Blade Runner

Las promesas no eran inciertas, y Blade Runner 2049 se ha convertido por derecho propio en la nueva masterpiece del siempre excelente Denis Villeneuve, uno de los directores más aclamados del cine que puebla hoy en día la cartelera. De hecho, tal es así, que desde Cinéfilos Frustrados nos preguntamos si esta secuela ha destronado a la mítica Blade Runner o de lo contrario si ha estado unos peldaños por debajo de la original. ¡Vamos a ello!

6 de octubre de 2017. Llega a las pantallas de todo el mundo la esperadísima secuela de la legendaria Blade Runner, Blade Runner 2049, con un elenco de auténtico lujo capitaneado por Ryan Gosling -que, pese a quien le pese, hace una gran interpretación- y Harrison Ford además de Ana de Armas Jared Leto, entre otros. Días atrás la crítica se había aunado para reverenciar a esta nueva película del más que formidable Denis Villeneuve -autor de, entre otras, La Llegada, Sicario Prisioneros– y catalogarla como una dignísima continuación de la mítica obra, pero tras tener ocasión de visionarla y salir del cine absolutamente impresionados, desde Cinéfilos Frustrados nos preguntamos si este título ha conseguido superar a su madre y consagrarse como uno de los altos estándares de la Ciencia Ficción en un futuro o, por de lo contrario, sus más de 2 horas y media de metraje se perderán como lágrimas en la lluvia entre el torrente de blockbusters cada vez más incipiente que nos brinda la industria hollywodense. HABRÁ SPOILERS COMO LA SAGRADA FAMILIA. ¡Comencemos!

Vas muy deprisa: LEE NUESTRA CRÍTICA DE BLADE RUNNER 2049

Lo primero que llama la atención de esta particular 2049 es su enfoque distópico-futurista continuante (inventar palabras se me da de lujo) con la obra original. Desde el equipo de producción se ha querido apostar por remar desde seguro y no alterar en exceso algunas de las creaciones que el equipo de Ridley Scott mostrase al mundo allá por comienzos de la década de los 80, mostrando algunos escenarios similares a pesar del transcurso de 30 años ficticios. No obstante, y aquí es donde viene el plato fuerte, al igual que la narrativa (de la que hablaremos más adelante) ha apostado por ir unos pasos más allá en la historia principal y expandirla por más zonas de los Estados Unidos, esta recreación del mundo se ha visto obligada a hacer lo propio. El resultado es espectacular y la paleta de colores se ve alterada al servicio de ofrecer un conjunto artístico más variado, chocante e incluso bajo órdenes de lo narrativo; es por ello que lo mostrado es absolutamente apabullante en medios técnicos. ¿Por qué digo lo de narrativo? Por pinceladas que REALMENTE ofrecen ese enfoque distópico-futurista-steampunk como los propios hologramas. Si ya en la adaptación a live-action de Ghost In The Shell criticaba que no ofrecían nada que fuese realmente notorio en su caracterización, aquí sucede todo lo contrario y los propios hologramas gigantes de Ana de Armas nos muestran esa sociedad arraigada en lo tecnológico que ha dejado de amarse entre sí para amar a las tan aclamadas máquinas que lo rodean. Sin embargo hay un aspecto que no terminó de convencerme en la original y que aquí tampoco lo ha hecho, y es ese enfoque por el proceso tecnológico en una Tierra que, teóricamente, tiene los días contados tras la Guerra Mundial que se inventó el autor Philip K Dick allá en 1968 con su obra ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. ¿Por qué existe un progreso tecnológico en un planeta que se ha quedado atrás en servicio de las colonias exteriores? 

Este hecho me lleva a plantearme el aspecto filosófico de ambas películas y, a su vez, uno de los contenidos más importantes que nos dejó Blade Runner en 1982. Porque si muchas preguntas se han hecho en la historia del cine, y muchas han tenido una difícil respuesta por parte de la productora, una de ellas sería: Realmente, ¿de qué trata Blade Runner? Pues bien, Blade Runner era un estudio sobre la naturaleza del ser humano y la relación del hombre y la máquina, cuestiones que ya se vieron más profundizadas teóricamente por los escritos de la Saga de los Robots de Isaac Asimov pero que aquí se planteaban de una forma más sutil y persuasiva si cabe que en otros títulos de corte más intelectual (por llamarlo de alguna manera) como los dirigidos por el grandioso Andrei Tarkovsky, que no dejó cabo suelto en sus 7 películas dirigidas. Se planteaban cuestiones como ser más humanos que los propios humanos por qué una máquina con consciencia de sí misma ha de tener menos derecho que un ser vivo, y se vieron subyugadas a no ser respondidas con total precisión por las limitaciones de metraje que ofrecen las películas por su naturaleza. Algo que suele pasar en el medio. Es por ello que se antojaba IMPRESCINDIBLE que Blade Runner 2049 rascase en todo esto y fuera un par del peldaños más allá, cosa que ha sucedido y estamos muy conformes con ello. Si bien las preguntas son las mismas que hace más de 30 años, aquí se ha añadido diversos ingredientes que no hacen más que complicar la balanza y tener más motivos que depositar a cada lado del convite.

  • Los androides pueden tener hijos. Es una de las afirmaciones más interesantes con las que la película toma punto de partida –un androide no es un ser vivo porque no puede procrearse“Yo solo puedo crear unos pocos”– y probablemente la cuestión principal que dinamite la trama al término de su Primer Acto y nos sumerja dentro de toda la maraña narrativa que gestaron los guionistas Hampton Fancher Michael Green: un “androide” buscando a su madre.
  • Los androides pueden vivir lo que un ser humano. Es algo que nos presentaron los cortometrajes que precedían a Blade Runner 2049 y algo en lo que se hace incidencia con las nuevas que sucedieron en el Universo entre secuela y obra original, como el mencionado Apagón. (Al final del escrito os dejo los tres cortometrajes en castellano para que podáis verlo si no habéis tenido oportunidad).

Estas serían las dos cuestiones más interesantes y que motiven la trama que he podido extraer con su visionado, pero en los comentarios podéis dejar todas las que consideréis. Evidentemente no se da una respuesta a la propia concepción de la vida humana o a si los humanos somos humanos por nuestra propia condición de seres vivos o porque, precisamente, nos comportamos como seres humanos; pero sí que se arrojan determinadas afirmaciones que se inclinan más por el sí que por el no (como los ejemplos que acabáis de leer). Es decir, que los androides SÍ podrían ser considerados como seres humanos por su propia naturaleza y comportamientos, a pesar de haber nacido de manera artificial (el nacimiento de la hija de Deckard podría reventar toda esta afirmación, ya que ella sí nació de manera natural). 

En cuanto a la trama -ojo, no el tema, que es de lo que acabamos de hablar-, me ha resultado más interesante y mejor narrada que la mostrada en Blade Runner. Si bien la del título original la podríamos reducir a una mera búsqueda de un policía para atrapar a unos androides fugitivos, en Blade Runner 2049 la cantidad de giros de guion y de vueltas dificultan mucho su reducción que si bien con un primer planteamiento podría haber sido una búsqueda de un androide por conocer a su madre. Dicho esto, cabe destacar la cantidad de interrogantes que plantea esta secuela, y es que si la original nos dejó con la duda acerca de si Rick Deckard era o no un replicante, aquí nos quedan dudas sobre si habrá una particular revolución de las máquinas o por qué el Agente K tenía un caballo tallado artesanalmente por Deckard si finalmente no era más que un androide. Mi explicación es que tratando de ocultar tan enorme secreto, desde la particular revolución “crearon” determinados hijos que pudiesen suplantar la identidad de la auténtica hija de Deckard para evitar su asesinato o encarcelamiento, algo que encaja con la frase de “todos creímos que era nuestro Padre” tras revelar al personaje de Ryan Gosling que no es hijo de quien cree ser. No obstante, hay otra línea que no considero que deba ser cerrada, y es que en determinado momento nos muestran que Deckard y Rachael no tuvieron una hija, sino que tuvieron mellizos. ¿Esto quiere decir que el Agente K realmente es hijo suyo y que, al ser su madre un androide, no se le considera como humano? o ¿puede que sea una maniobra de distracción para nunca encontrar a la única hija? Me cuadran ambas cosas, aunque bien es cierto que contemplo flaquezas en ambas. Espero que vuestros comentarios nos ayuden a crear una teoría consensuada y sólida.

Llegamos al último punto que considero relevante analizar y que lo haré de una manera más general: la música. Si bien esta versión de Hans Zimmer nos regala piezas de una calidad incuestionable (como todo lo que hace este señor), resulta imposible olvidar la irrepetible música compuesta por Vangelis y que dio ese carácter onírico y distópico a Blade Runner. Aquí no hay debate: el legado de Vangelis es incuestionable e inalterable. 

Finalmente, llegados al término de este escrito: ¿Es Blade Runner 2049 mejor que Blade Runner? me doy cuenta de que es muy difícil llegar a una conclusión firme. Por un lado, tengo claro que la dirección de Denis Villeneuve y la narración son mejores que las nos brindó Ridley Scott años atrás. Bien es cierto que la obra original nos dejó escenas imborrables y momentos sobresalientes, amén de una estética de la que han bebido muchas obras desde su creación, pero la solidez argumental de esta cinta y su capacidad de inmersión durante más de 2 horas y media me hacen decantarme por 2049 -supeditada además por una dirección artística absolutamente apabullante-. ¿En cuanto al resto? Sinceramente, depende de las impresiones que tenga cada uno. En mi caso esta secuela me parece mejor que la Blade Runner original, batiendo el hito de superar algo que se consideraba insuperable, pero respeto que pueda haber opiniones mucho más diversa a la mía y, sinceramente, me fascina que haya este debate. Hace un año nadie se esperaba esta pregunta, y ahora de la mano de un cineasta que tiene todas para ser de los más destacados de la historia de Hollywood nos vemos frente a una pantalla cuestionándonos qué es mejor. Es lo bonito de esta cinta y es lo maravilloso que se ha conseguido: resquebrajar los moldes de lo establecido y hacernos la pregunta de si esto ha tumbado los pilares sobre los que se cimentaba nuestra concepción. Blade Runner seguirá siendo imborrable y Blade Runner 2049 siempre será una secuela como pocas nos ha brindado El Séptimo Arte. Y eso, amigos, no lo borran las lágrimas en la lluvia. ¡Nos vemos en los comentarios!

Aquí tenéis los diferentes cortometrajes, en el orden que deberían visionarse: 


Artículo anteriorLost Highway: la música, sigue la música
Artículo siguiente¿Qué nos dejó ayer el panel de Marvel en la NYCC 2017? Agents of Shield y Runaways
Viejoven. Cinéfilo hasta las trancas y administrador de Cinéfilos Frustrados: Tu PEOR blog de Cine y Series, donde tengo la suerte de poder contar mis opiniones y gustos por el Séptimo Arte.