Llega por fin El Crack Cero (crítica aquí), la nueva película de Garci que viene a completar la saga de El Crack, esta vez con una precuela, o como le gusta decir a Garci, un antecedente.

Han pasado muchos años desde aquel primer estreno en 1981, el panorama del cine nacional es completamente diferente y sin embargo, El Crack Cero comparte paralelismo con la primera entrega en ser una película atípica y que escapa completamente de las tendencias de hoy en día. Con el estreno programado para el viernes día 4 de Octubre, algunos compañeros de prensa y yo nos citamos con los protagonistas de la película en el madrileño hotel Urso, con el fin de charlar del film y sus entresijos.

Cuando se sientan en una mesa cinco periodistas que comparten un interés común es inevitable que surjan las conversaciones. Allí estábamos cinco compañeros de cinco medios diferentes, hablando de El Crack Cero, de El Irlandés, de la trayectoria de Garci, contando batallitas de entrevistas que hemos hecho, cuando finalmente llega la encargada de prensa y nos trae a la mesa a las tres mujeres protagonistas de El Crack Cero (con permiso de Luisa Gavasa) Patricia Vico, Macarena Gómez y María Cantuel.

Toda una Excepción

Tras las presentaciones de rigor la conversación comienza directa al meollo: ¿Se hace cine negro en España o es El Crack Cero una excepción? Patricia Vico lo tiene claro “Actualmente no se hace nada o casi nada de cine negro. Hay mucho thriller, pero así noir, puro y duro, nada que yo recuerde”. Y no le falta razón a la actriz, el cine negro es un género perdido, aunque me atrevo a hacer un apunte y mencionar Sicarivs (2015), del co-guionista de El Crack Cero Javier Muñoz, como cine negro o algo muy cercano. Las tres coinciden, pero no deja de ser una excepción en la parrilla de estrenos. Macarena Gómez comenta que, ahora que empieza a adentrarse en el mundo de la producción, intentó levantar una película del género pero no encontró ningún apoyo.

El Crack Cero 1

Aquello conduce el devenir de la charla hacia el hecho de que Garci haya podido llevar adelante este proyecto. Pero claro, Garci es Garci. Patricia Vico toma la palabra de nuevo y expone la emoción de trabajar con Garci, de rodar en blanco y negro y de entrar a formar parte de una saga tan emblemática como la del crack, considerándolo una gran responsabilidad y apunta “y eso que nuestros personajes eran nuevos y podíamos llevarlos con más libertad, no teníamos la responsabilidad de Germán Areta o el Moro”.

Sobre los tres personajes femeninos de la cinta alguien comenta que parecen querer resucitar en cierta medida esa figura de la femme fatale, algo que las tres actrices coinciden en rechazar, enfatizando la complejidad y naturalidad de los personajes que interpretan: Macarena y su  mujer celosa y despechada, María con su personaje dulce y luminoso que rehace su vida y Patricia con la mujer dolida que busca escapar de su realidad y avanzar hacia un futuro mejor.

Es el personaje de Patricia (Remedios) uno de los más importantes, no solo por ser la detonante de la trama, sino también por su escena con los malos tratos, una realidad que se reconoció como delito punible por primera vez en Europa en el año que ambienta El Crack Cero: 1975. El dato lo aporta la propia Patricia. Ella y Macarena hablan mucho más que María, que espera el momento de hacer sus intervenciones, mucho más comedida.

Sobre la similitud de sus personalidades con las de sus personajes, Macarena afirma “totalmente diferente, no me parezco en nada”, mientras que Patricia dice “no me parezco, aunque si hay un par de rasgos que reconozco, como el hecho de ser una mujer que quiere ser querida ¡como todas! La reconozco por su valentía y haber sabido salir adelante por su cuenta”.

María si interviene en esta ocasión, siendo quizás la que más identificada se puede sentir con su personaje, aunque nos descubre que interpretarla ha sido un reto ya que estaba “acostumbrada a reprimir ciertas cosas para buscar el enfoque y la profundidad de un personaje y con este era como no hacer nada, me ha costado mucho mostrarme tan natural en la cámara”. Con una pregunta en la mente tomo la palabra:

Macarena, es la segunda película que haces con Garci…

Macarena: Y yo encantada de trabajar con él.

Cuando hiciste con él “Holmes & Watson” se suponía que iba a ser la última película de Garci y de pronto te llaman y te dicen “oye ¿te acuerdas de que iba a ser la última? Pues mira no…”

Macarena: Garci es como un torero, que dicen que se retiran pero al final siempre vuelven. Habrá tardado cinco años o así en volver a rodar. Yo cuando dijo que se retiraba pensé que vamos, era imposible que se retirase, no puede dejar el cine, lo lleva en las venas y lo necesita como necesitamos respirar.

Estaba segura de que le volvería a picar el gusanillo. Supe que iba a estar en el proyecto como un año antes, me comentaron que me quería para un proyecto nuevo y yo “si, sí , sí, sí” – lo que fuera, sin saber que papel era ni nada. Siempre he sido muy fan de Garci, iba al cine de chica a ver sus películas – soy muy fan de Historia de un Beso – Es un lujo trabajar con Garci.

Y es curioso porque repito con Alex (de la Iglesia) y con Garci, que son dos universos totalmente diferentes, que uno se pregunta cómo puede ser, pero como actriz es un regalo poder trabajar en varias ocasiones con registros tan diferentes y gente tan genial.

El Crack Cero: Clase de Historia

La conversación continúa y salen a colación las plataformas de streaming como medios para consumir cine, momento en el que tanto Patricia como Macarena aprovechan para reivindicar la figura de la sala de cine “ya que la experiencia no tiene nada que ver”, apunta Patricia, pero sin dejar de recalcar que este tipo de plataformas son enormemente beneficiosas para la industria también.

Macarena hace hincapié en el impacto que tiene el estreno de El Crack Cero como vehículo educativo para una nueva generación que no se ha criado con este tipo de cine, diciendo “que es casi como una clase de historia”, siendo una película muy interesante “para proyectarse en colegios e institutos”. María también interviene y habla de su propia experiencia descubriendo el pasado de la Gran Vía y sus ya extintos cines y reivindicando de nuevo la importancia del cine en pantalla grande, aunque sin dejar de reconocer el valor y la importancia de las nuevas plataformas.

El viaje que se realiza con El Crack Cero hacia una época tan significativa de nuestra historia es un tema recurrente para las tres actrices, aunque Patricia Vico apunta que “es importante decir que al final es una peli de detectives, y al que le guste ese tipo de cine le va a gustar, aunque no tenga ni puta idea del crack ni de nada de lo que pasó en esa época, la película es disfrutable como cine de detectives y creo que es muy importante transmitirlo también”.

Se lanza una pregunta sobre cuales han sido las escenas favoritas o los momentos más difíciles del rodaje para ellas y la primera en hablar es María, que enfatiza sobre la escena de su personaje con Areta en el Palace, compartiendo un cocktail y mostrando el momento más vulnerable del detective, cuando apenas es capaz de encontrar palabras para decir “te quiero” sin decirlo. Y ahí hago un inciso, no puedo evitar mencionar que la explicación de Areta sobre el dry Martini “no lo está contando Areta, ¡lo está contando Garci!” El consenso es general, y el apunte de que hay muchos otros momentos con esa característica en el film.

Macarena recoge el testigo para retomar el hilo de la pregunta y confiesa que interpretar a su personaje “fue muy difícil; estoy acostumbrada a que mis personajes tengan siempre un punto de locura, pero que sean siempre muy extrovertidos, muy hacia fuera, y hacer un personaje con tanta constricción ha sido todo un reto”. Patricia también habla de su escena más complicada “la primera” y nos retrata brevemente a su personaje, “una mujer que quiere ser libre”. Pero yo tengo algo dándome vueltas en la cabeza, así que lo suelto.

Netflix y el Cine

Quiero retomar un poco el tema de las plataformas. Hablábamos de ver en casa vs verlo en el cine, pero quiero apuntar que plataformas como Netflix llevan ya un tiempo invirtiendo en hacer grandes producciones, con grandes presupuestos y con el objetivo, incluso, de tener grandes estrenos en salas, pero la industria no parece querer dejarles. Tenemos el claro ejemplo de Roma, que apenas se vio en salas y solo llegó a algunas por clamor popular, y que me parece un absurdo que no se llevara el Oscar…

Patricia: Peliculón ¿Quién se llevó el Oscar al final?

Green Book

Patricia:  ¡Ah Green Book! Para mi Roma fue el peliculón, la verdad.

Por eso quiero hacer la pregunta, ahora Netflix va a estrenar El Irlandés, una película de Scorsese, y han intentado estrenarla en cines. Al final la película solo saldrá en algunas salas independientes y muy escogidas, porque la mayoría de cadenas y salas se niegan a proyectarla ya que no habrá los tres meses de cortesía desde su estreno en cines hasta su llegada a la plataforma. Me parece bastante injusto ¿No habría que cambiar ese modelo para que las plataformas pudieran entrar en la industria en igualdad de condiciones? A fin de cuentas son las que tienen medios y presupuestos para hacer producciones así hoy en día…

María: Bueno, la industria está cambiando, eso está claro.

Patricia: Creo que deberían intentar llegar a algún tipo de acuerdo. Es absurdo que películas como Roma, o ahora la que mencionas, una película de Scorsese, que la verdad no sabía que había hecho una peli para Netflix, pero es absurdo que no se estrenen en salas como merecen. Deberían hacer algún acuerdo porque está claro que las plataformas nos benefician a todos: actores, directores, guionistas… y no solo eso, a toda la industria, todo lo que hay detrás.

María: También es cierto que con estas plataformas la gente prefiere consumir en casa. Es comprensible en cierto punto, pero debe buscarse un equilibrio para que no se vacíen las salas de cine.

Yo no creo que la gente vaya a dejar de ir al cine porque prefiera verlo en su casa. Creo que la gente no va más al cine, porque una familia de cuatro personas va al cine y se gasta cincuenta, sesenta euros para ver una película. Luego tienes la fiesta del cine, con entradas a tres euros y todas las salas llenas desde las 12 del mediodía hasta la 1 de la mañana…

Macarena: Bueno el precio del cine es un debate muy largo…

Sí, no digo que tenga que costar tres euros una entrada, pero diez tampoco. Si se quiere más gente en las salas hay que encontrar un equilibrio entre un extremo y otro…

El Crack Cero 3

Germán Areta: Agencia de Investigación

El tema queda en el aire: Garci acaba de entrar en la sala a hacerse unas fotografías en un photocall que tenemos al lado y se arma revuelo. Hay saludos, bromas, jaleo… lo normal con un personaje tan importante de la historia viva de nuestro cine. Cuando retomamos la conversación, lo hacemos regresando a El Crack Cero:

Ya “a toro pasao”, con la película a punto de estrenarse este viernes y todo el trabajo previo hecho ¿Os cambiaríais el personaje con alguien si pudierais?

Macarena: Pues por una parte no, porque los personajes los hacemos muy nuestros y al final les coges cariño, pero no me hubiera importando nada hacer el papel de Ramón Langa. Me parece un papel súper interesante y me hubiera encantado hacerlo.

Patricia: Yo no lo cambiaría. Al final creas una relación con el personaje, lo tienes muy interiorizado.

María: Exactamente, no creo que lo pudiera cambiar…

Patricia: Si preguntaras sobre un personaje de otra peli con la que no tuviera una relación, seguro que podría decirte este o aquel, pero así es que no sale…

Macarena: Oye ¡Qué yo me he mojado!

Patricia: Si claro ¡Con el papel de Ramón Langa!

María: Bueno, en ese plan yo me haría El Moro. Sería brutal. Hay algunos personajes masculinos que me gustaría hacer, sería interesante, genial y muy curioso llevarlos al terreno.

La conversación llega a su fin con una pequeña reflexión sobre la posible viabilidad comercial de una versión femenina de El Crack, que todos vemos comercialmente posible, pero coincidimos con Patricia Vico cuando indica “yo ahora mismo, después de ver esta película, no me imagino un Germán Areta que no sea Carlos Santos

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