Brad Pitt

Para todos es sonado el divorcio entre Brad Pitt y Angelina Jolie, Brangelina, uno de los acontecimientos del mundo cinéfilo más importantes del 2016. Ahora, el actor ha concedido una entrevista absolutamente honesta al portal GQ Style, y aquí os traemos los pedacitos más relevantes.

2016 fue, a todos los niveles cineseriéfilos, un año absolutamente horrible. Además de las sonadas muertes de actores y creativos de renombres se sumó un hecho que impactó a los miles de seguidores de cada uno: el divorcio entre Brad Pitt y Angelina Jolie, que provocó ríos de tinta y cientos de entrevistas para averiguar de primera mano qué demonios pasó ahí -con investigación por malos tratos incluída-. Ahora, el actor ha concedido una entrevista al portal GQ Style en la que ha hablado de su vida, sus ocupaciones, cómo lleva el proceso de divorcio y el cómo ha influido en su familia.

“Si no estoy creando algo, haciendo algo y sacándolo al mundo, solo estaré pensando en futuras muertes (…) Estoy trabajando con arcilla, yeso, acero, madera. Intento conocer los materiales. Sorprenderme a mí mismo. Pero es un trabajo muy, muy solitario”.

De hecho, además de confesar su pasión por la escultura, Pitt ha declarado que ya no piensa en sí mismo como un actor: “Ocupa muy poco de mi tiempo y mi concentración. Hacer películas me parece un pase barato, como una forma de gestionar esos sentimientos. Ya no funciona, sobre todo al ser un padre”. Aunque sigue interesado en la actuación, más en proyectos independientes que en grandes superproducciones, asegura que la comedia es lo que más le interesa, ya que es “donde tomas más riesgos”.

“La gente en su lecho de muerte no habla de lo que ha obtenido o los premios que le han dado. Hablan de sus seres queridos y de los que se arrepienten. Y lo digo como alguien que dejó que el trabajo le arrastrara”.

Sobre su ex-cónyuge, Angelina Jolie, no dice mucho más a parte de recomendar que vean su próxima película: “Deberías ver la película de Angie” –refiriéndose a First They Killed My Mather-. Eso sí, habla mucho del divorcio y el cómo ha influido en su familia: “Crecí con una mentalidad de que el padre sabe más, de que es una guerra en la que el padre es todopoderoso, superfuerte, en vez de conocer realmente al hombre y sus propias dudas y luchas personales”.

Además, asegura que él y su ex-mujer están trabajando lo mejor posible en el tema de visitas: “Ambos estamos haciéndolo lo mejor que podemos. Oí a un abogado decir que en un juicio nadie gana, es solo cuestión de quién sale más herido. Y parece que es verdad, pasas un año concentrado en construir un caso que te de la razón y que diga por qué tú tienes razón y el otro no, y es una inversión de odio. Me niego. Y por suerte mi compañero en esto está de acuerdo. Es demasiado fuerte para los niños que su familia se rompa de repente”.

Mostrándose como un hombre vulnerable y arrepentido de su pasado, confiesa que sus mayores errores han nacido fruto de su arrogancia: “Siempre, siempre. Es conocido que yo mismo me meto en la mierda (…), suelo decir lo incorrecto, normalmente en el lugar y momento incorrectos. Muchas veces”. “Estoy intentando mejorar”.

Y para ello señala que está dejando de beber y fumar marihuana. “No puedo recordar un día desde que dejé la universidad en el que no haya bebido o fumado un porro, o algo. Y te das cuenta de que todo eso son… bueno, pacificadores. Que he escapado de los sentimientos. Y estoy muy, muy contento de haber dejado eso atrás (…) Ya no quiero vivir así”.

Si te has quedado con ganas de más, no dudes en echar un vistazo a nuestro especial Una Historia de Venganza y el hundimiento de Schwarzenegger. ¡Nos vemos en los comentarios!

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