En 1917, Sam Mendes planifica su más sentido homenaje a su abuelo, combatiente en la Primera Guerra Mundial. El director británico se adentra en el horror bélico con una película montada en un solo plano secuencia, en el que seguiremos el viaje de dos jóvenes soldados que deben entregar un mensaje que evitará la pérdida de cientos de vidas.

Mendes nos muestra la guerra de una forma diferente a lo que solemos ver en este tipo de género. Fuera de las grandes batallas y desembarcos, 1917 introduce al espectador dentro de las trincheras, donde podemos poner pié en tierra para vivir desde dentro un viaje de determinación, cumplimiento del deber, compañerismo y lucha contra lo inevitable.

La película nos presenta a dos soldados que deberán hacer frente a lo imposible. Sin embargo, esta terrorífica misión la deberán vivir en lugares que en otra situación serían definidos como garantes de paz. Su camino son parajes idílicos sembrados por el terror. Paisajes naturales de campiñas, grandes pastos, granjas, bosques… todos manchados por las consecuencias de la sin razón de la guerra, de lo peor que deja a su paso el ser humano.

1917

A través de la Francia ocupada, estos dos compañeros estrecharán su lazo de amistad y compromiso, enfrentándose al siguiente obstáculo mortal que les llevará a una lucha contra el tiempo, las trampas, el terreno y los enemigos invisibles.

La cámara y el espectador son partícipes directos de los acontecimientos de 1917. Si bien la historia comienza de manera tensa pero pausada, la sensación de agobio y suspense ante un terreno vacío de vida hace que podamos sentir en primera persona la soledad del infierno, estar solos en la tierra de nadie esperando la fatalidad paso a paso.

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La recreación de la vida de los soldados dentro de las trincheras es abrumadora. Mientras los personajes intentan abrise paso en sus estrechos caminitos, los rostros de los soldados protegiéndose de todo lo que tienen alrededor, con la mirada perdida en los horrores de su mente, dejan un tremendo desasosiego.

Y deberemos estar preparados para sufrir con ellos momentos de auténtica tensión, miedo e incluso inaguantable asfixia. Túneles bajo tierra, ratas, barro y cadáveres se interponen en el viaje de los héroes. Todo construido en decorados reales con un diseño de producción de primer nivel que recrea el periodo con el más mínimo detalle.

1917

La fotografía de Roger Deakins, sumada a la portentosa dirección de Sam Mendes, evoca a los grandes clásicos del cine de aventuras y guerra. Con su punto culminante en la increible escena del pueblo francés en ruinas. La noche aparece en escena como si de un monstruo se tratase. El fuego de las llamas es tan intenso y brillante que no permite ver el peligro. La unión de ambos provoca la creación de un lienzo pictórico único en pantalla, una preciosa visión del fin del mundo.

Este impresionante escenario es el lugar donde nuestros protagonistas deberán escapar del enemigo invisible. El juego de sombras para representar al enemigo que te persigue es una maravilla. Y es que… ¿Qué hay más angustioso que no poder ver si lo que se acerca a ti es amigo o enemigo?.

1917

La película recorre literalmente ríos de muerte, donde el siguiente paso entre la podredumbre y el fango debe llevarte hasta una cumbre de tierra, sin saber el escenario que encontrarás detrás de ella. Puede que sea el ejecutor de tu propia muerte o quizás una bella canción en medio del desastre.

La épica también viaja en todo momentos por todos estos lugares. La gran determinación de los protagonistas por cumplir su misión es inquebrantable, algo que veremos en su mayor exponente en la escena más bélica de la película y que aumenta las pulsaciones gracias una excelente banda sonora, emocionante y armónica a la vez.

Podemos decir que 1917 es la obra cumbre del director de American Beauty. Un “bello” viaje por la nada de la guerra que provocará sentimientos de emoción y temor, pero también de gran sensibilidad en el público. Desde ya se puede considerar como uno de los grandes clásicos del cine bélico de todos los tiempos.

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Reseña Panorama
1917
9
Alicantino perdido en el universo de los replicantes intenta encontrar el camino de vuelta a casa junto a su fiel amigo el T-800. En ocasiones hacemos parada para degustar la mejor carne de cordero en completo silencio. No hace tanto calor en Mordor. Ridley Scott no está tan lejos del espacio, marciano de pura cepa.