Manual del Director Novel: Lección 6 – Aprende cine

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Sé que has oído muchas veces de todos los grandes cineastas que jamás pisaron una escuela de cine: Tarantino, Kubrick, Cameron o Nicolas Winding Refn nunca realizaron estudios reglados y… ¿Quién no querría ser como ellos (bueno, como Winding Refn no lo tengo yo tan claro). Ahora bien, eso no significa que no supieran de lenguaje cinematográfico. En absoluto. Lo único que no lo obtuvieron en clase.

Sé que me voy a meter en un buen jardín porque me estoy metiendo con uno de los popes de la cinematografía mundial y con una de sus películas más famosas, pero deja que me explique antes de mandarme a los Geos. Nadie puede decir que Almodóvar no sepa de cine. Maneja el lenguaje audiovisual como pocos. No sólo eso, sino que ha sido uno de los principales artífices de la formación de la marca España. La imagen que tienen en el extranjero de nuestro país como algo multicolor, diverso, libre y hedonista se debe en gran parte a él. También es el culpable de la sorpresa de todos los extranjeros cuando descubren que aquí también hay cisgéneros y heterosexuales.

Su película debut fue todo un clásico: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (nadie como Almodóvar poniendo títulos). Se consagró con su primera película, pero vamos a ser justos: Eran otros tiempos. La película llegó justo en el momento adecuado. Era la respuesta cinematográfica a la movida madrileña, fenómeno musical igual de relevante por lo que supuso que por su calidad (acabo de meterme en otro jardín). No lo digo yo, lo dice Alaska (que de la movida algo sabrá, digo yo). Supuso que todo quien tuviera algo que expresar, cogiera un micro y lo dijera. Eso es la movida. La calidad musical era lo de menos. Nadie sabía cantar, ni escribir, ni tocar un instrumento, de lo que se trataba es que tras cuarenta años de oscuridad, todos eran libres para alzar la voz.

Esa es la importancia de la movida y lo mismo digo de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. No importaba que estuviera bien rodada, sino que en la España de los 80 quien fuera podía coger una cámara y expresar todo lo que quisiera. Porque bien rodada, lo que se dice bien rodada… va a ser que no. Tras esa película, su director aprendió muchísimo cine y ha llegado a hacer maravillas con el lenguaje cinematográfico, pero su película debut se trataba de… otra cosa. Pues bien, esa “cosa” sólo tuvo cabida en un momento muy determinado de la historia de nuestra cinematografía y no se va a repetir. Hoy en día, Almodóvar la habría tenido que colgar en Youtube y verla en bucle una y otra vez para que subiera las visitas.

Las aventuras ochentosas de la movida no son el ejemplo a seguir. Si quieres hacer cine, tienes que saber de cine. No pienses que el acceso a que cualquiera con el móvil podamos rodar una película es suficiente. Aprende cine, que sepas cómo traducir en imágenes la historia que tienes en la cabeza. Repito: No basta con tener una cámara, cuatro colegas que te ayuden y una idea. Es más. Ni si quiera basta con que esos cuatro colegas sean profesionales. Ellos harán bien su trabajo. Tú no. Porque ellos saben de cine. Esa es la diferencia.

Lección 1: Dirige la película

Lección 2: No estás inventando el cine

Lección 3: No quieras ser otro

Lección 4: El Óscar ya lo ganó otro

Lección 5: No hagas una superproducción de bajo presupuesto