Euphoria llegaba a su fin, el de la 1ª temporada, la madrugada del domingo al lunes 5 de Agosto. Renovada ya por HBO, es el momento de reflexionar sobre ella.

Euphoria se estrenaba en HBO el pasado 16 de Junio de 2019, fecha marcada por tanto en el calendario por algunos, no demasiados. Zendaya, HBO, Sam Levinson, Coming-Of-Age… si eres seguidor de una de esas cuatro cosas, eres de los que tenía ese día puesta la plataforma online. Si no, tardaste unas semanas en saber que existía.

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Si cuando alguien señala la luna te quedas mirando el dedo, verás que no es más que otra serie de adolescentes follando y drogándose; quizá sea así y yo deposite en ella todo aquello que quiero que sea, lo que quiero ver y lo que ansío sentir. Pero creo que no es así, que es lo contrario, que si sólo ves eso estás poniendo tus experiencias en valor y reflexionando sobre tu propia juventud y lo poco que se pareció a lo que hay en pantalla. Pero eso sería quedarse en la superficie del fondo de la cuestión, por paradójico que resulte.

Levinson, -creador, director de 5 de los 8 capítulos y guionista de la temporada al completo- acepta pulpo como animal de compañía y asume que tiene un espectador formado delante, uno que sabe de qué va todo, se dirije a ese público. No busca al adolescente imbécil falto de historias dirigidas a él; busca al adulto ya consciente de lo que es la vida y lo que fue su juventud, quizá una anhelada… u olvidada.

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Todo empezaba volviendo a la vida, saliendo del fango, en un amanecer, y pasando por delante de ella la oportunidad de una vida mejor depositada en alguien encima de una bicicleta, a cámara lenta, volviendo al mundo después de visitar el infierno; y todo acaba cayendo en la desesperación de un amor por la vida no correspondido; la luz parecía llegar con Jules, pero ella estaba demasiado jodida como para sacar a nadie del abismo. Una relación perfecta, tóxica. Sacando lo mejor de la otra, pero comprendiendo que hasta que no venzan a sus propios demonios, no podrán querer a nadie, o al menos, otorgarle ese amor.

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Narrativamente muy concreta y con una precisión en la escritura de cirujano, no legitima al adolescente como preso de una selva que lo condena, no cuenta una historia de instituto que oprime al maravilloso ser que todos llevamos dentro; responsabiliza a la persona capaz de lo mejor y lo peor. La verdadera honestidad está en ser un poco mejor que tu versión anterior. Rue no tiene problemas, Rue es el problema.

Hablando también del plano estrictamente formal; nos encontramos con la serie más estimulante del año; con ideas y apuestas visuales muy específicas atadas a su narrativa, con decisiones fotográficas absolutamente cinematográficas y con un uso del color en la búsqueda de sensaciones muy emocionales y marcadamente subjetivas. Con una utilización apabullante de la formalidad por el punto de vista; donde todo está dirigido por los ojos de su protagonista, una mente trastornada por las drogas y con una visión muy determinada sobre todos y cada uno de los aspectos que Levinson dispone a través de Rue. Describiendo ese estado aletargado y aún en formación de una joven de 17 años con drogadicción.

Escribiendo esta “crítica” -las comillas porque no me ha quedado como tal- me he dado cuenta que Euphoria es la mejor serie que he visto este año, y si tenemos en cuenta que se ha estrenado también Chernobyl y temporadas nuevas de series como Juego De Tronos, Veep o Barry; podemos decir que Zendaya ha dado el broche definitivo a uno de los mejores años de la historia de HBO. Espero que Euphoria arrase en los Emmy 2020; buenas noches y buena suerte.

CRÍTICA DE “EL PIONERO”

 

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Reseña Panorama
Euphoria
9,5

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Soy un tipo optimista, aunque todo pueda salir mal, que lo hará, nunca pierdo el optimismo. Si tengo que decir las tres cosas que más me definen; primero y más importante, las hamburguesas me gustan sin pepinillo; segundo, los palillos redondos, nunca planos; y tercero, mi madre dice que soy el hijo perdido de Jack Burton... y que nací en Ciudad Esmeralda.