Leonard Cohen, compositor canadiense, ha fallecido hoy en Los Ángeles a los 82 años. Genio de las letras para algunos, sobrevalorado para otros, lo que sí que es cierto es que dejó un puñado de canciones. Además, tuvo una relación esporádica con el mundo del cine.

Leonard Cohen se ha reunido con su musa, Marianne, a la que dedicó dos de sus canciones más conocidas. Esas son So Long Marianne y Bird on the Wire. Pero voy a hacer un breve repaso de la relación del cantautor con el mundo del séptimo arte, en el cual tuvo diferentes papeles, poniendo música o incluso actuando.

Y es que sus canciones han sido requeridas para diferentes películas. Fue en 1967 cuando empezó esta relación intermitente con el mundo del cine, concretamente con la película The Ernie Game, del director canadiense Don Owens. En ella, además de componer el tema principal The Stranger Song, también tuvo un papel secundario como cantante alcoholizado en un mundo deprimente.

Pero fue en 1965 cuando la televisión canadiense realizó un documental sobre la vida del compositor. Hay que recordar que fue un cantante un poco tardío, empezó a los 33 años, pero ya tenía fama como escritor polémico en su país. Con Ladies and Gentleman… Mr. Leonard Cohen, se conoció diferentes aspectos de la vida del entonces escritor y poeta. Muchos años después, ya como músico reconocido, contaría con varios documentales, entre ellos el titulado Leonard Cohen: I’m your man (2006), con guión y dirección de Lian Lunson.

También, por supuesto, le ha puesto música a distintas películas y series. Compuso la banda sonora de la película de Robert Altman, Los vividores, protagonizada por Warren Beatty y Julie Christie. Otros cineastas, como Oliver Stone o Curtis Hanson, también ha recurrido a su música para ambientar sus películas. Además, también se atrevió con el guión de la película Night Magic, musical dirigido por Lewis Fury y protagonizado por Carole Laure y Nick Mancuso.

También hay que decir que una de sus novelas, El Juego favorito (1963), fué llevada al cine en el año 2003 por el director canadiense Bernard Hebert. La película trata la vida de un poeta mujeriego al que le gusta la música. Y por último, una anécdota de tantas en su dilatada carrera. Fué la aparición en Corrupción en Miami en el papel de un detective de la Interpol, sólo un episodio eso sí.

Un músico, escritor y poeta algo endiosado. También algo arrogante, siempre con su pose elegante y su voz suave capaz de llenar un escenario. Quizás su tema más representativo sea Hallelujah, versionado hasta la extenuación pero, quizás, nunca interpretado tan bien como lo hizo él mismo.

 

Advertisements