Ciclo Christopher Nolan: Memento

Año: 2000 | Dirección: Christopher Nolan | Producción: Suzanne Todd, Jennifer Todd | Guion: Christopher Nolan | Fotografía: Wally Pfister | Reparto: Guy Pearce, Carrie Ann Moss, Joe Pantoliano | Música: David Julyan | Género: thriller psicológico neo-noir | Duración: 113 min

Ciclo Christopher Nolan

Nos puede parecer exagerado, pero que sepas que Christopher Nolan es uno de los cineastas más importantes de todos los tiempos. No por su número de obras maestras, como puede ser el caso de Billy Wilder o Stanley Kubrick. No por su influencia posterior (que no sabemos aún), como lo ha sido Hitchcock o John Ford. Ni siquiera por su estilo único e inimitable, como Tim Burton o Wes Anderson. Lo es como lo ha sido Almodóvar y Tarantino: ha marcado todo el cine de una época. La historia del cine tiene un antes y un después del director inglés. Empezamos ciclo Christopher Nolan con Memento.

Memento 01

¿Pero exactamente el qué? Te podrás estar preguntando. Yo lo llamo el cine post-11S, que es justo cuando cambió la década cinematográficamente hablando. Quizá el cine de los 90 nos parezca banal, ingenuo, excesivamente pop, extravagante y algo hortera. Vale… pero te recuerdo que muchos estudiosos lo consideran la edad de plata del cine. Vale, los muchos estudiosos realmente soy yo, pero déjame que me explique. El cine de los noventa está marcado por el efecto 2000. La humanidad percibía el cambio de milenio como un cambio para mejor. Yo no sé lo que se esperaban que pasaría el 1 de Enero de 2000, pero todos creían que sería algo excitante y, desde luego, positivo. En ese contexto aparece Memento.

¿Y en qué se tradujo ese ansia por la nueva realidad que traería el tercer milenio? Pues en unas ganas locas de experimentar con la estética y el lenguaje, un cine alegre, hedonista, barroco y colorista. Los 90 fueron una época fresca, valiente, convencida que cualquier audacia se podía trasladara a la pantalla.  Un cine que adobaba ser cine. El cine del 2000 nace el 11 de Septiembre de 2001 con el atentado a las Torres gemelas y el consiguiente ataque a Irak y Afganistán. La guerra al terror se materializó en un cine oscuro, naturalista (incluso ultra-naturalista), descriptivo, seco y trascendente. Esa nueva visión no digo que la inventara Nolan, pero desde luego la lideró y le dio forma.

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Pero todo esto ocurrió en el nuevo milenio y Nolan también fue un cineasta noventero. A su manera, porque lo de ser el caballero oscuro desde luego que lo traía de serie. Memento es una rara avis en la que estando todo el espíritu del cine de los 90, encontramos ya el germen del cine posterior. Algunas de sus características como narrador no estaban aún presentes. Por ejemplo, se le acusa siempre de sobre explicar cada acción que te está mostrando. Eso puede funcionar en Insterstellar, que es una película científica, pero en Memento hubiera jugado en contra. Al fin y al cabo, la propuesta de Nolan es que el espectador vaya recibiendo la información al mismo tiempo que Leonard Shelby.

Por otro lado, se le echa en cara el poco cariño que le tiene a los personajes femeninos. Esto puede decirse de cualquier otra película suya (pregunta seria: ¿Sale alguna mujer en Dunkerke?) pero no de Memento. Nolan le confía a Carrie-Ann Moss uno de los personajes más potentes que he visto y ella le devuelve una interpretación espectacular. Me escandaliza cómo fue ignorada en los premios de ese año, puesto que sólo fue galardonada en los Independent awards y logró tres tristes nominaciones menores más. Claro que más escandaloso aún es que ni Memento ni Nolan estuvieron presentes en los Oscars más que en la categoría de Guion y Montaje. Que tú me dirás que no es poco… pero es que ese fue el año de Ron Howard con Una mente maravillosa. Me duele hasta escribirlo.

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Quizá se perciba que esta película se articula precisamente en torno al guion y al montaje. Quizá mas en el montaje, siendo éste uno de los más icónicos de toda la historia. Si aún no la has visto deja de leer a partir de este ̶m̶e̶m̶e̶n̶t̶o̶ momento porque la sorpresa hay que disfrutarla.

Memento está contada de atrás hacía delante. Es decir: en vez de narrar una secuencia de acción-reacción como todo hijo de vecino, primero nos cuenta la consecuencia y después el motivo que la ha provocado. ¿Y qué busca con ello? Pues que veamos la realidad como lo hace su protagonista. Leonard sufre amnesia anterógrada: no es capaz de recordar nada que haya pasado más allá de los últimos minutos. Al contarnos primero qué ha pasado y después el por qué, Nolan nos desubica en la narración tanto como lo está Leonard. Este tipo de desórdenes mentales o de comportamiento se han contado siempre desde el punto de vista de cómo alteran tu vida y la de quienes te rodean. Muy pocas veces un cineasta nos cuenta cómo ve la realidad alguien con un problema así y seguramente Memento y Cisne negro sean los casos más logrados.

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Sin embargo, ¿Por qué está tan bien contada una historia que comienza con el final? Porque no renuncia a la narración convencional, y eso es lo que hace que funcione a la perfección. Leonard no es capaz de generar nuevos recuerdos, pero su memoria lejana ha quedado intacta. Por eso Memento intercala dos narraciones, la trama principal “invertida” pero la segunda, que es la que él recuerda, está contada linealmente y ambas convergen en el final de la película. De esta manera al espectador le queda la sensación de haber asistido a una película “al revés” pero en ningún momento se ha perdido la estructura clásica de presentación-desarrollo-desenlace. Y esto, querido lector, es una fucking genialidad.

Tras Memento llegó el nuevo siglo, el cambio en el cine y la consagración de Nolan como el director de referencia para crítica y público. Nolan no es una estrella de cine propiamente dicha. Tu tía abuela del pueblo sabe perfectamente quién es Spielberg, Scorsesse, Amenábar o Isabel Coixet. Les pone cara aunque no haya visto ninguna película suya. A Nolan le falta el carisma y la proyección pública que le saque del circuito cinéfilo para ser una referencia social. Lo que no le quita nadie es que sea Historia del cine. Él solito encarna el espíritu de este tiempo cinematográfico. ¿Cuántos directores pueden decir lo mismo?