Tras repasar cinco interpretaciones femeninas dignas del Goya, vamos ahora con los caballeros. Seguro que alguno pensaste que lo habían nominado. Pero no, todos se quedaron a las puertas.

Gael García Bernal por La mala educación

¿Por qué merecía la nominación?

Porque en esta película lo hace todo y todo bien. La naturalidad con la que aborda un personaje tan complejo, con tantos matices, que es mil personas en una sola, no está al alcance de cualquier actor. Es más, no tantos intérpretes se hubieran atrevido a hacerlo. Pero, quizá, su mayor hazaña haya sido el clavar el acento madrileño siendo de Guadalajara (y no precisamente la extremeña).

¿Entonces por qué no fue nominado?

Aquí no pesó tanto la supuesta inquina de la Academia a Almodóvar (como sí que pudo pasarle a Lluis Homar en Los abrazos rotos). Más bien, influyó que fue el año de Mar Adentro. Aún así, sigue siendo inconcebible que ninguno de sus actores lograra una nominación al Goya. O se perdió la saca con las votaciones o si no yo no me lo explico.

Andrés Pajares por Moros y cristianos

¿Por qué merecía la nominación?

Porque hacer de discapacitado mental en un reparto de lujazo y que toda la película seas tú, no es de actores, es de genios.

¿Entonces por qué fue nominado?

Porque parece que nadie sabía lo buen actor que era. Es verdad que venir del cine de destape no era precisamente buena carta de presentación, y por suerte hoy en día sabemos el monstruo interpretativo que es. Pero eso es ahora, en 1987, Andrés Pajares era sólo el protagonista de Los bingueros. También ocurre que los Goya llevaban aún muy poco camino recorrido y les faltaba definirse y poner cada cosa en su sitio. Rosa María Sardá mereció también una nominación por esta película en vez de, que me perdonen, Pedro Ruíz y Verónica Forqué (que, para colmo, ganó)

Ángel de Andrés López por Tapas

¿Por qué merecía la nominación?

Porque dignificó la figura del secundario de lujo con un papel protagonista. Tras toda una carrera en la que los únicos protagonistas los había conseguido en televisión, José Corbacho le ofreció el papel de su vida. En cierto modo, hace lo de siempre, de Ángel de Andrés López. No era un actor versátil pero… ¿Lo era Pepe Isbert? ¿Lo es Clint Eastwood? ¿Tan necesario es serlo? Siempre hizo de Ángel de Andrés López, pero siempre estaba perfecto haciéndolo.

¿Entonces por qué fue nominado?

Estaba con un reparto espléndido en el que él era el hilo conductor, pero en el que todos brillaban. La nominación (y el premio) se lo llevó Elvira Mínguez, pero todos estaban perfectos.  Y Ángel de Andrés López como el que más.

Antonio Resines por Todo por la pasta

¿Por qué merecía la nominación?

Porque pasó de la comedia al cine negro y dejó a todo el mundo patidifuso. Resines aún no era un actor respetado ni muchísimo menos. Lo suyo era la parranda y un registro cada vez más histriónico (que tocó fondo con Los Serrano). A lo mejor el problema no era él sino que no le habían permitido mostrar de lo que era capaz. Y vaya si lo era. Resines emuló con esta película a su ídolo Alfredo Landa y el giro que dio a su carrera en El crack. Perdonandme la expresión, pero lo que hizo en la cinta de Urbizo sólo tiene una palabra para expresarla: La Ostia.

¿Entonces por qué fue nominado?

Todos se sorprendieron con el nivel interpretativo que mostró, pero ahí se quedó la cosa. Ocurrió algo muy parecido al caso de Tapas, que cuando en una película todos los actores podrían ser nominados, el mérito se lo lleva sólo uno, pero como reconocimiento del resto. Normalmente los repartos de lujo sólo consiguen una nominación, pero se traduce en premio. En este caso, el Goya se lo llevó lo llevó Kitty Manver y nada que objetar al respecto.

Mario Casas por Las brujas de Zugarramurdi

¿Por qué merecía la nominación?

Porque no es un mal actor, sólo necesitaba el papel adecuado. Casas es un extraño ejemplo de cómo un actor se ha convertido en estrella pasando de un error de cásting a otro. Porque Casas no es un galán de cine, ese no es su papel por muy bueno que esté. Donde se mueve perfectamente es haciendo de cani. Pero de cani, cani. Nadie lo había visto hasta que Álex de la Iglesia posó su ojo en él. ¿Te parezco exagerado? Las brujas de Zugarramurdi cuenta con Carmen Maura, Teréle Pávez, María Barranco, Pepón Nieto, Secun de la Rosa y Hugo Silva. Lo mejor de cada casa. Si Mario Casas no estuviera a ese nivel, todos lo habríamos notado. ¿A alguien le pareció que no estaba a la altura? Señoría, no hay más preguntas.

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¿Entonces por qué fue nominado?

Podríamos volver a la regla no escrita de que en los repartos de lujo sólo hay una nominación que se convierte en premio (y así fue. Bendita Terele). Aquí fue porque nadie le toma en serio. A Mario Casas le va a pasar como a José Coronado, que nadie le respetaba hasta que llegó a la madurez. Coronado siempre fue buen actor, pero como ninguno lo creía, nadie le ofrecía el papel que necesitaba. Cuando Mario Casas llegue a los cincuenta, le lloverán los Goya y el reconocimiento. Todos haremos como si siempre hubiera sido valorado… pero no ha sido así. Guardad este artículo para dentro de veinte años, que ya veréis cómo no me estoy equivocando.

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