Crítica de Kuso (2019), de Flying Lotus : Mierda a gogó y por los cuatro costados

Centramos nuestros esfuerzos en no quitar los ojos de la pantalla de Kuso, el esperpéntico, polémico y visceral debut en la dirección del músico Steven Ellison, más conocido como Flying Lotus.

Ya me habían avisado de lo que me iba a encontrar, pero la realidad, ha sobrepasado cualquier tipo de imaginación. Kuso -mierda en Japones – es el debut en la dirección de ese genio -y a veces incomprendido – multiinstrumentista llamado Steven Ellison, mas conocido como Flying Lotus.

Su carrera como músico ha ido nadando siempre en torno al mundo del jazz -no en vano, es el nieto de Alice Coltrane – pero con unos tintes experimentales que le han valido para convertirse en una de las figuras fundamentales dentro de la escena musical mas experimental, vanguardista y contemporánea de la ultima década. Su música, es un rompe ritmos, con mezclas complejisimas de instrumentos que se solapan unos con otros, pero dando resultado piezas tan icónicas y potentes como esta que os dejamos a continuación.

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Y creo que es importante hablar de Flylo – como algunos le apodan – como músico, para entender un poco mejor el universo que se nos plantea en Kuso. Si escuchar una canción suya, es como fusionar 8 canciones «normales» y 4 minutos; con su cine, la experiencia es similar, pero multiplicando por 5 el resultado final. Nos encontramos ante una obra grotesca, excesiva, pero genuinamente poderosa. No son pocas las cintas que vienen a mi mente al verla, como la atmósfera contaminada de Gummo, los interludios sonoros similares a Inland Empire, o la estética grotesca de genios como Guy Maddin, o incluso, una versión con mayor presupuesto de ese delirante producto nacional que es Gallino, The Chicken System, de Carlos Atanes. 

Por supuesto que la lista de directores no acaba aquí, y en ciertos puntos se pueden encontrar referencias a Gaspar Noe, o incluso Valie Export, pero aquí todo queda degradado por llevar la trama a sus ultimas consecuencias. ¿Y cual es esa trama? Pues un calidoscopio imposible sin aparente tejido narrativo, que va saltando de historia en historia como si se tratasen de sketches, cuya temática siempre gira en torno a lo escatológico y aquella contaminación que llevamos dentro. Fetiches sexuales, pus, depravaciones, sangre mierda -mucha mierda – son los ejes por los que se mueve una cinta que bien parecería el trailer de lo que un festival como el Sonar querría ser. ¿pero, que significa exactamente esto?

Pues que dentro de lo difícil de la propuesta, en cuanto a temática, y los malos momentos – y desagradablemente mal que vamos a encontrarnos viéndola – la cinta tiene unos valores artísticos incalculables.

Encontramos todo tipo de animación, desde digital, hasta stop-motion y combinaciones mixtas de elementos reales – como metraje rodado con actores de verdad – pero deformados o distorsionados posteriormente en post producción, para retorcer aun mas esa realidad. Prótesis, animatronic, y kilos de maquillaje y atrezzo, son otros elementos con los que se nutre la cinta para crear ese universo tan personal y repugnante que se nos presenta.

Es grotesco ver, como la atmósfera de la película, consigue que elementos tan cotidianos como defecar o eyacular, pasen a ser acciones terriblemente asquerosas y recargadas. Y gran culpa de esta repulsión, la tiene el sonido.

Trabajado de una forma magistral, con música del propio Flying Lotus o colaboraciones de otro genio del IDM ( Aphex Twin ), son el elemento por el que lo visual acaba remarcando mediante trazo grueso los intestinos de la película. Y dentro de esos intestinos, se respira un ambiente podrido y viciado, pero a la vez libre, con pasión e inquietudes artísticas como hacia tiempo que no me encontraba, y un festín visual, sensorial y sonoro para los cinéfilos mas atrevidos y valientes.

Desde luego, Flying Lotus ha conseguido crear, en plena época de ofendidos, represión artística y censura indiscriminada a todo lo que se salga de los estándares socialmente aceptados, una pieza rupturista, inquietante, fascinante, y muy, muy desagradable. No apta para todos los públicos -ni estómagos -.

Sinopsis

Los Ángeles ha vivido el peor terremoto de toda su historia. Tras el desastre, llega otro desastre, más delirante. Una red improvisada de televisiones transmite qué pasa con aquellos que han sobrevivido al terremoto... Probablemente la película más repugnante jamás rodada. Así se nos presenta "Kuso", una obra única y extrema pensada para ser odiada y que ha hecho rasgar las vestiduras de muchos críticos. ¿Aceptas el reto?
David S. Blanco
David S. Blanco
A veces escribo de lo que me apasiona, y otras, de lo que toca.

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