lunes, diciembre 5, 2022
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5 cosas buenas de pelis malas: ‘Tuno Negro’ (2001)

Tuno negro

Puede que seas demasiado joven como para conocer esta película. Puede que seas demasiado mayor para recordarla (y en ese caso me estarás odiando ahora por hacer que vuelva a tu cabeza)… pero Tuno negro existe. Es mala como un dolor y precisamente por eso la sacamos a la luz, porque hasta lo peor que se ha rodado sigue siendo cine y, por tanto, no puede ser tan malo.

Mira que este país ha dado slashers como para rellenar 200 entradas de este especial, pero como me tenía que decidir por uno, le toca el turno a Tuno Negro (como podían haber sido El arte de morir o School Killer… que también tienen telita). Y, con todo, es el slasher más famoso de todos los que hemos hecho aquí. Por algo será. Slasher…  con lo que me gusta a mí el nombre que este género ha tenido siempre en España: Terror adolescente. Dos de los protagonistas, Maribel Verdú y Jorge Sanz, parecían ya más bien profesores universitarios que alumnos. Qué digo profesores. Sanz parecía el rector, así que vamos a dejarlo en Slasher. Claro que lo mismo, si reivindicamos que una persona racializada haga un papel de blanco, por qué no va a reivindicar él hacer un papel de adolescente teniendo 40 años. Lo mismo le funciona.

Tuno negro 01

A lo que íbamos, Tuno Negro tiene todo lo malo que puede tener una película: repetir los esquemas del cine americano, pero sin entenderlos demasiado bien, un guion con más agujeros que la cara de Freddy Kruegger, unos actores que si no los hubiera matado el asesino, lo haríamos cualquiera de nosotros (y nadie nos culparía por ello), un apartado técnico a la altura de sus actores (o bajura), ir de película comercial y estrellarse en taquilla y que consiga que, siendo una película española, eches de menos las películas la Guerra civil… vamos, lo que se dice un pleno al quince.

Pero vamos a ser justos con Pedro L. Barbero y Vicente J. Martín, no es nada fácil hacer un slasher. La estructura es más simple que el registro interpretativo de Silke, y precisamente es eso lo que lo hace tan complejo de realizar.

Para empezar tenemos que añadir algo nuevo y suficientemente atractivo a un esquema narrativo de sota, caballo y rey. A todo eso, crear unos personajes que todo el mundo sabe que van a palmarla y aún así conseguir la sorpresa. El malo malísimo tiene que competir con auténticos iconos de la historia del cine como Mike Myers, Freddy Krueger, Jason, Chucky o Leatherface. Personajes planos, sin desarrollo psicológico ni evolución en toda la trama, lo único que tienen que hacer es matar, matar y matar… y aún así son cine en estado puro. Pocas escenas son más cinematográficas que la del asesino enmascarado corriendo detrás de una rubia tetona. Son parte de nuestro ADN cultural.

Destripando el Slasher: Muñeco diabólico

Así que si a alguien le parece que la película más fácil del mundo es la de un asesino cualquiera matando niñatos insoportables, que eso no tiene ningún misterio, que sepas que lo que te va a salir es un Tuno negro… pero siempre con cinco virtudes que podamos destacar.

1. Porque es injusto tratar así un debut.

La primera película de David Fincher fue Alien3. Si después de haber fracasado de esa manera nadie le hubiera querido dar una segunda oportunidad no habría firmado Seven justo a continuación, ni Zodiac, ni La habitación del pánico, ni La red social… Pero eso es Hollywood y hay industria. Aquí puedes hacer una obra maestra a la primera y no volver a conseguir hacer una película en tu vida. Que es verdad que Tuno negro es infame, que por muy mala que sea Alien3, comparada con esto es Casablanca (o Seven), pero nadie les permitió a sus directores que aprendieran de sus errores.

Cuando leo mis primeros artículos, veo lo mucho que he aprendido ahora. Si me hubieran cortado las manos de lo malo que era al comienzo, no estaría ahora aporreando el teclado. A ver, no me estoy comparando con Fincher, solo digo que todo el mundo tiene derecho de aprender de sus errores. Al fin y al cabo todo lo que viniera después de Tuno Negro tenía que ser forzosamente mejor.

Pedro Barberó tardó 15 años en rodar otra película. Me imagino que es el tiempo que necesitó para que Tuno negro se olvidara. Su siguiente película fue El futuro ya no es lo que era. Pedro, por favor… estoy tratando de defenderte… colabora un poco.

2. Porque cumplió es sueño de todos los que quieren vivir del cine

Barbero y Martín escribieron un guión y lo vendieron. A Filmax, nada menos. Puede parecer que tampoco es para tanto, pero créeme, eso en España no ocurre. En serio, no ocurre nunca y ellos lo consiguieron. Tuno Negro tendrá un guion nefasto, pero supo llegar a quien tenía que hacerlo en el momento exacto. Te voy a contar un secreto. Yo mismo escribí el guion de un slasher y conseguí la proeza de que un productor me recibiera en su despacho y lo leyera. Mi guion era todavía peor que el de Tuno negro y nunca se rodó, así que tienen mi más profundo respeto por ello.

Tuno negro 02

Por cierto, si de todos los guiones que les llegó a Filmax escogieron este… miedo me dan los otros.

3. Incumplió una de las reglas del género… por suerte.

Todos los Slasher son una saga, y cada nueva entrega es peor que la anterior. Ya que sigue todos los preceptos de este tipo de películas, es de agradecer que al menos ese no lo hiciera. Es más, esta nueva década trajo consigo la moda de los remakes, reboots y precuelas de los grandes slashers de la historia. ¿Te imaginas la nueva versión de Tuno Negro con Macarena Gómez haciendo de becaria asesina? ¿O una serie en Neox? Quita, quita.

4. Porque no se avergüenza de ser profundamente española.

Para ser la traducción de un género completamente norteamericano, es terriblemente patria y no tiene ningún problema con eso. Es cierto que podría haberle sacado muchísimo más partido a Salamanca y a la figura de los tunos. La ciudad es muchísimo más evocadora y cinematográfica de lo que aparece en esta película, pero no recurre a una urbanización de extrarradio, un pueblo perdido o a un polígono industrial; tira de historia, tradición y arte español. Por otra parte, una tribu urbana hacia la que hay tantos prejuicios es tratada aquí sin ninguno de ellos. Ahora que artistas como C. Tangana reivindican nuestra historia musical y programas como Drag Race España no se acomplejan ni lo más mínimo a mirar lo que somos, lo mismo es el momento para revindicar España dentro del cine español. Y Tuno negro ya lo hizo. Visionarios.

5. Porque el slasher nos debe más de lo que nos reconoce.

Lee cualquier artículo sobre el género. Siempre vas a encontrar las tres mismas películas como antecedentes del terror adolescente: Psicosis, El fotógrafo del pánico y Navidades negras. Se olvidan siempre del peliculón que nos legó uno de los grandes del terror como fue Chicho: La residencia. A Ibáñez Serrador le faltó el canto de un duro para haber creado el género dos décadas antes que Carpenter. Así que sirva Tuno Negro y toda la sarta de Slashers espantosos que han salido de este país para vengar el ninguneo al talento visionario de Don Narciso Ibáñez Serrador.

PD: No sabía si incluir como punto positivo el nombre escogido para la versión internacional: Black Serenade. Como es horrible y maravilloso al mismo tiempo, lo dejo a tu elección.

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Redactor de cinefilosfrustrados.com - Iba para DaVinci pero me quedé en Christian Gálvez

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