Hoy, viernes 29 de Marzo, llega a las carteleras españolas el penúltimo pelotazo del cine Francés; Las Invisibles, una comedia social dirigida por Louis-Julien Petit.

Cuando uno se acerca a una película francesa que viene con el subtítulo “más de X millones de espectadores en Francia” se sienta en la butaca con cierto nivel de prejuicio. De algún modo, el cine social francés es algo así como el cine sobre la guerra civil en España; en el que lo que se dice, bueno o malo, normalmente tiene poco o nada que ver con la realidad. Las Invisibles viene con esa etiqueta, así que, ¿estamos ante otra película sobre la guerra civil?

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Querida amiga lectora, si lo que te interesa es saber si sí o si no, y el resto te importa poco, buscas algo de fondo para poder llenar el buche de palomitas rancias, la película con el elefante de orejas hiperbólicas cumplirá mejor esa función. Esta película es una sí para el resto de público, aquel que busca algo más que pasar la tarde fuera de casa mientras los abuelos cuidan del nieto.

La cinta no saca pecho en el plano técnico o puramente cinematográfico, sino en un guion trabajado tanto a nivel conceptual como en lo que a personajes se refiere. En términos estrictatamente formales la dirección se sustenta en 2 ó 3 ideas muy sencillas pero muy efectivas y que funcionan maravillosamente bien como andamiaje que compone lo que realmente la película quiere contarnos.

El relato nos acerca a una realidad social de la que rara vez somos testigos de un modo tan cercano, y no lo hace de una manera maniquea o artificial; lo busca y consigue a través de la construcción de personajes con conflictos dramáticos reales, palpables, sensibles. Se produce una narración seca, no dirije Bayona, no hay momentos de lágrima fácil; aquellos momentos que nos ponen el nudo en la garganta son ciertos, son de verdad; y salimos de la sala un poquito mejor persona de lo que entramos en ella.

Crítica de “The OA, T2”

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Reseña Panorama
Las Invisibles
7
Soy un tipo optimista, aunque todo pueda salir mal, que lo hará, nunca pierdo el optimismo. Si tengo que decir las tres cosas que más me definen; primero y más importante, las hamburguesas me gustan sin pepinillo; segundo, los palillos redondos, nunca planos; y tercero, mi madre dice que soy el hijo perdido de Jack Burton... y que nací en Ciudad Esmeralda.