Dime quién soy

Dime Quién Soy llega a su fin con Friedrich, su último capítulo ya disponible en Movistar+. Nos ponemos al día con Amelia y Max tras el atentado mientras hacemos un recorrido por la Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial, llegando a la caída del muro de Berlín.

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Amelia volvió a caer de pie, eso es lo primero que constatamos. Su vida parece más estable que nunca, tiene un trabajo con horario de oficina, una familia a la que atender y no está más en riesgo que cualquier habitante del Berlín Oriental. Su relación con Max parece haber encontrado el momento que tanto esperaban, pero un nuevo desaguisado político a resolver rompe su rutina.

El mundo ahí fuera no es como Amelia querría y el fin del nacismo no ha traído la sociedad por la que tanto luchó. Su vida personal tampoco es como la habría imaginado, pero ha construido algo lo suficientemente sólido como para inclinar la eterna balanza contra sus motivaciones políticas.  Su personaje está cargado de matices y nunca acabamos de conocer las razones completas de sus actos, pero no cabe duda de que esta familia es ahora su máxima prioridad.

La historia de nuestra protagonista avanza de forma paralela a la construcción del muro de Berlín, que sirve como hilo conductor de todo el episodio y como punto estructural de las reflexiones sobre la libertad que se desarrollan. La faceta política de Amelia quedó atrás, pero la necesidad la empuja a involucrarse una última vez, dejando patente su indudable compromiso con los vulnerables ante el régimen de turno.

En esta ocasión conocemos el funcionamiento y la forma de vivir en el Berlín Oriental de los años sesenta, una Alemania dividida inmersa en plena Guerra Fría. Las escenas del Ministerio de Exteriores ilustran lo que era la RDA y recuerdan a las ya vistas anteriormente en Moscú décadas atrás: gente trabajando en cadena, sin espacio propio y bajo constante sospecha. Piezas de un engranaje, individuos que en pro de la libertad colectiva han perdido la suya propia viviendo sometidos a persecuciones políticas.

Crítica Dime Quién Soy 1×08 (Movistar+, 2020) – con spoilers

El valor añadido de este episodio reside en las reflexiones que se elaboran respecto a la libertad. Si bien hemos visto el dilema que supone durante toda la serie, ahora lo teorizamos de la mano del profesor Konrad mientras la trama escenifica todo lo que se da dentro de las aulas de filosofía. Friedrich parece haber cogido el relevo de Amelia, ante la preocupación de un Max escaldado por las heridas del pasado. Todo camino recorrido aporta algo positivo, y en este caso lo son los contactos.

Imposible no mencionar el reencuentro de Amelia y Albert James, lleno de emoción, ternura y crudeza. En ese banco nuestra protagonista hace lo que solía hacer con Carla, un balance de su situación que nos sirve para ponernos al día sobre su estado. Las palabras del periodista no logran sacarla de su determinación de permanecer leal a su familia, pero demuestran lo mucho que se han escuchado siempre mutuamente.

El deber y la culpa siguen igual de presentes en Amelia. Cuidando a Max y asumiendo el rol de ama de casa parece estar expiando su culpa por las decisiones del pasado que la han llevado hasta allí. Paradójicamente, termina llevando la vida de la que huyó, criando a un hijo que no es el suyo y renunciando a su espíritu contracorriente. Incluso teniendo la ansiada libertad en la palma de su mano elige las cadenas, los lazos y la responsabilidad que la une a su nueva familia, los Von Schumman.

Amelia personifica la libertad de la que Konrad no pudo llegar a hablar, la libertad moral. Ata su destino al del barón, consciente del condicionante peso que sus decisiones han hecho pagar a Max. Se mantiene a su lado hasta el último aliento, se lo debe a él y, sobre todo, a si misma.  Con su muerte y con la caída del muro recupera todas sus libertades: la física, la intelectual y la moral, y con ellas decide volver a sus orígenes, aunque la memoria le impida recordar su trayectoria.

El último episodio de Dime Quién Soy resume prácticamente cuarenta años de historia en menos de cuarenta minutos, -sin tener en cuenta el salto temporal de más de quince años con el que empieza-. El frío gris se adueña de la pantalla creando el clima apropiado para sintetizar todo lo que el muro de Berlín supuso, desde su construcción hasta su celebrada caída, recuperando hemeroteca real y visibilizando un largo periodo.

Crítica Dime Quién Soy (Movistar+, 2020): Libre y consecuente

La única pega del último episodio de Dime Quién Soy es la de siempre. Como en el resto de la serie peca de ir demasiado rápido, perdiendo detalles que enriquecían la historia original, como por ejemplo el final. Los últimos días de la ex espía en Madrid están bien hilados, pero disipa ese toque especial que tuvo en su versión en papel. A pesar de que los lectores pueden haber echado en falta algunas de esas tramas, la esencia y el mensaje de la novela se mantienen.

Sin duda este final es más generoso para todos los personajes que el del libro. Amelia consigue reencontrarse con su hijo, Friedrich nunca sabe de qué manera Amelia estuvo involucrada en la perdida de las piernas de su padre y Albert James juega el papel que merece -y vive-. La coherencia de la historia no merecía un final feliz, pero la serie nos endulza el trago, algo que no hizo Navarro en su momento. Hasta aquí Dime Quien Soy, hasta siempre Amelia Garayoa, gracias por prestarnos tu mirada.

Reseña Panorama
Dime Quién Soy 1x09 - FINAL DE TEMPORADA
9
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Comunicadora. Cinéfila y adicta a las series. Inconformista por defecto. Si me hace pensar me gusta. Siempre en el team de la neurótica