¿Que tienen en común Euforia, Homeland, En terapia y Your honor? Además de que en casi todas salen desnudos, que son adaptaciones de series israelies. La industria televisiva de Israel se ha convertido en una auténtica potencia mundial en las últimas décadas. Tanto, que Netflix encontró un inesperado filón con las series de ambientación judía, tanto occidentales (Unortodox, Nadie quiere esto, Long Story Short) como israelíes (Shtisel, Miss Jerusalén, Un chico malo). Pero si hay una serie que destaca por encima de todas las demás: Fauda (curiosamente, la más desconocida de todas en España)
Aprovechando el inminente estreno de su quinta temporada, en cinéfilos frustrados os vamos a recomendar la que es una de las mejores series policíacas que sean rodado nunca. Y eso que seguramente ni te suene, y mira que lleva ya cuatro temporadas en Netflix.

Se trata de la serie seguramente más exitosa de toda la historia de la televisión hebrea y no es para menos. El problema es que, como todo lo israelí, provocará sentimientos (y prejuicios) encontrados. Si ya vivimos en una sociedad hiper mega polarizada, lo de Israel es polarización elevada a la enésima potencia. De un lado y otro se ha creado una imagen absolutamente paródica de un país y una sociedad de una complejidad suma. Seguramente más que la de cualquier país que hayas conocido. Pues justo por eso os la recomendamos, porque mostrar la absolutamente polidiédrica realidad del conflicto árabe-israelí es el punto fuerte de Fauda. Además, escribía este artículo el día del año nuevo hebreo, así que qué mejor momento para recomendar la serie judía por antonomasia.
Cinco razones por las que engancharse a Fauda.
- Porque en España sabemos reconocer el cine policiaco.
Esa es nuestra gran especialidad. En lo que respecta al cine de género negro y las series policiales, muy pocas cinematografías nos pueden seguir el ritmo. Por tanto, si una persona del país que vio nacer El crack, La isla mínima, Celda 211, No habrá paz para los malvados, La casa de papel, Antidisturbios etc. te dice que una serie policiaca extranjera es buena… hazle caso.
- Porque está JODIDAMENTE bien rodada.
La dirección, los actores, los guiones, el ritmo frenético, el suspense que te deja anclado a la butaca… todo en Fauda es un mecanismo de relojería perfectamente equilibrado.
- Porque (quizá) te va a cambiar la visión de Israel.
Al menos, la matizará en un sentido y en otro. Los israelíes y los palestinos en Fauda son indistinguibles. Los policías hablan árabe y los terroristas hebreo. Escuchan la misma música, comen los mismos platos. Sus costumbres son las mismas. Hay un momento en el que el protagonista, un agente de incógnito con doble identidad, reconoce ser más feliz cuando hace de palestino que en su propio país. Un alto funcionario de Cisjordania dice admirar lo que ha logrado Israel en tan pocos años de existencia y que ojalá hubiera un Tel Aviv en Palestina. Fauda muestra un mundo de hermanos que se ha ido al carajo, pero en el que unos se reconocen a si mismos en el otro.
- Porque es una serie imposible de haberse rodado en España.
Recuerda la polémica en Antidisturbios, cuando sindicatos policiales de extremo centro como Jusapol se quejaron porque mostraba a efectivos policiales consumiendo cocaína y en actos violentos. ¡Llegaron a pedir el boicot a la serie en pleno siglo XXI! Pues no me quiero ni imaginar si aquí se hiciera una serie como Fauda. Los policías israelíes torturan a los presos e incluso los llegan a asesinar por venganza. Los terroristas, por su parte, son mostrados sin minimizar en absoluto sus actos, pero sí como personas con familia, gente que ama a sus parejas y a sus hijos. La frontera entre quién es el monstruo es absolutamente difusa. Imagina una serie sobre ETA en la que los etarras son mostrados como personas que realmente creen en lo que hacen y que son buenos padres, esposos e hijos. Imagina que en la misma serie se reflejara los maltratos y las torturas en los interrogatorios por parte de la guardia civil. Es mucho imaginar porque hamas jamás se haría nada ni remotamente parecido en España sin que ardiera todo el país. Pues eso es Fauda.
- Porque el arte está por encima de todo.
Me da igual si eres de los que piensan que Israel es el cuarto reich como si te crees que es el bastión de las cruzadas. Cuando pase los siglos, los milenios, cuando ya nadie recuerde el conflicto territorial de oriente próximo, cuando las fronteras sean otras, cuando haya países nuevos y otros desaparezcan. Cuando ya nada importe sólo importará una cosa: El arte. El arte será lo único que redima las miserias de las sociedades que lo crearon. Siempre ha sido así y siempre lo será. El arte está por encima de todo y todos.

¿Que ni por esas quieres ver una serie israelí? Perfecto. Estás en tu derecho, faltaría más. No me voy a meter en rebatir ni reforzar la idea que tengas de ese país, pero Fauda no es un partido político, Fauda es cine, y siempre he pensado que el arte estaba por encima de todo porque es de lo poco que nos redime como civilización. Me da absolutamente igual que Asghar Farhadi no le sople ni un pelo al régimen iraní con su cine. Zhang Yimou es, literalmente, el director fetiche del régimen chino, completamente asimilado a la propaganda cultural del partido. No los juzgo ni como revolucionarios ni como buenas personas, sino como cineastas y su cine es la re-ostia (Hero es una de las películas que más veces he visto en mi vida). Eso es lo que nos debería importar a la hora de disfrutar una película, creo yo.
Hoy vemos el coliseo de Roma sin pensar en las atrocidades del imperio que lo creó y sus arcos de triunfo celebran sus genocidios. Disfrutamos de las Meninas sin que nos importe toda la mierda de la España imperial. El Paris de Napoleón sobrevive al psicópata que lo levantó. No olvidemos tampoco que absolutas obras maestras del cine han estado al servicio de las ideologías más demoníacas. El acorazado Potémkim, genialidad donde las haya, se rodó como propaganda estalinista y Olimpia a mayor gloria del pintor austriaco del bigote. Ambas son obras maestras.
Esta es nuestra recomendación. Tuya es la elección (y será la correcta, por supuesto… pero ve Fauda).
