Una historia de Venganza y el hundimiento de Schwarzenegger

Tras el fracaso en críticas de Una historia de Venganza, el último trabajo de Arnold Schwarzenegger, toca hacer repaso a una carrera de lo más estrambótica y singular que nos ha brindado el Séptimo Arte. ¿Qué te ocurre, Arnold?

En pleno 1982, llegaba a la gran pantalla un musculitos con rasgos marcados, rostro serio y mandíbula pronunciada bajo el título de Conan, el bárbaro. Un filme que caló hondo dentro de la cultura popular y se convirtió en uno de los iconos Pop de la época, a pesar del auge de la cultura rockera capitaneada por estandartes como los legendarios Guns N`Roses, ACDC Aerosmith. 

Lejos de las críticas que pudiera presentar este singular intérprete -con un talento de nacimiento escaso para el cine y/o las series-, el joven Arnold Schwarzenegger resultó cuanto menos simpático a, nada más y nada menos, que James Cameron, un realizador que presentaba un tortuoso comienzo por culpa de producciones de la altura de Xenogenesis (3,8 en Filmaffinity) Piraña II: Los Vampiros del Mar (3,2 en Filmaffinity)¿Qué podía salir bien?

Pues, para sorpresa de todos, Terminator recaudó más de 78 millones de dólares -lo que choca respecto a sus 6,4 millones de producción– y se postuló como una de las cintas más visionadas de todos los tiempos, sentando cátedra dentro de la Ciencia Ficción -a pesar de su escaso presupuesto y sus efectos visuales empobrecidos- y llevando a Cameron y Schwarzenegger a los cielos. El primero se encargaría de Aliens: El Regreso (1986) y el segundo, del que trata este artículo, iría rumbo a otras producciones como Perseguido, Depredador (ambas de 1987) Desafío Total (1990), de la mano de otro grande como Paul Verhoeven.

Pero no sería hasta 1991 cuando Cameron y Schwarzenegger volviesen a unir sus fuerzas para realizar LA película de acción: Terminator 2: El Juicio Final, con un presupuesto acorde a lo que el proyecto requería y un despliegue de medios que hacía presagiar el futuro éxito entre manos: más de 519 millones recaudados y 4 Óscars -Mejor Sonido, Efectos de sonido, Efectos Visuales y Maquillaje-, lo que la convertiría en una de las mejores películas de acción de todos los tiempos y elevaría el nombre Terminator a cotas elevadas, elevadísimas, dentro del panorama del género de la acción y la Ciencia Ficción.

Este proyecto volvería a llevar la carrera del ya archiconocido Schwarzenegger a proyectos del mismo corte -que no calidad- como El último gran héroe (1993), Mentiras arriesgadas (1994), la infame Batman & Robin (1997)Daño Colateral (2002), sin cosechar el mismo éxito, ni de broma, que la pasada Terminator 2, pero afianzando el nombre del intérprete dentro de los actores fetiche para hacer realidad a propuestas del estilo. Sin embargo, la tercera parte de su saga, Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003) fue todo un varapalo, registrando unas críticas negativas allá por donde iba y unos datos en taquilla que hacían presagiar el final de una era de las máquinas y los tipos duros. Y con su elección para Gobernador de California así fue.

No obstante, su enemigo -y ahora colega- Silvester Stallone se acordaría de él en su proyecto para reunir a viejas glorias: Los Mercenarios (2010), una oportunidad perfecta para desprenderse de los territorios políticos y comenzar a reflotar una vida de actor que tenía mucho polvo sobre su superficie. Schwarzenegger no gozaría de un gran protagonismo en pantalla, y de hecho la cinta no fue el éxito que todo el mundo vaticinaba, pero el deseo de Stallone por homenajear a todas esas leyendas como Jason Statham, Dolph Lundgren, Jean-Claude Van Damme, Bruce Willis, Liam Hemsworth o el mismísimo Chuck Norris, padre de las patadas voladoras y santo y seña de una ostia a tiempo quita muchas tonterías, hicieron que la segunda y tercera parte de esta peculiar reunión contasen con más minutos del ya ex-gobernador de California en su haber, sumado además a Plan de Escape (2013), su proyecto junto con Stallone.

¿En qué depararía todo esto? Pues, lamentablemente, en un triste reboot de Terminator, Terminator Génesis, y en la película que nos llega esta semana a los cines: Una historia de venganza (2017) -no confundir con Una historia de violencia (2005), de David Cronenberg, Venganza (2007), con Liam Neeson-, una cinta más de acción de un actor que lo pudo ser todo -y de hecho lo fue- pero que sus decisiones y futuro lo han llevado a tomar proyectos erróneos y un futuro dubitativo en salas. ¿Quién se acuerda ya de Schwarzenegger? Aquellos que se criaron con sus galletas o frases entrecortadas -de la mano del inconmesurable Constantino Romero– y vibraron con sus cintas frenéticas, pero eso hoy en día parece insuficiente para un actor que lo dio todo y, sin embargo, hoy en día, parece recibir poco.

Si te has quedado con ganas de más, no dudes en echar un vistazo a Cuando la libertad trató de silenciar a Stanley Kubrick, un artículo Made in Cinéfilos Frustrados. ¡Nos vemos en los comentarios!

Antonio González Albalate
Antonio González Albalate
Viejoven. Cinéfilo hasta las trancas y administrador de Cinéfilos Frustrados: Tu PEOR blog de Cine y Series, donde tengo la suerte de poder contar mis opiniones y gustos por el Séptimo Arte.

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