No hay lugar más cinematográfico en un palacio que los pasillos internos. Pasillos que están reservados a los monarcas y a sus queridas y queridos. Llaves maestras que abren puertas y corredores que se comunican a modo de laberinto. Siempre en la oscuridad y con la llama de los herederos del menorá buscando las habitaciones del poder. Así, en uno de esos pasillos, es como nos llega la nueva película de Yorgos Lanthimos, La Favorita. Una de las pequeñas joyas de este año de cine.

Una película de evidente corte histórico que se pone en la óptica de uno de los directores más interesantes de lo que llevamos de siglo XXI. Tanto en Lobster (2015) como en El Sacrificio de un Ciervo Sagrado (2017), Lanthimos nos ofrecía su visión de autor de las relaciones sociales y amorosas. En La Favorita volvemos a ver otro punto de vista de ese mismo tema pero en este caso situándolo en la corte de la Reina Ana de Estuardo a principios del siglo XVIII.

La Favorita arranca con la llegada de Abigail Masham (Emma Stone). Una joven aristócrata que ha perdido su apellido y que deberá empezar por hacerse un hueco en la corte  recurriendo a su prima Sarah Churchill (Rachel Weisz). La duquesa cuenta a su favor con ser amiga íntima de la reina Ana (Olivia Colman) y por lo tanto la gran favorita de la corte. Un duelo interpretativo a tres bandas que es el punto fuerte de la película. Colman en el papel de una reina venida a menos, debilitada por sus enfermedades, debilitada por la lucha de poder entre los políticos de los dos grupos fuertes del parlamento, los Whig y los Tory. Y debilitada por su propia corte que la aleja del pueblo y la convierte en una de las reinas de la casa Estuardo menos populares.

Además, la interpretación de Colman ya le ha valido reconocimiento en festivales como en el Festival Internacional de Gijón y mantiene el paso firme para la carrera de los próximos Oscar.

Y ese triangulo interpretativo se refuerza con Weisz que sabe dar matices a su interpretación en escenas llenas de dinamismo y se mueve por los pasillos de la corte entrando en habitaciones donde vemos un personaje fuerte y arrogante mientras que luego pasa a aposentos donde vemos su vulnerabilidad al estar enamorada de la reina Ana. Ese punto débil es precisamente el que vislumbra el personaje de Emma Stone. La vemos al principio como una chica muy débil, perdida en la vida, sin apellido que la defienda ni que le abra las puertas del palacio. Desprotegida como esa escena en el carruaje donde sufre la obscenidad de uno de los pasajeros ante la indiferencia del resto. Esa indiferencia del entorno también la tendrá en la corte, que al verla como a un pobre cordero la subestimará, acto que aprovechará ella para escalar hasta llegar a la reina Ana y luchar en igualdad de condiciones ante su prima por ser la nueva favorita de la monarca.

Y ese es el otro punto fuerte de la película, la lucha por el poder sin miramientos, el todo vale, cuando el fin justifica los medios. Especialmente si el fin es conseguir el poder de la nación.

Lanthimos no ha dejado todo el resultado en manos de las tres actrices sino que las ha rodeado de una puesta en escena que cuenta con el vestuario de la tres veces ganadora del Oscar, Sandy Powell (Shakespeare in Love, El aviador y La Reina Victoria) y que le asegura con esta película un resultado similar. La fotografía corre a cargo de  Robbie Ryan en su primera colaboración junto al director griego y que nos aporta uno de los aspectos más discordantes empleando en algunos planos lentes ‘ojo de pez’ y grandes angulares que distorsionan la imagen. También es interesante la utilización de travellings por los pasillos de palacio con la reina expuesta, en muchos de los planos,  a aquellos que viven y trabajan en la corte a expensas de una reina confusa. Para la música, parece que el director no ha querido hacer pruebas y con gran resultado casa el guión con Vivaldi, Bach y Handel.

Si queremos encontrar algún “pero“, nos podríamos remitir al elenco masculino que está vagamente representando por políticos, cabezas visibles de Torys y Whigs y que son utilizados como peones en la escalada de poder de Abigail o en el juego político de Sarah. Pero sin duda los puntos a favor están muy por encima en cantidad y calidad de los negativos, lo que hace a La Favorita en una cita imprescindible del buen cine de este año.

Como apunte histórico, Sarah Churchill además de ser antepasado de Winston Churchill, es línea directa de Diana Spencer, Princesa de Gales.

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Reseña Panorama
La favorita
9

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8 años tenía cuando viendo Lou Grant quise ser periodista. A los 13 dirigía el periódico de mi colegio. A los 16 me presenté en una emisora municipal de Barcelona y fui técnico de sonido, locutor y productor. Ahora hago podcasting. El cine es una pasión que me inculcaron mis padres, recuerdo que mi primera peli en el cine fue acudiendo al estreno de Superman. La adolescencia me la pasaba en cines con la doble sesión y luego compraba los programas de mano. Añoro los ’80.