Tan Cerca, Tan Lejos (Deux Moi en su versión original) llega a nuestras pantallas de la mano del director Cédric Klapisch y Vertigo Films: un film intimista, reposado, alejado de la clásica comedia romántica y en franca armonía con la realidad urbana del primer mundo.

El cine francés ofrece anualmente múltiples ejemplos de su buen hacer en el tratamiento de todo tipo de films de corte realista con ese halo, a veces sofisticado, a veces costumbrista, que desprenden sus historias. En esta misma web hemos podido comentar recientemente algunas de ellas pero la propuesta del multi premiado Cédric Klapisch difiere de todas ellas al prescindir de cualquier distracción que nos desvíe del propósito del film: la completa empatía con sus dos protagonistas, Rémy (François Civil) y Mélanie (Ana Girardot).

Rémy Pelletier y Mélanie Brunet viven, tal y como reza el título en su adaptación española, tan cerca y a la vez tan lejos. Literalmente viven uno al lado del otro, en bloques contiguos de un barrio de París, pero no se conocen. Klapisch se toma su tiempo en mostrarnos aquello en lo que sus vidas son un opuesto: él tiene un trabajo de baja formación en un sector marcado por el desempleo tecnológico, vive en un apartamento modesto y su vida social tiende a cero. Ella es una científica con un buen trabajo, vive en buen piso y en su vida social aparecen amigas y citas en las que, aunque con escasa suerte, pretende conocer a alguien.

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Sin embargo desde el primer instante en que vemos a Rémy y Melanie su angustia vital es la misma: están absolutamente perdidos. Engullidos por la gran ciudad, perdidos en la rutina y marcados por un asunto familiar sin cerrar, ambos acuden al psicólogo en busca de una salida. Klapisch, como decíamos, huye de artificios narrativos en favor del realismo de esta historia de individuales de primer mundo sumidos en una depresión, pero utiliza constantemente ambos personajes como si fueran el reflejo, el uno de otro, de un espejo en el que nunca terminan de verse. En ambos casos la superación de sus problemas no dependen de si se conocen, o no, sino de la aceptación del origen de su trauma. Y ahí es donde Tan Cerca, Tan Lejos apuntala su mensaje: no es una comedia romántica, ni un film con una premisa realista bañada por concesiones fílmicas.

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Si algo debemos achacar a Tan Cerca, Tan Lejos es un metraje algo excesivo (algunas escenas son carne de sala de edición sin que el film pierda interés ni propósito) y su exceso en la contención formal. Se entiende la apuesta de Klapisch y la noción de no alejarnos de su propuesta realista, es más, forman parte del encanto de un film que capta con sorprendente acierto algunas de las angustias de los 30-40 años contemporáneos, pero se echa de menos algo de brío emocional. Si, pese a todo, la idea del autor era acompañar a Rémy y Mélanie en su desorientación vital: lo consigue. De pleno.

Reseña Panorama
Puntuación general
6
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