Vuelta al universo donde coexisten humanos y dinosaurios de la mano de uno de los mejores directores españoles del momento, J.A. Bayona, más cumplidor que innovador, mantiene la saga al mismo nivel.

Me gustaría empezar esta crítica haciendo un símil para que ustedes entiendan antes de entrar en detalles qué es Jurassic World: El Reino caído. La mayoría tendrán un smartphone de última generación y se rasgarán las vestiduras al comprobar que cada año ponen en venta un modelo “superior”, dejando “obsoleto” al que hace poco acabaran de comprar, pero si los analizan pocas diferencias existen, pues en términos cinematográficos Jurassic World 2 es el nuevo IPhone o Samsung Galaxy, lo mismo pero con ciertas mejoras palpables solo para los fans más acérrimos.

Después del tremendo éxito que tuvo la primera parte del renacimiento de la saga jurásica, la cual estuvo dirigida por Colin Trevorrow y a día de hoy es la tercera película más taquillera de la historia, le llega “el marrón” de dirigir la secuela a Juan Antonio Bayona, reconocimiento por sus (cuanto menos) meritorias películas anteriores, Lo Imposible o Un monstruo viene a verme. Esta vez se embarca en un transatlántico y no en una barcaza de presupuesto medio. Universal apuesta por él para una gran superproducción y no podemos estar más orgullosos del cineasta patrio. ¿Pero se nota su impronta? Solo pequeños detalles, es solvente, una película de encargo y de dimensiones económicamente gigantes es difícil que llegue a las cotas de autor.

Sinopsis

Volvemos a Isla Nublar, después de la desaparición del parque temático Jurassic World los dinosaurios campan libremente por la isla durante tres años, hasta que una erupción volcánica amenaza su existencia. Claire Dearing lleva una vida nueva como directora de una organización al rescate de los dinosaurios. Benjamin Lockwood, el ex socio de John Hammond se une a Claire para llevar a los animales a un santuario en Estados Unidos. Owen Grady, por su parte, vive alejado del mundanal ruido construyéndose una cabaña alejado de la civilización, hasta que Claire aparece por sorpresa pidiéndole que se una a la misión para localizar a Blue, la velociraptor que él entrenó. Al llegar a la isla descubren que las intenciones son otras muy distintas a las que les habían prometido y comienza una aventura para salvar a los dinosaurios que han sobrevivido al cataclismo del volcán.

Bayona y su apuesta sobre seguro

Jurassic World: El Reino caído tiene ritmo, el comienzo marca las pautas de lo que veremos, escenas de acción elaboradas y vertiginosas. Los guionistas saben lo que el público quiere ver y los prolegómenos pasan rápido y de puntillas la nueva vida de los protagonistas. Con leves pinceladas sabemos qué fue del devenir de ellos y a lo que se dedican después de los sucesos acaecidos en la anterior entrega. Así, transcurre el largometraje, pasan rápida pero acertadamente los momentos discursivos, poco importan los personajes, no hay desarrollo de los mismos y basan todos los diálogos en tópicos. Los personajes en sí los hemos visto en anteriores entregas y películas del género, tópico tras tópico, pero funciona. Bayona apuesta sobre seguro, sabe lo que funcionó y lo reutiliza, pero a estas alturas uno espera que aunque es difícil tarea, lo sorprendan, o por lo menos muestren un atisbo de originalidad. No lo tendréis aquí.

Repaso a la taquilla: Los dinosaurios no suelen reparar en gastos, acción y nostalgia

Espectáculo, es lo único importante, “aquí hemos venido a jugar”, como si de un concurso se tratase Jurassic World: El Reino caído tiene claro lo que quiere ser, una secuela a raja tabla, más y más grande, las escenas de acción son sublimes técnicamente, los dinosaurios lucen mejor que nunca, su integración con los personajes reales es excelente, los momentos con el Indoraptor hacen frotarse los ojos para intentar atisbar por donde cojea el CGI, técnicamente impecable, pero no esperábamos menos teniendo un presupuesto mastodóntico de 200 millones de dólares.

Bayona nos trae un espectáculo visual, pero argumentalmente es una película simple, prácticamente en todo el film nos encontramos un correcalles aparatoso. Las resoluciones de los momentos álgidos siempre son mediante deus ex machina, se resuelven de la manera más forzada posible, haciendo que en todo momento tengamos que suspender la incredulidad si no queremos llegar al hartazgo, eso sí, siempre siendo visualmente magnífica. Al acercarnos a este tipo de películas sabemos que la incredulidad la debemos dejar de lado o no conectaremos en ningún momento, aún así, no entendemos ciertas escenas como el porqué un Tiranosaurus rex ataque a un Carnosaurus porque sí, en medio de una estampida y un volcán en erupción, yendo a contra corriente, salvando al protagonista, para después alejarse sin más, es espectacular, pero hace encogerse de hombros preguntándote el sentido… También preocupa la repetición de momentos de otras películas, este final ya lo hemos visto anteriormente… O como Owen de repente sabe luchar como los mejores luchadores de UFC, ¿no había mejores opciones Bayona?

Donde la película acierta de pleno es trasladando la acción de exteriores a pasillos interiores de la mansión de Lockwood, aquí se ven las carencias de los principales protagonistas, los carnívoros. Fuera de su hábitat se mueven torpemente ayudando a los héroes de la película a escapar airosos de lo que es una muerte segura. Todo el tramo final es vertiginoso, sin apenas pausa y con un trabajo técnico espléndido.

Necesario un cambio en la saga.

Argumentalmente se agradece que pongan piedras para lo que serán las próximas películas, la trama con Blue, la velociraptor, es interesante, aunque se echa de menos mayor protagonismo de ésta. Volvemos a ver como el ser humano juega a ser dios y con sorpresa de hasta a qué punto ha llegado, pero se nos queda un regusto agridulce de ya haber visto gran parte de las tramas, todo el trasunto en la isla nos hace recordar indudablemente a Jurassic Park: El mundo perdido. Otras preguntas que se nos quedan en la mente es el hecho de que aunque visualmente ver un volcán en erupción es grandilocuente y espectacular, ¿por qué se montó un parque en una isla con un volcán activo? Está claro que es una vil excusa preparada en esta secuela para llevarnos hasta el punto que empezará la tercera entrega, la cual esperemos cambie la mecánica e innove ya que la fórmula está acabada y obsoleta.

Jurassic World: El Reino caído gustará a los fans de la saga, volverán a sumergirse en las aventuras de estos reptiles y disfrutarán de las escenas de acción. Tanto niños como adultos pasarán 2 horas de entretenimiento al más puro estilo de las mejores películas veraniegas, y destaco a los niños ya que se ha tenido muy en cuenta a estos, no se ve ni una gota de sangre en toda la cinta, incluso en la aterradora escena con el Indoraptor en su jaula y el temeroso cazador lloriqueando pasan por alto lo que podía haber sido una catarsis de sangre.

Pero si no eres un fan purista de la saga no vas a poder permitir que la película en sí sea un cúmulo de clichés de anteriores entregas y un tópico tras tópico continuo. Después de los dinosaurios hubo una evolución y vinieron los mamíferos, primates y demás hasta llegar al ser humano, pues eso le pedimos a la saga, que por favor haya ya una evolución.

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Reseña Panorama
Jurassic World: El reino caído
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Cinéfilo a tiempo completo,soy el GALACTUS del cine devorando mundos de película,tengo dos Critters en casa y una princesa prometida,me alisté a los marines coloniales y pedí junto a Brian una limosna para un ex-leproso.