wonder woman

Año: 2017 | Dirección: Patty Jenkins| Producción: Zack Snyder, Deborah Snyder, Richard Suckle| Guion: Allan Heinberg | Fotografía: Matthew Jensen | Música: Rupert Gregson-Williams | Reparto: Gal Gadot, Chris Pine, Ewen Bremmer, David Thewlis | Género:  Acción, superhéroes | Duración: 2 hh 21 mm

Mucha agua ha pasado debajo del puente de DC en sus filmes dedicados a sus grandes superhéores masculinos, Superman y Batman, hasta que el año pasado llegamos a Batman v. Superman. Un desastre comercial y cinematográfico que dejó las esperanzas en un secundario de esa misma cinta: Diana Prince. Y no decepciona.

Preludio

Recuerdo cuando niño ser fan una serie de TV llamada La Mujer Maravilla. En ella Linda Carter —en su momento mi amor platónico— era la encargada de dar vida a Diana y de mostrarnos las aventuras de esta diosa amazona entre los humanos. El personaje también formaba parte de dibujos animados que se presentaban los sábados en la mañana en la televisión local: Los Superamigos. Pero allí, la Mujer Maravilla era junto a Linterna Verde, Aquaman, Flash, y otros, personajes de segundo nivel comparados a Superman, el soso líder, y Batman. Para mí el mundo de los superhéroes empezó en firme en 1989 cuando Tim Burton se dio a la tarea de hacer Batman, de DC, lo demás es historia. Las películas de superhéroes, sin importar el universo al que pertenezcan, hoy inundan cada semana los cineplex de todo el mundo. Más de una docena de trabajos dedicados a los superhéroes masculinos de DC, Superman y Batman, pasaron antes de que Wonder Woman volviera como una secundaria en Batman v. Superman. Tal vez lo único bueno fue la esperanza de ver a Gal Gadot como Wonder Woman en un próxima película.

Diana: Wonder Woman

Y el sueño se cumplió. Gal Gadot es Diana Prince; pero antes, cuando apenas tiene ocho años, Diana le pide a su tía Antíope que le enseñe las artes de la guerra. Sin saber cómo sea el proceso evolutivo de estas semidiosas guerreras, ella ya con doce es descubierta por su madre, Hipólita, la reina de las amazonas, entrenándose. En un cambio abrupto de opinión de la reina, la única niña de Themyscira será formada hasta convertirse en la mejor guerrera de todas las de su raza. El tiempo ha pasado cuando el avión de Steve (Chris Pine) llega a este lugar oculto por Zeus y las férreas convicciones de la princesa Diana la terminan dejando en la Primera Guerra Mundial.

Wonder Woman, verdad de Perogrullo, maneja un discurso feminista que el guion de Allan Heinberg sabe llevar y que cuenta con una buena dirección, salvo pequeñísimos detalles todo encaja. La directora Patty Jenkins es por derecho propio la abanderada de esta cruzada feminista sutil, que lo es por cuanto no pierde la esencia misma de la historieta —dicen los que saben que fue una creación en la que se quería representar una nueva mujer estadounidense con la misma fuerza de Superman, pero que fuese bonita y delicada—, y su cámara no se pierde, o mejor, no deja que la cámara nos distraiga en las curvilíneas, y encantadoras, formas de estas guerras al contarnos la historia de cómo esta heroína llegó para salvarnos.

La decisión de esta princesa, la hace ir a ese mundo especial, el humano, la llevará a probarse como héroe. Su misión es enorme y pasa por salvar la humanidad de sí misma. Le basta recorrer un poco de nuestro mundo de 1914 para darse cuenta de la maldad que habita en ese ser al que ella pretende rescatar. En el horripilante Londres, capital del mundo en ese entonces, se nota la falta de inteligencia de los humanos para organizarse como sociedad: el desorden impera. La paleta de colores escogida cambia drásticamente, y no es solo porque con ella se quiera ambientar con el gris patentado londinense. También se siente lo sucio, lo insalubre, la discriminación por condición social, económica, racial o sexual. Listado anterior mostrado con delicadeza, pero que salta evidente. Nuestra heroína no logra entendernos. Al llegar al frente de guerra sus impresiones se maximizan: junto al egoísmo, campean la cobardía, la barbarie, la indolencia.

La química que hay entre Gadot y Pine pone tanto el toque humorístico como el dramático en cada momento en el que él la lleva de la mano por este cruento mundo. Hasta que Diana entiende que la de Steve Trevor es una mano que debe soltar, y que la ‘No Man’s Land’ es, lamentablemente para nosotros, el lugar donde ella se debe dar a conocer. En, tal vez, la metáfora mejor lograda de la película vemos en cámara lenta como la hermosa guerrera viste su traje y sale con todo su poderío a recorrer esos pocos metros que separan las líneas enemigas para salvar a los pobladores franceses del otro lado de la línea alemana.

Pero su misión no termina allí, y en el desenlace, si hacemos de lado el enfrentamiento típico de este género, ella vuelve a jugar magnánima al entender la fuerza del perdón y del amor. Aquí está ese algo que le reclamo, de menor forma, a la versión de Wonder Woman de Jenkins. Aunque todos tenemos el derecho a contradecirnos, aquí está minimizado, nuestra Mujer Maravilla, dice que ella enciende las velas por el futuro de la humanidad porque es el amor nuestra gran cualidad, lo más rescatable que tenemos. Y aunque el amor es un sentimiento que nos mueve, y que nos representa como especie, también es verdad que este normalmente está asociado a la mujer. Un asunto que deja, pues, al discurso del rol de la mujer en la sociedad en un lugar conservador, quizás muy apegado a la historia original, y hoy se hubiera podido permitir ir un paso más allá. En el 2017 ya sabemos que el cambio propuesto por esa primera ola de feminismo, cuando el cómic nació, trajo algunas victorias, pero también más responsabilidades para la mujer al dejar intactos sus compromisos con la ética del cuidado, al no ser estos repartidos con los hombres, y en tanto sí las mujeres debieron empezar a cumplir en el mundo laboral. Un cambio gatopardiano: cambiarlo todo para que todo siga igual.

Wonder Woman es una líder, una guerrera, una mujer que expresa sus pensamientos, porque nunca se le inculcó la negación de ese derecho, con coherencia; así, pues, que sería un personaje al que irse por otro valor le saldría bien. Uno al que ya han llegado las princesas de Disney, el de la igualdad: donde las responsabilidades y los beneficios son compartidos como seguramente lo son en su isla; y no uno, el amor, donde aun hoy las mujeres se tienen que hacer cargo de los problemas que causan la falta de responsabilidad de los hombres. Una queja menor para una buena película, congruente y que se sostiene sola sin tener que pensar en sus orígenes de historieta.

Reseña Panorama
Wonder Woman
7
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Soy un colombiano que entiende el porqué de nuestro top of mind: Shakira y la farlopa. Mas entender no es compartir y menos aceptar. Ingeniero por confusión, MBA por necesidad, filósofo, mountain biker y amigo de curiosidad. La que me hizo melómano, cinéfilo y lector junto a las ganas de probar el mundo. Así se llega a un par de cosas que dejan a los sentidos disfrutar, como escribir tratando de no perder la elegancia en ello.