Festival Sitges

Una de las características del festival de Sitges es esa especie de burbuja que hace que uno esté aislado del exterior. Osea una mezcla a medio camino entre La Cúpula y Wayward Pines. Es tan espesa esa burbuja que aunque solo estamos en el segundo día, uno no puede mas que mirar su smartphone y preguntarse que día de la semana es.

Hoy el festival empieza con el habitual madrugón. Os contaré un secreto del festival que seguramente lo desconoce el público general. Aquellos que asistimos como prensa podemos tener algunas ventajas pero hay que currárselas. Cada día nos toca estar frente al ordenador para reservar las entradas de las películas del día después. Es decir que hoy viernes había que estar alerta para pillar las entradas del sábado. Y os aseguro que muchas ‘vuelan’. Esto también contribuye a lo que os explicaba antes sobre el despiste de saber el día en el que estamos.

Una vez que tenemos las entradas reservadas y viendo que alguna se agotó hemos tenido que recurrir a las películas del plan B. Pero si algo tiene el festival es que de películas hay para todos, solo hay que saber encontrar las pequeñas joyas. Y ya uno sale a la calle a ver como se despierta poco a poco Sitges y hace el desayuno sentado junto a los lugareños con sus costumbres, los paseos matinales de mascotas caninas y las terrazas con croissant y la prensa del día.

Pero la tranquilidad no dura mucho y es hora de ir a la primera de las películas de este viernes. The Killing of a Sacred Deer (Yorgos Lanthimos) está dentro de la sección oficial del certamen. Una acomodada familia con algún oscuro pasado que va a volver para ajustar las cuentas que quedaron pendientes. Pese al reparto de primer nivel, Nicole Kidman y Collin Farrell (si, la misma pareja de La Seducción). La película es monótona y se pierde en la perfección estética de sus escenas. Los diálogos son tan fríos que pueden alejarnos por momentos. Los personajes y la historia son las dos columnas de la película. Cómo van a ir descubriendo el pasado, casi a la vez que nosotros los espectadores y cómo ambos iremos asumiéndolo y afrontando las decisiones venideras.

Crítica de El sacrificio de un ciervo sagrado (2017): Lanthimos fiel a sí mismo

Antes os comentaba la vorágine de películas, bueno pues si a eso le sumamos los actos de presentación y de ruedas de prensa  ya os podéis imaginar los viajes a la carrera entre una sala y otra. A media mañana teníamos dos ruedas de prensa pero llegar a la primera fue especialmente imposible. Al menos hasta que el Delorian me lo dejen bien de precio.

Así pues, momento para el café y asistimos a la rueda de prensa de Susan Sarandon que recibe el Gran Premio Honorífico por toda una carrera. La veterana actriz que hace pocos días cumplía los 71 años ha iluminado la sala. Contestando a las preguntas con las tablas que da la veteranía otorga y sin rechazar hablarnos de temas como las redes sociales, los cambios en el star system de Hollywood… y evidentemente también hacer referencias a películas que forman parte de nuestra cultura cinematográfica. Seguramente unas con más cariño que otras, desde Thelma y Louise, Dead Man Walking o Horror Picture Show. También nos habló de su paso por la televisión con Feud, esa serie que nos habla sobre el rodaje de Que Fue de Baby Jane “Es en las series donde los actores pueden encontrar personajes más arriesgados, a diferencia de lo que pasa en el cine actual”

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La tarde empieza con una revisión al clásico de El Exorcista (William Friedkin). Y es que los clásicos también forman parte muy importante del Festival de Sitges. Eso es algo que le hace diferente de otros grandes festivales. Aquí no se trata solo de sucumbir a las productoras mostrando los blockbuster de la temporada sino que es todo un homenaje al cine. El Exorcista es uno de los grandes clásicos del cine de terror y que cambió totalmente la manera en la que asustar al público durante las próximas décadas. Difícil no ver en algunas películas actuales la influencia de esta cinta.

Y antes de acabar el día nos acercamos al cine Retiro para ver Battleship Island (Ryoo eung-wan). Esta película coreana nos lleva a plena Segunda Guerra Mundial para explicarnos cómo sobrevivía un grupo de coreanos de diferentes orígenes mientras trabajan en minas con las condiciones mas precarias imaginables. Un campo de concentración muy diferente a las visiones más blandas que nos suelen llegar. Aquí la crudeza de la mina nos llega a través de los poros. Es de esas películas que su origen coreano puede no atraer al gran público pero que sería muy injusto. Una película muy recomendable con la que empezamos a poner alto el listón de las candidatas al premio a la mejor película de este Festival de Sitges.

Y esto aun está empezando, ahora llega el fin de semana con más citas en rojo en la agenda para mañana. Será otro día.

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8 años tenía cuando viendo Lou Grant quise ser periodista. A los 13 dirigía el periódico de mi colegio. A los 16 me presenté en una emisora municipal de Barcelona y fui técnico de sonido, locutor y productor. Ahora hago podcasting. El cine es una pasión que me inculcaron mis padres, recuerdo que mi primera peli en el cine fue acudiendo al estreno de Superman. La adolescencia me la pasaba en cines con la doble sesión y luego compraba los programas de mano. Añoro los ’80.