Quizás los ciclos se suelen empezar por la primera película del autor. O tal vez no. De todas formas, Kill Bill vol. 1 me parecía la película con la que empezar este ciclo.

Si hay una película de Tarantino que no pone de acuerdo a la mayoría de la crítica, esas es Kill Bill (cualquiera de las dos). Aunque si lo pienso bien, creo que muy pocas del director de Knoxville lo consigan. Hay críticos que protestan por la narrativa, otros por la cantidad de violencia explícita y otros por sus momentos un tanto ridículos. Lo que muy pocos pueden discutir es que es un ejercicio de estética descomunal, además de ser una película de culto casi instantánea.

La sinopsis es bien sencilla. Una mujer (Uma Thurman) despierta del coma cuatro años después de haber recibido una bala en la cabeza durante el ensayo de su boda. Todos los asistentes murieron acribillados, incluido el que iba a ser su marido. La matanza fue perpetrada por el Escuadrón Asesino Víbora Letal, unos asesinos profesionales liderados por Bill (David Carradine). La mujer, conocida como La Novia, pone en marcha su venganza contra Bill y todos sus secuaces.

El Escuadrón Asesino Víbora Letal está formado por cinco miembros. La lista de La Novia la componen O-Ren Ishii (Lucy Liu), Vernita Green (Vivica A. Fox), Budd (Michael Madsen), Elle Driver (Daryl Hannah) y Bill. En la primera parte La Novia tiene en su lista a O-Ren Ishii y a Vernita Green.

La película es un claro homenaje a las producciones asiáticas. Una de las fuentes de inspiración principales fue Blood: The last Vampire pelicula de animación del año dirigida por Hiroyuki Hirakubo. También hay referencias al Spaguetti Western, con unos duelos que cuentan con unos excepcionales primeros planos.

A diferencia de obras anteriores de Tarantino, en esta ocasión cuida mucho más la estética, con unos planos potentes que hacen que el espectador entre en una vorágine de escenas que apenas cuentan con pausa. Además de saltos temporales, de aquí para allá todo el tiempo, aunque con un ritmo fijo bastante claro, el de la consecución de la venganza de la novia sobre todos los que le hicieron daño.

Se podría decir también que hay varias películas en una. A pesar de no ser una historia coral, como pasará en Pulp Fiction, esta cinta cuenta varias historias y cada una de ellas contada de una manera distinta. A pesar de ello, el conjunto no decae ni se resiente a lo largo de sus dos horas de emisión, pasando este tiempo de una manera bastante rápida. Incluso si se ven las dos de forma consecutiva, el tiempo se pasa rápido e incluso dejan con ganas de más. Es por ello que pasamos de tomas en blanco y negro, hasta un anime corto que explica la historia de O-Ren Ishii.

Otra de las cosas que crean una armonía casi perfecta es la música. Cada vez que se enfrenta con un enemigo, cada vez que está a punto de ocurrir algo, la música se acopla a la escena, cosa que hace que no sea capaz de recordar una escena sin acompañarla con su melodía correspondiente.

Y ya la parte fundamental. El personaje de La Novia (de la cual se sabe el nombre en la segunda entrega) se ha convertido en uno de los más importantes y recordados del cine. Guste más o menos la película, hay que reconocer que Uma Thurman está impecable como La Novia. Esa escena contra Los 88 maníacos, con el traje amarillo manchado de sangre y katana en mano, puede ser una de las más icónicas del cine contemporáneo. porque lo que no dice Tarantino en frases de guión, lo consigue con cada imágenes.

El resto de personajes acompaña a la perfección, destacando a David Carradine como jefe de la organización. Aparece poco en esta primera entrega, pero marca muy bien la importancia de su personaje a lo largo de la película. Lucy Liu y Daryl Hannah están estupendas, aunque de Daryl se verá algo más en la segunda entrega. La entrada de Elle Driver en el hospital para acabar con La Novia, con ese silbido de fondo, es genial.

En resumen, Kill Bill vol. 1 es una película que se pasa demasiado rápida, con una historia mejor construida de lo que piensan algunos y con unas escenas espectaculares. El magnetismo de Uma Thurman y como se acopla al personaje, hace que el espectador simpatiza de inmediato con ella, siguiéndola con mucho gusto en su venganza personal. Una película muy recomendable, a pesar de lo que digan de ella muchos ”cinéfilos” expertos en el tema.

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