Barton Fink (1991): El mal del escritor

Dirección: Joel y Ethan Coen | Guión: Joel y Ethan Coen | Música: Carter Burwell | Fotografía: Roger Deakins | Reparto: John Turturro, John Goodman, Judy Davis, Michael Lerner, John Mahoney, Tony Shalhoub y Steve Buscemi | Productora: Circle Films y Working Title Films

Barton Fink

Los Coen convirtieron el bloqueo mental que sufrieron durante la realización de Miller’s Crossing en una de sus más aplaudidas obras maestras. Barton Fink, ganadora de la Palma de Oro en Cannes, es la representación más fidedigna que se ha hecho jamás sobre el mal del escritor.

No hace falta dedicarse a ello para saber que es una tarea peligrosísima. Escribir es la eterna lucha entre el hombre y lo más profundo de su ser. Buscar dentro de uno mismo es un arduo de trabajo de autocontrol que puede acabar abriendo puertas que deberían mantenerse cerradas. Todo esto sintieron los Hermanos Coen y tantos otros escritores, a diferencia de que los creadores de Fargo, The Big Lebowski y No Country For Old Men, entre otros títulos, convirtieron esta lucha en una obra por sí misma.

Barton Fink nos abre la cabeza del protagonista homónimo al título de la película. Barton es un exitoso escritor de Broadway que decide probar suerte en la meca del cine. Esta decisión supondrá un duro revés en su hasta ese momento contenida creatividad, distorsionando constantemente la realidad y mezclándola con situaciones de cuestionable veracidad. A través de los primeros días de trabajo de Barton, veremos cómo un escritor (más o menos) estable acaba descendiendo al más cruel de los infiernos.

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El Festival de Cannes de 1991 vibró con Barton Fink, hasta tal punto que le otorgó tres galardones principales: la codiciada Palma de Oro, Mejor interpretación masculina protagonista y Mejor Guión. Tal fue el revuelo que a partir de aquel año se limitó el número de primeros que podía otorgársele a una misma película a dos. Fuere como fuere, son tres premios que 29 años después no molestan y son más que justificables. La interpretación de John Turturro sigue siendo considerada uno de los puntos álgidos de su carrera y del amplio abanico de personajes de los Coen, quienes pocas veces han plasmado mejor su inconfundible estilo.

Parece extraño que dos directores con los pies tan anclados en el suelo como los Coen elaboraran una película tan cerebral y fantasiosa. Todo lo que hemos visto en su extensa filmografía coincide en temática (cine criminal) y tono (humor negro), pero ninguna cinta ha recurrido con tanta evidencia a la imposibilidad del relato. Más que una cinta de los Coen parece un film de Lynch (por contenido, digo), pero el cuerpo formal de la obra es inconfundiblemente coeniana.

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Todos adoramos las obras más populares de los Coen, pero perderse cintas como esta debería ser delito. Cine que roza lo surrealista con el estilo de dos directores que han marcado una época en el cine norteamericano contemporáneo.