Metrópolis

Año: 2001 | Dirección: Rintaro | Producción: TriStar Pictures, Metropolis Committee, Bandai Visual Company | Guión: Katsuhiro Otomo (Manga: Osamu Tezuka) | Música: Toshiyuki Honda | Fotografía: Animación | Reparto: Animación | Género: Ciencia Ficción. Steampunk. Cyberpunk | Duración: 109 minutos. 

En pleno 2001, de la mano de Rintaro nos llegaba una actualización de la Metrópolis (1927) original del genio Fritz Lang con un discurso presumiblemente cambiado, una ambientación ligeramente trastocada y una preciosa animación que nos dejó clavadas las miradas frente a las pantallas de tubo de la época. Siéntense y póngase cómodos con las vistas.

Imagínense una ciudad del futuro, en la que el cemento alcanza más allá de nuestra vista, los rascacielos se imponen hasta sobrepasar los límites de las nubes y el vapor de las fábricas se funde con el neón de las luces de la calle, donde cohabitan una sociedad desigual de robots y humanos. Ahí comienza Metrópolis.

Esta obra, tremendamente preciosista y bañada en un mar de referencias hacia diversas manifestaciones culturales y artísticas -en especial, durante los primeros minutos, a la Saga de los Robots de Isaac Asimov-, parte de una historia plana en su desarrollo principal, pero poderosa en su contexto y forma gracias a, en parte, su potente animación y la manera en que conjuga su imagen y sonido. No debemos olvidar que es un remake de la Metrópolis original y si en ella se tocaba la desigualdad salarial y el nivel de vida en la clase proletaria, en esta actualización -como he mencionado antes- se plantea un debate tan interesante en la época como el auge del desarrollo industrial y el miedo estupefacción de la sociedad ante un nuevo milenio repleto de robots e inteligencias artificiales. Es por ello que ambas Metrópolis beben de su tiempo y permiten reflejar a la sociedad del momento.

Además, la presencia de la filosofía de Alfred Nietzsche vuelve a hacerse patente mediante la teoría del superhombre -como ya sucediese de forma más exaltada en la legendaria 2001: Una odisea del espacio y se proyecta en la figura de Tima como ser evolucionado que parte de los esfuerzos del hombre por encontrar un super-ser que lo domine hacia la conquista. Son estos detalles, estas referencias, lo que le aportan esa complejidad aparentemente invisible al filme, que en muchas ocasiones parece que muestra más que cuenta pero que, en realidad, nos está narrando sus intenciones mediante el motor y su clave: la imagen y sonido. Y es que Metrópolis es una auténtica experiencia inmersa en un aire absolutamente Cyberpunk y apoyada en una animación portentosa y de innegable despliegue artístico que nos absorbe y deja boquiabiertos de principio a fin gracias a, en gran parte, la imponente presencia de la Megalópolis cambiante con el desarrollo de los acontecimientos -pasamos de un dorado sentimiento de exaltación a una fría nieve pálida y sosegada- y una música que alcanza cotas sobresalientes con su escena apocalíptica del final y de intachable dirección artística o técnica. 

Por estos muchos detalles Metrópolis es una fantástica película y uno de los grandes hitos de la animación japonesa, pero su excesivamente tradicional desarrollo narrativo en la historia principal y, como he mencionado antes, la presencia de temas ya desarrollados en anterioridad como la disputa entre robots y humanos, le hacen perder puntos de cara al veredicto final. No obstante, su factura audiovisual hace que visionemos 109 minutos absolutamente preciosos y, por encima de todo, recomendables.

Más adelante llegarían otras cintas u obras como Sakamoto Desu Ga?, Prison School, La Tortuga Roja, Death Note o la exitosa Your Name echa un vistazo a nuestra crítica– que probablemente sean superiores a Metrópolis. Pero sus luces de neón, su ambientación pretenciosa y sus interminables rascacielos, que terminan en la debacle del capitalismo, son imborrables de nuestra retina. “Cada época sueña a su sucesora”.

Reseña Panorama
Metrópolis (2001)
7
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