Gosford Park (2001): Un caballo del más alto nivel

Dirección: Robert Altman | Producción: Shepperton Studios, Capitol Films | Guión: Julian Fellowes | Música: Patrick Doyle | Fotografía: Andrew Dunn | Reparto: Kelly  Macdonald, Maggie Smith, Clive Owen, Kristin Scott Thomas, Michael Gambon, Emily Watson, Derek Jacobi, Bob Balaban, Helen Mirren | Género: Misterio

Gosford Park

El cine de misterio al más puro estilo Agatha Christie ya constituye un género por sí mismo. Hemos visto multitud de grandes realizadores ofrecernos su mirada particular del legado de la legendaria escritora; Quentin Tarantino con su magistral The Hateful Eight o Rian Johnson y su divertidísima Knives Out son buenas pruebas de ello. Los códigos están muy marcados y su interés reside en la huella personal que pueda dejar cada autor: un recinto cerrado (un tren, una mansión, una mercería…), un heterogéneo grupo de personajes a cada cuál más sospechoso, una víctima con multitud de posibles verdugos… y una criada. Siempre hay una criada, y eso es en lo que Gosford Park es especial.

Gosford Park es un lugar inmenso y lleno de lujos que reúne a lo más alto de la aristocracia británica de los años 30. Cada uno de los ilustres personajes que acude a la reunión trae consigo a su criado, indistintamente de si son hombres o mujeres. La diferencia de clases está muy presente en la obra de Altman, incluso vemos una diferenciación por pisos que nos recuerda a Parasite, reciente ganadora del Oscar. Los criados viven todos en cuartos pequeños y compartidos, mientras que cada aristócrata goza de una inmensa habitación con toda la ostentación imaginable.

Gosford Park

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El gran atractivo del film es el baile de personajes y situaciones que presenciamos. A lo largo de los 137 minutos de metraje vemos numerosas historias solapándose entre ellas. Esto juega tanto a favor como en contra del espectador, dado que prohíbe caer en el aburrimiento pero facilita que uno acabe perdiéndose entre tanto nombre, pasado y motivación. Gosford Park es un puzzle literalmente roto que debe ser montado en escasos minutos. Si pierdes el tren al principio, despídete de él.

El transcurso de la acción no cede demasiado espacio a la imaginación. Es la estructura clásica de las cintas de misterio con influencia de Christie: presentación de personajes, asesinato, posterior investigación, solución al misterio y final. No es muy original, pero Gosford Park es consciente de ello y decide ceder el interés del film a la novedosa perspectiva que adopta. El protagonismo de la obra recae en Mary Maceachran, criada de Constance, condesa de Trentham; si ya os habéis perdido con dos nombres, imaginaos con más de quince. Esta joven criada nos lleva por la mansión en busca de nuevas situaciones que abordar. Vemos un intento de violación, rencillas entre las dos criadas más longevas, conflictos matrimoniales entre los aristócratas, personajes misteriosos que arrojan luz a cuentagotas… Como he dicho antes, es un puzzle que el espectador debe reconstruir con suma paciencia y atención.

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El verdadero logro de Gosford Park es construir un camino lleno de obstáculos con elegancia y sin perder su estilo sutil y misterioso. Cede muchísimo protagonismo al espectador y le permite adentrarse sin remilgos en la acción. Es un caballo del más alto nivel que va a 50km/h y que hay que coger antes de que comience a correr, porque si no verás cómo se va mientras te lamentas por no haberte subido a él.

 

Si entras en su juego es un magistral baile de personajes y situaciones, pero la película se esfuerza en entorpecer esta acción. Aún así, el entretenimiento está asegurado. Su riqueza temática también juega a su favor.

Reseña Panorama
Gosford Park (2001)
6