Con motivo de la reciente visita de Billie Eilish a España, repasamos una de las joyas visuales más poderosas de 2018, When The Party’s Over.

Ya lo comentamos en el especial de los mejores videoclips de 2018, que lo que estaba haciendo Billie Eilish en el panorama musical internacional, era algo realmente notable. Comparada incluso por Dave Grohl con el impacto que tuvo en su día Nirvana, la jovencisima artista californiana ha sabido conectar con la generación Z de una forma absolutamente visceral, honesta, y sobre todo, muy humana.

Su minimalista estilo – acompañado y producido siempre por su hermano Finneas- ha conseguido romper algunos de los patrones que se venían repitiendo en bucle durante estos últimos años en las radiofórmulas más mainstream, y lleva desde hace meses, siendo una de las artistas más escuchadas en el mundo a través de Spotify, la principal plataforma de contenido streaming en la actualidad.

Y esta plasticidad minimalista, y artística, ha sabido traducirla al lenguaje visual de una forma absolutamente rompedora. Siendo de las primeras artistas que han apostado por lanzar sus videoclips tanto en formato vertical, como horizontal, también ha sido de las primeras, que teniendo un gran numero de visitas mes a mes, ha apostado por la conceptualidad, en lugar del impacto o simplemente, mostrarse a si misma cantando. Billie entiende su proyecto musical, como un proyecto artístico, en el que su estilismo, sus videoclips, o incluso el color de su cabello, no queda al azar.

Centrándonos en el videoclip que hoy nos ocupa, When The Party’s Over, hay que decir, que no puede ser más sencillo en un principio. Todo el clip, de apenas 3:13 minutos de duración, está rodado en una única toma, en la que vemos un zoom out desde una estructura etérea negra, que luego descubrimos, es un vaso. Partimos de la oscuridad, hacia la luz, en un espacio absolutamente claro y brillante. La mesa, el fondo, e incluso la ropa de Billie, es blanca. Son dos fuerzas cromáticas antagónicas luchando entre si. El zoom out sigue hasta que nos estabilizamos en un plano alejado en el que intuimos, esa poderosa fuerza negra, va a tener algún impacto en la vida de Billie. Y así es. Cuando recoge el vaso, y comienza a beberlo, la cámara hace la contra parte a lo que habíamos visto con anterioridad (zoom in) y nos acercamos a ella, viendo su rostro por primera en casi primer plano.

¿Que significa todo esto?

Billie nos muestra como lo exterior, la imagen que proyecta, o lo que los demás vemos, puede ser bonito, brillante y cálido, pero dentro de ella, existe esa oscuridad y dolor, del que no puede escapar quiera o no. La cámara intenta escapar (zoom out) pero vuelve al mismo punto de partida (zoom in). Y es precisamente cuando se tiene que tragar – literalmente – su propio dolor, cuando vemos su rostro por primera vez en una distancia corta.

Antes de continuar con el análisis visual, hay que poner especial atención a la letra de la canción. Billie describe este tema como esa sensación que sientes cuando “estas en una fiesta, y te sientes sola”. Ese no encajar en entornos presuntamente diseñados para que lo hagas. La autentica balada del inadaptado y el freak.

Los mejores videoclips de 2018 

El vaso queda completamente vació, y vemos como esto provoca un impacto en su cuerpo al son del “Call me back”, esa forma de aferrarse a la idea del amor tóxico y perturbado del que no puede escapar. Y entonces, llega uno de los momentos mas icónicos de los videoclips de 2018.

Totalmente de frente, y mirándonos directamente, vemos como todo el dolor tragado por Billie explota en forma de lagrimas, que recorren su cuerpo de la forma mas honesta hasta el momento. Incluso restriega parte de esas lagrimas con sus manos por su cara, como regodeándose en la sensación de sentirse mal, hundida, e incluso humillada, ante un mundo que no es capaz de percibir la sensibilidad con la que ella lo entiende.

Literalmente agotada, nos observa, mientras la cámara baja hacia ese vaso completamente vació – y causa de su dolor – mientras vemos como todo lo blanco, acaba inundado de negro, dejando una sensación de tristeza absoluta, al ver como esta chica se está consumiendo en su propio dolor.

When The Party’s Over, forma parte de su álbum debut, When We all Fall Asleep, Where do We Go. Esta pieza, y hits como Bad Guy, Bury a Friend o Ilomilo, podréis disfrutarlas en su inminente concierto en el Wizink Center de Madrid, el próximo 3 de Septiembre. 

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