Este miércoles 16 de junio llega a nuestras salas El otro guardaespaldas 2: comedia de acción protagonizada de nuevo por Ryan Reynolds, Samuel L. Jackson y Salma Hayek. Como era de esperar hay un poco más de todo: más comedia, más acción, un aire a parodia de James Bond y sobre todo una Salma Hayek excepcionalmente subida de vueltas.

El otro guardaespaldas 2 goza de una particular virtud y es que se trata de un secuela idónea si nos atenemos a la única razón por la que se debe haber dado luz verde a este proyecto: para repetir el éxito de la primera entrega (que tampoco obtuvo cifras de escándalo pero suficientes si atendemos a presupuesto e, imaginamos, expectativas). En este particular este film logra repetir la fórmula de la anterior, con el habitual aumento de las dosis que marcaron aquella, por aquello de las dos tazas que en el cine de cachondeo puede resultar óptimo a nivel comercial. El problema, en este caso, es que la fórmula sigue sin cuajar.

El otro guardaespaldas 2

Aquella primera entrega, un éxito mediano hace cuatro años, parecía quedarse a medio camino entre la comedia y la parodia, entre la dinámica de los dos protagonistas y la explotación de sus conocidos tics humorísticos, entre la acción espectacular sin más y la acción adherida al gag constante. Como suele ser habitual en estos casos El otro guardaespaldas quedaba a mitad de nada, corta de todo, salvo tal vez de esas inacabables escenas de acción con coches y demás vehículos de las cuales ya podemos gozar en tropo mil películas de todo tipo.

La premisa, como era de esperar, es lo de menos. Una excusa para reunir de nuevo a la dupla Michael Bryce (Reynolds) y Darius Kincaid (Jackson) buscando ese aire de buddy movie (nos caemos mal pero poco a poco vamos queriéndonos) aunque reconocemos un par de novedades que sientan bien: por un lado El otro guardaespaldas 2 se convierte del todo en una casi parodia de una película de James Bond, con Antonio Banderas en el papel del clásico tarado que pretende ejecutar un plan absurdo de destrucción total; y por otro la conversión del personaje de Salma Hayek en co protagonista, formando un trio protagónico con los citados Reynolds y Jackson.

Por lo demás, decíamos, es lo mismo: Bryce, en plena terapia anti armas para superar la pérdida de su licencia de guardaespaldas, forma equipo con Sonia y Darius Kincaid para detener, con dinero y medios de la Interpol, a un fanático griego que pretende algo así como liarla mucho en Europa para que Grecia vuelva a ser la nación líder del continente (suena a un Bond de los 60, sí). Lamentablemente esas dos novedades de El otro guardaespaldas 2 tienen suerte dispar: el film no aprovecha en absoluto esa posible parodia Bond; sin embargo Salma Hayek se revela, de muy largo, como lo mejor de la película, con un personaje totalmente subido de vueltas, impredecible, más o  menos divertido y que la actriz mexicana se hace suyo a base de gritos y una mezcla de inglés y español cuando se pone nerviosa (nota: hemos visto El otro guardaespaldas 2 en versión original).

Esa prominencia de Hayek y su personaje hacia la primera línea protagónica nos aporta de nuevo una de cal y otra de arena. Por un lado reduce tiempo a un insípido Reynolds (cuesta entender que es lo que tiene de gracioso el personaje) pero por otro resta presencia a Jackson, cuyos famosos mother fucker queda reemplazados por el histerismo y palabrotas de la Hayek. Que El otro guardaespaldas 2 es lo que va sucediendo mientras Sonia Kincaid insulta a todo el mundo es una buena, y sana, manera de describir este film y de encontrar en el mismo algo plenamente positivo.

Reseña Panorama
Puntuación general
5
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