The Lobster

Hollywood no sabía lo que se le venía encima. Yorgos Lanthimos, creador de la inclasificable Kynódontas, daba el salto a la meca del cine en 2015 con The Lobster, una sátira del amor en las sociedad occidentales. Sin perder una pizca de su inconfundible estilo, Lanthimos retrató una distopía que no se aleja tanto de la realidad que nos rodea.

Descubrir nuevos autores siempre es positivo. Adentrarse en nuevas psiques a través de obras únicas e intransferibles que nos lleven a terrenos que ni imaginamos. Cualquier nuevo artista que deje su huella en el séptimo arte merece, por lo menos, atención. Si hablamos de Yorgos Lanthimos, cineasta y director teatral griego, la atención pasa a ser obligatoria. Empezó su carrera en su Grecia natal con obras incómodas como Kynódontas o Alps, y en apenas diez años de carrera dio el salto al cine norteamericano. Su ascenso fue meteórico y desde aquel 2015 en el que llegó a Hollywood ha dirigido tres películas, cosechando tres nominaciones a los Oscars y desmarcándose como una de las grandes promesas del cine de autor.

Volvamos a aquel 2015 en el que comenzó su camino por EEUU. The Lobster fue su primera producción en tierras norteamericanas. Contando con estrellas de primer nivel en su reparto y con total libertad creativa para llevar a cabo su idea, Lanthimos dio un primer paso inmejorable. The Lobster propone un mundo distópico en el que está penado estar soltero. David, interpretado por un notable Colin Farrell, es un hombre de mediana edad al que su mujer acaba de dejar y debe aceptar las consecuencias de su nueva condición. La sociedad de The Lobster envía a los solteros a un hotel donde disponen de 45 días para encontrar pareja. Si fracasan, serán convertidos en animales.

VER THE LOBSTER EN FILMIN

Vi The Lobster hace unos años y no entendí casi nada. Me pareció una marcianada bastante tonta pero interesante. Ayer la volví a ver y entendí por qué está considerada como una de las obras cúspides de Lanthimos. El director griego apunta y dispara al desmedido peso que las sociedades occidentales hemos depositado en el valor de tener pareja y no vivir solo. A través de una sutil sátira llena de metáforas, The Lobster critica una condición artificial del ser humano que ha creado para dar un sentido a su existencia.

El amor impostado que vemos en el hotel es una divertidísima alegoría de las decisiones que tomamos los occidentales a la hora de escoger pareja (el dúo Whishaw-Barden y sus narices ensangrentadas es fantástico). Por otro lado, vemos una especie de resistencia de solteros que prohíben el amor entre miembros del grupo. Si por un lado tenemos amor impuesto, por otro, amor prohibido. Ese anhelo del ser humano por imponer sus ideales al resto da sentido a ambas facciones.

En medio de esta guerra de absurdas ideologías, florece un amor medianamente real. Colin Farrell y Rachel Weisz interpretan a una pareja real en The Lobster. Ya sea porque ambos son miopes o por cualquier otro factor, ambos se aman y están dispuestos a luchar contra todos para fructificar su amor. Es magistral la sutileza con la que Lanthimos introduce tabúes sociales que ni siquiera somos capaces de cuestionar. ¿Por qué amamos a quienes comparten nuestros gustos? Una pregunta tan poco presente en el debate público como incómoda que Lanthimos satiriza con diálogos ácidos e ingeniosos.

LA PUERTA QUE ABRIÓ TWIN PEAKS

Puede llegar a sentirse ciertamente pesada en ciertos puntos, pero The Lobster se toma el tiempo necesario para retratar su idea de la sociedad occidental. Al fin y al cabo, el cine es un reflejo de la época que está viviendo. Podremos no tener hoteles/cárceles, guerrillas opositoras al amor o castigos que involucren convertir en animales a los solteros, pero tenemos una sociedad que no impide que lo que nos muestra The Lobster nos parezca extraño.

Reseña Panorama
The Lobster
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