Venom: Habrá Matanza llega a nuestras salas de cine este viernes 15 de octubre -por fin- tras varios retrasos debidos a la pandemia. Prepárate y pilla palomitas para volver a ver al simbionte alienígena metido en problemas.

Venom: Habrá Matanza es la continuación a su predecesora que vimos hace 3 años y que dejó a buena parte de la crítica con buen y mal sabor de boca por igual. Esta segunda entrega continúa esa estela y, aunque pule muchos errores, sigue dejando esa extraña sensación al verla. En esta secuela Ruben Fleischer, director de la primera parte y conocido por dirigir las películas de Zombieland, se baja del asiento de director para dejar paso a Andy Serkis. Serkis, archiconocido por interpretar a Gollum, César o al mismísimo Kong; continúa su etapa de director con el simbionte.

Había mucha emoción por esta incorporación, ya que se sabe que Serkis es un entendido de la tecnología CGI -imágenes generadas por ordenador- y así podría volcar su talento en la cinta. Pues he de decirte que se ve reflejado con creces y corrige una pega de la primera parte, donde a veces el simbionte no parecía verse tan realista. Aquí Venom se siente integrado y con más matices.

Venom: Habrá Matanza trae más secuencias de acción, un enfoque más personal, mucho humor -a veces demasiado- y un enfrentamiento final apoteósico contra su nuevo enemigo: Carnage -sí, me niego a llamarle Matanza-.

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Nuevo enemigo, nuevos problemas

Eddie Brock, interpretado por Tom Hardy, colabora con un agente de policía en la investigación de los asesinatos de un loco perturbado Cletus Kasady, encarnado por Woody Harrelson. Al parecer, Cletus se ha obsesionado con Eddie y sólo quiere hablar con él. Por diversos motivos, éste recibe el simbionte y de su unión surge Carnage, el enemigo más despiadado de Venom -y Spider-Man-. ¿Qué puede pasar si unes un simbionte hambriento con un asesino en serie? pues eso, nada bueno.

Aquí entra el primer problema de la película y que comparte con su predecesora: un simbionte asesino descontrolado que hace verdaderas matanzas, pero no vemos ni una gota de sangre, ya que todas las muertes prácticamente ocurren fuera de plano. Y es que sí, Venom: Habrá Matanza continúa con la calificación PG-13. Esta es la gran pega de la película y la que te deja con un cuerpo extraño, ya que sientes todo el rato que te falta algo. Venom debería de estar en el mismo saco de películas como Deadpool o Logan con calificación R para así exprimir todo su potencial, pero eso no entra en los planes de Sony. Sony sigue empecinada en que Venom entre por la puerta grande del UCM, ¿lo conseguirán?

Quitando esa pega la película ahora es más brutal en muchas de sus escenas -aunque te corten lo mejor- y mejora con creces en ese aspecto a la primera parte, que estaba algo escasa. Cómo he dicho anteriormente, la experiencia de Serkis como artista en la captura de movimiento se manifiesta sobre todo en las escenas más caóticas. Venom parece realmente estar ahí tirando los cereales de Eddie o Carnage destruyendo todo a su paso. Los efectos prácticos sumados a su vez con el CGI hacen una combinación perfecta, además de la actuación en consonancia de Tom y Woody, que deben de haber aceptado más de un consejo de Serkis.

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Ahora me río, ahora no

En esta secuela exploramos más a fondo la relación de Eddie y Venom, que son algo así como Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Uno no quiere problemas y el otro es un bruto que sólo quiere hacer cosas de dudosa moralidad. Ambos se enfrascarán en varias conversaciones y peleas cómo si de un matrimonio se tratara. Pero hay algo diferencial en esta cinta respecto a su predecesora, el humor.

Venom es el alivio cómico de la cinta en gran cantidad de ocasiones y, aunque ya apuntaba maneras en la primera, aquí claramente queda establecido. Pero nos encontramos con otra pega, a veces hay demasiado «humor». Los chistes entran muy bien la mayoría del tiempo y funcionan, pero hay algunos que terminan por hacerse pesados o entran fuera de lugar. Podríamos asemejar a Venom con Drax de Los Guardianes de la Galaxia -un poco por encima, tampoco a ese nivel-. Incluso sus personajes secundarios, Michelle Williams y Reid Scott que repiten como Anne y Dan, funcionan también como alivio cómico, por si no fuera suficiente.

Aquí nos encontramos otra vez con el plan de Sony por conquistar el UCM y hacer del simbionte un personaje para toda la familia. Esto posiblemente sea para mí el mayor problema y el más irreparable, ya que el personaje ya se ha establecido cómo tal y descontentará a más de algún fan -donde me incluyo-. Eso sí, cabe destacar que Sony se ha puesto las pilas y ha dejado pildoritas para el verdadero fan de Spider-Man. He podido ver tanto una referencia a las películas del Spider-Man de Raimi, cómo una a las de The Amazing Spider-Man; ¿significará algo?

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Conclusión y la escena post-créditos

Ey, ¿pensabas que se me olvidaba la escena post-créditos que está dando tanto de que hablar? obviamente no. Hay una escena post-créditos que te volará completamente la cabeza y que tienes -obviamente- que ver. No entraré en materia con ella porque quiero que esta crítica sea sin spoilers, pero mañana se subirá una artículo hablando de ella con todo lujo de detalles y sobre lo que ésta supone.

En definitiva, la película es entretenida y funciona mucho mejor que su antecesora. Woody Harrelson hace una muy buena actuación como Cletus y ¿por qué engañarnos? Venom mola. Si te gustó la primera, de sobra te gustará ésta; y si no te convenció, deberías de darle una oportunidad. Tanto las escenas de acción como las batalla final son un auténtico disfrute de la mano de Serkis. Si no te importa el tema de la ausencia de sangre y el humor para todos los públicos, sin duda ya tienes plan para este viernes.

Reseña Panorama
Venom: Habrá Matanza
6.5
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Estudiante de Ingeniería Infórmatica, amante del cine y las series.