dejó a su paso obras tan aclamadas como incomprendidas, requiriendo de más de un par de visionados para poder entenderlas en su plenitud (y haciendo uso de un gran nivel cultural).

En este caso nos referiremos a La Infancia de Iván -su Ópera Prima-, un filme ubicado en el frente oriental y protagonizado por Iván, un niño ruso de 12 años cuyos padres murieron durante la invasión nazi, que trabaja espiando a los alemanes. A partir de ahí, que comience a volar la imaginación.

La Gran Evasión (1963) – John Sturges

¿Qué decir de La Gran Evasión que no se haya dicho a estas alturas? La obra de John Sturges es, por derecho propio, una de las cintas más reseñables de la II Guerra Mundial, aun presentando ciertos paralelismos con algunas otras comentadas con anterioridad y centradas en el drama carcelario.

Un grupo de oficiales ingleses y norteamericanos, prisioneros en un campo de concentración nazi, se proponen organizar una fuga en la que se verán implicados 250 presos. Para llevar a cabo su plan comienzan a excavar tres túneles.

El Tren (1964) – John Frankenheimer

El Coronel Franz Waldheim tiene una misión muy concreta, en Paris: hacerse con las modernas pinturas francesas, las mismas calificadas como “degeneradas” por los nazis, y cargarlas en un tren rumbo hacia Alemania. Pero ha de tener mucho cuidado en no dañar la carga y además tiene de tiempo límite lo que el bando aliado tarde en conquistar la ciudad, algo que pasará más pronto que tarde.

La Tienda en la Calle Mayor (1965) – Ján Kadár, Elmar Klos

Nos adentramos dentro del movimiento cinematográfico conocido como Nueva Ola Checoslovaca, ocurrido entre los 60 y 70, que fue la edad de oro del cine del país.

La Tienda en la Calle Mayor, dirigida por Ján Kadár y Elmar Klos y ganadora del Oscar a Mejor Película de habla no inglesa en 1965, nos sitúa dentro de una pequeña ciudad del país donde el carpintero Anton Brtko intenta llevar una vida apacible, alejado de los seguidores nazis que intentan imponer su disciplina sobre la comunidad. Sin embargo, la presión de su esposa Evelyn y de su cuñado Markus, un caudillo fascista local, no le permiten vivir como él desea. Pues el segundo le ofrece hacerse cargo, en calidad de ario, de la mercería de la Srta. Lautmann y la primera no hace más que soñar con la idea de enriquecerse. Las situaciones cómicas en la tienda se suceden mientras el movimiento antisemita crece alrededor.

Red Angel (1966) – Yasuzo Masumura

Este largometraje no solo se ubica dentro de la II Guerra Mundial, sino también en la II Guerra Chino-Japonesa (1937 – 1945), el segundo de los enfrentamientos entre los grandes países asiáticos.

Sakura Nishi es una joven enfermera enviada a 1939 a un hospital de campaña en China. Impactada por la brutalidad de la guerra, trata de entender, ayudar y humanizar a quienes se hayan inmersos en esta guerra, incluido el doctor Okabe, cirujano del que depende.

Doce del Patíbulo (1967) – Robert Aldrich

5 años después de dirigir ¿Qué fue de Baby Jane?, Robert Aldrich volvería a zambullirse dentro del conflicto bélico por excelencia para rodar uno de sus mejores títulos: Doce del patíbulo. 

El comandante Reisman es un oficial estadounidense distinguido por su valor dentro de la campaña de Italia. A pesar de ello, las relaciones con sus superiores son más bien tensas, debido a la disciplina -algo que no termina de dominar-. No obstante, su brillante historial militar le hará obtener una misión suicida: asaltar una fortaleza nazi y matar a sus ocupantes, todos ellos altos rangos de la jerarquía. Para ello tendrá que someter a un durísimo entrenamiento a doce presidiarios.

El Ejército de las Sombras (1969) – Jean-Pierre Melville

Phillipe Gerbier es un ingeniero civil que ha entregado todos sus esfuerzos al servicio de la Resistencia Francesa, de la que es uno de los máximos responsables. Pero llega el día en que la policía colaboracionista le captura y le encierra dentro de un campo de concentración, bajo atenta vigilancia. Tras un traslado logrará escapar mediante una rápida fuga, que se verá seguida de su testimonio en el día a día de la resistencia, sumado además de sus dificultades frente al poderoso invasor.

La Batalla de Berlín (Liberación) (1969) – Yuri Ozerov, Julius Kun

De la mano de la Unión Soviética, más concretamente de Yuri Ozerov y Julius Kun, llega La Batalla de Berlín, una epopeya bélica de 487 minutos de duración que, en su día, se consideró como la respuesta soviética a El Día Más Largo (1962), una producción de Fox que narraba el desembarco de las tropas aliadas en la playa de Normandía. Liberación cubre las victorias más importantes del ejército soviético, entre las que se incluye la Batalla de Kursk y La Batalla de Berlín, entre otras.

La Ascensión (1977) – Larisa Shepitko

A pesar de que la década de los 70 no fue la más prolífica dentro del género de la II Guerra Mundial, sin realizarse filmes de la calidad de los anteriores. Fuera del listado se ha quedado El Espejo (1975), de Andrei Tarkovsky; no por no poseer la citada calidad, sino por referirse quizá muy tímidamente a la II Guerra Mundial.

En este caso, terminaremos el listado con La Ascensión, un largometraje de Larisa Shepitko -de nuevo director/a de la Unión Soviética-. En él, se narra la historia de dos partisanos soviéticos que, tras separarse del grupo, deciden ir a buscar provisiones a una pequeña granja. Pero, como los alemanes habían llegado primero, se ven obligados a recorrer territorio ocupado para encontrar otros sitios donde abastecerse.

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