Parece que vivimos una inacabable invasión catódica y la oferta asciende a unos niveles que, literalmente, es imposible verlo todo. A veces, en medio de todo este vendaval, escondidas entre las más promocionadas, surgen series que suponen un pequeño (a veces enorme, eh) placer culpable. Es el caso de Wynonna Earp.

Esta crítica tiene, de entrada, una vocación distinta a otras: no se trata de cubrir una serie del momento (aunque Wynonna Earp lo es: lleva tres temporadas emitidas y en unas semanas se inicia el rodaje de la cuarta), o con un seguimiento masivo (aunque el que tiene es casi de culto) o, peor aún, con una calidad notable. ¿Entonces por qué demonios dedicamos un espacio a esta mujer y a esta serie? Porque con Wynonna Earp (personaje y serie) ocurre algo curioso: ahí donde brilla te da lo justo y necesario para ir viendo episodios, desear que llegue ya la cuarta temporada y, si me lo permiten, es de aquellas series que independientemente de la trama (y de lo pulp que pueda resultar a veces) sabes que vas disfrutar en casi cada una de las intervenciones de la maldita heredera de Wyatt Earp. Ahí es nada.

Wynonna Earp nos presenta a la tata-tataranieta (o algo así) del mítico Wyatt Earp y la maldición a la que se ve sometida cuando todos las víctimas del legendario héroe del Oeste reviven (se llaman renacidos) sólo para vivir eternamente y odiar a la heredera. Wynonna, el personaje, dispone del único elemento que puede terminar con los renacidos: el revolver especial de Wyatt Earp, la Peacemaker. Cuando Wynonna (Melanie Scofrano) regresa a su localidad natal, Purgatory (un pueblo de aire western y muy frío, literalmente, pues la serie se rueda en Alberta, Canadá), decide afrontar su destino y para ello encuentra rápidamente su leal grupo de apoyo contra las fuerzas malignas: su hermana Waverly (Dominique Provost-Chalkley), la ayudante del sheriff (Katherine Barrell), el legendario Doc Holliday (Tim Rozon) y un misterioso marshall llamado Xavier Dolls (Shamier Anderson).

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Emily Andras (creadora y showrunner) junto a su casting

¿Os suena todo esto a otra serie? Por supuesto, esto huele a Buffy The Vampire Slayer por todas partes. Y no es casual: su creadora y showrunner, Emily Andras, es fan de la serie creada y liderada por Joss Whedon, y parece que Melanie Scofrano y Dominique Provost-Chalkley comparten dichas simpatías. Y ahí viene lo bueno (de hecho, lo mejor) de Wynonna Earp y no es otra que donde más consiguen clavar una serie a la que intentan homenajear varias veces sin esconderse: los diálogos y la implicación emocional con el casting.

Porque los diálogos están repletos de intercambios ágiles e ingeniosos, referencias culturales y sobre todo esa estratagema (tan whedonita) de utilizar el humor de forma autoconsciente, reduciendo en buena parte el aire pulp-cutre de muchas de las tramas, pues los propios personajes tienen claro que todo eso no tiene demasiado sentido. Melanie Scofrano, que sin duda se lleva la mayoría de los mejores diálogos, tiene definitivamente un don para ello. Tal vez la actriz es bastante Wynonna Earp (eso parece si uno sigue sus divertidos vídeos en las redes sociales) pero lo cierto es que ese ingenio completa un personaje que destila carisma en -literalmente- todas sus apariciones. Sí, todas.

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Waverly, Wynonna y Doc (sí, el pelo de Waverly es brutal)

En los últimos años hemos visto muchos personajes femeninos de armas tomar y Wynonna es uno de ellos. Como lo era aquella Faith Lehane en Buffy o la más reciente Jessica Jones: mujeres de acción, decididas, ingeniosas, irónicas pero también heridas y vulnerables. Y sin duda tremendamente atractivas (hablamos de TV, eso es inevitable). Y si bien no desmereceré a la gran Eliza Dushku (ni bajo amenaza mortal), ni a Krysten Ritter (idem, pese al despropósito que sufrió en su propia serie en comparación a como de bien la trató, precisamente, uno de los escritores de Faith en The Defenders, Doug Petrie), Melanie Scofrano clava como nadie esa mezcla letal: es inusitadamente carismática, divertida y atractiva, pero a la vez es creíble como heredera con responsabilidades y con una inevitable tendencia para cometer errores.

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Dominique Provost-Chalkley y Katherine Barell, (#domkat), es decir, Waverly y Nicole, la pareja más adorable de la TV

 

El otro gran mérito reside en el mencionado casting y en la conexión emocional con el espectador sin que apenas deban hacer nada más que aparecer en pantalla (debemos recordar que hablamos de un placer culpabe… Más tarde veremos porque Wynonna Earp queda lejos de ser una gran serie): Dominique Provost-Chalkley y su Waverly Earp es el personaje más adorable visto en TV desde, precisamente, Willow Rosenberg en Buffy (con la excepción de sus clones Fred y Kaylee en Angel y Firefly). Katherine Barrell y su Nicole Haught son el complemento perfecto de Waverly, una pareja cuyas motivaciones sólo requieren lo que es evidente al verlas juntas. Sí, no sólo es la mejor pareja lesbiana de la TV reciente, sino que dentro del fandom de Wynonna Earp existe devoción total por ellas. Por supuesto con su propio hastag, #domkat

¿Y los personajes masculinos? ¿Desmerecen? Tal vez. Tim Rozon está genial como Doc Holliday y sin duda el sheriff Randy Nedley (Greg Lawson) es un relieve cómico inesperado pero Wynonna Earp es una serie liderada por mujeres (delante y detrás de la pantalla) y, atención, en 37 episodios no hay señal alguna de nada forzado en ello. Los personajes masculinos tienen mucho peso, hay villanos femeninos y, episodio por episodio, las hermanas Earp, así como Haught, distan años luz de la invulnerabilidad emocional, física y heroica. Simplemente la heredera, y su hermana (y la novia de esta), son mujeres. Punto. Y son geniales.

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Lista para cazar demonios

Entonces, ¿es Wynonna Earp una gran serie? No. Definitivamente, no. Su planteamiento eminentemente de género, con elementos fantásticos, apenas culmina en grandes y excitantes ideas (aunque se atreven incluso con su propio The Wish, aquel fantástico episodio de Buffy); el desarrollo de personajes avanza en resultados pero desconocemos las razones; la premisa es poco atractiva y la mitología a veces pisa terreno de TV convencional (añadiendo capas de hechos pasados para revertir el presente).

De ahí, pues, el títular. Wynonna Earp es, de pleno, un placer culpable. Esos pocos, pero tan placenteros, aciertos sí justifican seguir esta serie. Porque Wynonna mola a niveles estratosféricos, porque Weaverly es un amor, porque ella y Nicole se van a querer hasta en el infierno, porque el acentazo de Doc Holliday es necesario y porque, maldita sea, Emily Andras amenaza (bendita amenaza) con escribir un musical y le pide a Joss Whedon que lo haga. No sucederá pero… !Ah!

 

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Reseña Panorama
Puntuación general
6.5