No iba yo muy convencido a ver la nueva película de María Ripoll después de haber visto en su día No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas y Ahora o nunca. Me parecía una directora a la que le gustaba la comedia, pero que no le encontraba el punto. Pues mira tú por dónde, el punto se llamaba Yo no soy esa.
Yo no soy esa parte de la misma premisa que la mítica serie Siete vidas: Despertar tras un coma —o equivalente— y verte en un lugar que ya no reconoces, con unos amigos y familiares que han cambiado… y tú seguir siendo la misma persona que años atrás. Es cierto que la serie jamás aprovechó el jugoso filón que la idea daba. Se limitó a ser la versión patria de Friends —que no la estoy criticando, era fantástica, pero no iba de lo que decía que iba—.

Yo no soy esa lo aprovecha pero solo en parte. Desde luego que la forma de vida que tenemos hoy en día ha cambiado muchísimo. Una inmensidad más que de la generación pasada a su predecesora. La vida digital, el streaming, el GPS, los móviles, las videoconferencias, la inteligencia artificial, Whatsapp, internet, Pornhub, el ciberacoso… Todo eso era inimaginable hace treinta años. Aparecer en el mundo de hoy sin saber nada de eso da unas posibilidades cómicas que Yo no soy esa solo toma de refilón. Bueno, cómicas, trágicas o terroríficas. Según se mire. No sé si existe una película que trate el tema de una manera más precisa, pero si no, mucho estamos tardando en hacerla.
Es una película que funciona muy bien, es divertida, tiene ritmo y no es demasiado ambiciosa —lo digo como algo positivo—. Si lo que buscas es pasar el rato y olvidarte de los marrones del día a día, esta es tu película.
Como en toda comedia, los actores se la juegan y salen todos muy bien parados. Verónica Echegui tenía una labor por delante muy complicada: que en todo momento estuvieses viendo a una adolescente y lo consigue. De no haber funcionado esto, la película no se habría sostenido, así que chapeau por Echegui y minipunto para ella. Además, están superbién escogidas las versiones adolescentes de las actrices protagonistas. Mara Reina por momentos parece completamente que es Verónica Echegui.
La idea de que Ángela Molina y su hija en la vida real, Olivia Molina, interpreten al mismo personaje en dos momentos diferentes de su vida funciona muy bien, porque además transmiten la misma energía. Minipunto para ambas y otro más para María Ripoll por el buen ojo que tiene con los castings.

Adam Jezierski se ha convertido en el manido tópico del «secundario de lujo» y aquí está igual, de lujo. Es una pena que no consiga dar el salto a los papeles protagonistas porque realmente siempre trabaja muy bien. Supongo que los papeles estelares de galán cómico ya están copados por Quim Gutiérrez y no le deja ninguno a él.
Por cierto, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas tiene un remake mexicano: ‘¿Qué culpa tiene el karma?‘. Así que hay a quien le gustó lo suficiente como para arriesgar su dinero en ella. Último minipunto para María Ripoll.
Ficha Técnica ‘Yo no soy esa’
Título original: Yo no soy esa
Año: 2024
País: España
Dirección: María Ripoll
Guion: Olga Iglesias
Reparto: Verónica Echegui, Silma López, Adam Jezierski, Daniel Grao, Ángela Molina
Música: Simon Smith
Fotografía: Joan Bordera
Productora: El Estudio, Cahuenga Filmmakers
Género: Comedia. Romance
