Estamos bastante acostumbrados a que Hollywood haga y rehaga una y otra vez sus éxitos de taquilla a ver si con un lavado de cara venden de nuevo el mismo producto. Lo que ya no es tan común es que sea un director de prestigio quien inicie un proyecto así. Y mucho menos que escoja uno de los títulos más míticos del cine clásico. Spielberg no se ha atrevido con cualquier cosa, no. Le ha metido mano a una cinta con 10 Oscars incluido el de mejor película. Una de las obras más icónicas que se han rodado nunca, la gran West Side Story. Hay que ser muy osado para intentarlo… Y un genio para hacerlo mejor aún.

Al West Side Story original es muy difícil encontrarle una pega, pero si hay que buscarle un «pero» es que peca de simple. O si no queremos usar esa palabra, digamos mejor que va al grano de lo que quiere contar obviando todo matiz. Esta es la principal aportación de la visión de Spielberg sobre la misma historia. Su West Side Story tiene un poso del que carecía la de Robert Wise. El guion de la nueva versión ahonda más en las relaciones personales de los personajes, sobre las relaciones de hermandad que se forman dentro de las pandillas, la sororidad incluso que hay entre mujeres de bandas rivales.

El guion de Tony Kushner aporta cierta dosis de oscuridad en los personajes que los hace más complejos e interesantes que los originales. La hora de más que aporta sobre el librero original se dedica a hacer crecer trama e interrelaciones, con lo que la experiencia narrativa se multiplica.

Pero claro… Si el guion no era el punto fuerte de la versión del 61, ¿qué la ha hecho tan grande? La música, las canciones y la puesta en escena. Pues Spielberg ve la apuesta y la supera. Esta es la verdadera genialidad del director. No solo cambia la puesta en escena de todas las canciones, sino que las mejora. El momento cumbre de esta afortunada osadía llega con Somewhere, uno los cortes más conocidos del musical y el más versionado de todos. Le da el protagonismo a Rita Moreno frente al dueto original, convirtiendo una canción de esperanza individual en un cantHOsHoy o a la redención universal. FUCKING GENIUS.

Es más… fíjate que Spielberg es tan cuco y conoce tan bien su oficio que consigue que no nos demos cuenta de que Ansel Elgort no sabe bailar… En una coreografía en la que todos bailan.

La fotografía de Janusz Kamiński es impresionante, creando algunas de las imágenes por las que será recordado este año cinematográfico. Eso sí, señor Kamiński, que se que me está leyendo. Entiendo que todo el tema de los «destellitos» en pantalla son la moda del momento, pero de verdad que se ha emocionado demasiado y se le ha ido la mano. Que me des con el foco en la cara de verdad que no era necesario, que es una película, no un interrogatorio de la policía.

Dejo el apartado musical para el final porque es verdaderamente curioso lo que ha hecho Spielberg con el. Por un lado no ha tocado ni una nota de la partitura original pero por otro ha variado la letra de las canciones sin que te des casi ni cuenta ¿He dicho ya que es un fucking genius?

Por último, solo tengo una queja al trabajo de esta película. Aunque sea superior en todos los aspectos a la original… Estas todo el metraje comparándolas. La versión de Spielberg no se emancipa de la cinta en la que se basa. Es un perfeccionamiento, pero no una metamorfosis. Al final, la West Side Story de 2021 es una nota a pie de página de la de 1961. Le ha faltado eso que llaman «matar al padre«. Seguramente, Spielberg es lo que quería… Pero es la única osadía que le ha faltado y, a lo mejor, la osadía que falta es la que le pase factura.

Reseña
West Side Story (2021)
9.5
Artículo anteriorCrítica ‘Volver a Vivir’ (2020) [Filmin]: El viaje interno de June
Artículo siguienteCrítica ‘Ms Marvel’ (2022) [Disney+]: Adiós, Peter. Hola, Kamala.
Redactor de cinefilosfrustrados.com - Mi blog personal: Cosas buenas de pelis malas : super8an.wordpress.com
contracritica-west-side-story-202160 años después, Steven Spielberg decide traernos una nueva versión de esta adaptación moderna de Romeo y Julieta. Corren los años 50 en Nueva York y dos bandas, los Jets (de origen europeo) y los Sharks (de origen puertorriqueño), se disputan el control del barrio. María, una joven de Puerto Rico, decide ir al baile de instituto para integrarse en la comunidad norteamericana. Allí conocerá a Tony, quedándose prendados ambos el uno del otro. Su amor será el detonante que explote la violenta rivalidad entre las dos bandas rivales.