Crónicas de un Nostálgico, Vol.2 (Junio de 2017)

Crónicas de un Nostálgico (01)

Dennis Lehane ponía en boca del detective Kenzie que todo aquello que no eliges, es lo que te define; tu ciudad, tu barrio, tu familia; y yo me atrevo a añadir que los libros que lees y las películas que ves cuando eres niño, te determinan.

Resulta curioso pensar que algo que no eliges conscientemente, termine por despertar eso, tu consciencia; como esa cultura que tienes delante en el momento clave te despierta o te deja dormido para siempre. Porque creo que las pasiones que importan, son las que arrastras desde niño. Por este motivo he decidido hablar en el volumen 2 de Crónicas de un Nostálgico de películas que traten esto, la niñez; la parte más inocente de la vida, y como volver a ella de vez en cuando, paradójicamente, acaba por resultar una consecuencia de la buena salud, y no un síntoma de inmadurez.

Crónicas de un Nostálgico (08)

He valorado muchos títulos para estas Crónicas de un Nostálgico, pero para hacerlo todo más simbólico, he decidido escoger entre películas que cumplan un máximo de 15 años, por eso de la edad de la inocencia, por aquello de que a partir de ahí ya se toman decisiones, equivocadas o no. En primer lugar, y porque es la puerta de entrada a la fábrica de los sueños, me he fijado en el cine de animación; Ratatouille, 10 años, acaba de no hacer la comunión; en segundo y tercer lugar he abierto la caja del despertar y me han salido Camino a la Perdición y El Hijo, ambas cumpliendo 15 años.

CAMINO A LA PERDICIÓN

Crónicas de un nostálgico (03)

La primera parada del viaje nostálgico, Camino a la Perdición; ¿qué decir? Sam Mendes venía de hacer una de las películas más importantes de la década, American Beauty, propuesta que refleja la hiprocresía del maquillaje, como sacrificamos lo bonito por lo aparentemente bonito; una obra maestra como debut que lo enmarca en el cuadro de directores a seguir en los siguientes años. Y ¿qué ofrece inmediatamente después? Lo que nos ocupa, una cinta que en cierta medida recupera ideas de su primera película; la muerte en vida de unos personajes que vagan por el mundo como triunfadores y que en realidad no son tal, almas muertas que buscan redención mediante unos hijos que han visto el mal en sus padres, y como uno coge al suyo como referente de lo que ser, y el otro como referente de lo que no ser.

almas muertas que buscan redención mediante unos hijos que han visto el mal en sus padres

Con una banda sonora deliciosa, y una fotografía seca, la película recupera lo mejor del cine negro con reminiscencias a clásicos como La Noche del Cazador o Los Violentos Años Veinte. Por momentos cine negro, por momentos road movie; además Mendes se permite el lujo de poner algún pasaje casi cómico que refleja que en el fondo, el niño sigue siendo niño, a pesar de la trama de la película y del destino fatal que todos sabemos que acontecerá.

La última película estrenada en cine con Paul Newman en el reparto, este se completa con Tom Hanks, Daniel Craig o Jude Law, supone toda una confirmación para con un director que venía de hacer teatro, dando el salto al cine con dos primeras películas de gran alzance humano.

EL HIJO

Crónicas de un nostálgico (04)

En el segundo lugar nostálgico tenemos a los hermanos Dardenne y una de sus obras cumbre, El Hijo; una película dura, evocadora, triste, sombría, desoladora. Ese tipo de película de aparece de vez en cuando en tu vida para recordarte lo jodida que puede ser; esas propuestas que suponen unos días diferentes en tu vida y como al cabo de varios de ellos te contemplas a ti mismo recordando y asimilando lo que viste, y dando gracias por tu miserable existencia en paz y cierta armonía. Los Dardenne ya venían de haber ganado con anterioridad la Palma de Oro y de haber mostrado mucho interés por esos momentos de la vida en que todavía no se es adulto, con películas como La Promesa o Rosetta, en las cuales adolescentes tomaban el personaje principal para contar algún tipo de drama social.

Con El Hijo, dan un paso más allá en lo estético y lo temático, adentrándose en lo más turbio del alma humana. Hablando de lo estrictamente visual, la película supone un paso adelante en la carrera de los directores, si bien podemos seguir hablando de un cine voluntariamente simple en lo técnico, se percibe de manera más sensorial un montaje más sincero, una cinética mejor controlada y un mensaje menos obvio, dejando que este cale sin acentuarlo excesivamente.

una fotografía lúgubre que sirve como representación visual de los personajes, de su interior

El actor principal hace un trabajo extraordinario con una personaje extremadamente complejo, y lleva el realismo de la propuesta a cotas necesarias para su asunción, todo esto acompañado por una fotografía lúgubre que sirve como representación visual de los personajes, de su interior; los directores no se interesan lo más mínimo en la identificación visual de la película por sí misma, sino que esta sirva como metáfora de la tormenta que atraviesan los personajes. Precisamente esta forma de entender la película en términos plásticos es lo que la hace esencialmente superior a sus cintas pretéritas. Añadir, además, que es de esas historias que es mejor acercarse sin conocer nada de ellas, apenas un pequeño boceto de género y conocimiento de sus realizadores, nada más.

RATATOUILLE

Crónicas de un Nostálgico (05)

La última parada de Crónicas de un Nostálgico, pero no menos importante, Ratatouille; la enésima gran película realizada por Pixar; una película que sitúa a una rata con aspiraciones en el centro de una historia extrañamente original y particularmente bien desarrollada.

terrenos del mejor cine mudo por momentos, con pasajes de slapstick que agradarían al mismo Buster Keaton

El plató es absolutamente deslumbrante, un París recreado a través de la animación con una calidad casi epatante. Unos diálogos naturalistas y bien conjugados en un conversación conseguida por medio de una dirección muy propia de la animación, no olvidemos que la protagonista es una rata, no puede hablar con su coprotagonista, el joven cocinero; y sin embargo en ningún momento supone un problema para la narración, que arrastra tan singular situación por terrenos del mejor cine mudo por momentos, con pasajes de slapstick que agradarían al mismo Buster Keaton.

La película está llena de subtramas que componen un cuadro muy emotivo de aspiraciones, esperanzas y sueños rotos; con un final made in Hollywood que no solo no quita frescura a la propuesta, sino que refuerza una idea especialmente bonita que hace que uno salga de la película con una sonrisa en la boca.

PENSAMIENTOS FINALES

Pensando en cómo cerrar estas Crónicas de un Nostálgico, en cómo unir las tres películas en una esencia que cada una, a su manera, refleja, diría que aquello que El Hijo trae de casa, esa mochila que supone un trauma que te acompaña siempre; aquello que vive el hijo del protagonista de Camino a la Perdición, esa decisión de ser su padre o no serlo; y aquello que recuerda el crítico de cocina de Ratatouille al probar el plato que había preparado la rata, aquella infancia que no revivía en él hasta ese momento; todo eso, esos pequeños momentos, esas pequeñas cosas que ocurren en tu tierna niñez, te acompañan, como las películas que ves de crío, toda la vida, y te hacen ser quien eres; así que como decía al principio, volver ahí no puede ser un signo de inmadurez, sino de buena salud.

ESTRENOS DE CINE EN ESPAÑA: 30 DE JUNIO

Soy un tipo optimista, aunque todo pueda salir mal, que lo hará, nunca pierdo el optimismo. Si tengo que decir las tres cosas que más me definen; primero y más importante, las hamburguesas me gustan sin pepinillo; segundo, los palillos redondos, nunca planos; y tercero, mi madre dice que soy el hijo perdido de Jack Burton... y que nací en Ciudad Esmeralda.