Festival de Sitges 2021

Segundo día en el Festival de Sitges, esta vez sí con un número de películas más «normal» para lo que solemos ver por aquí, desde la matinal hasta la última sesión, con un total de cuatro cintas con la que hemos acabado bastante contentos en términos generales: Veneciafrenia, Belle, Cliff Walkers y The Sadness.

Comenzamos el segundo día del Festival de Sitges con la nueva propuesta de genéro de Alex de la Iglesia, Veneciafrenia. La obra de terror ha despertado opiniones un poco mixtas, aunque un servidor la ha disfrutado. De la Iglesia se mete de lleno en la turismofobia, ambientada en una Venecia plagada de máscaras, algo que se hace evidente ya desde los primeros compases de la película. Con un diseño de producción y una banda sonora brutales como puntos más fuertes, sus mayores defectos seguramente estén en su guion y lo poco que aprovecha su marcada estética (quizá sea uno de los motivos por lo que se quede en homenaje a lo que el giallo se refiere). Pierde demasiado tiempo en desarrollar una investigación con unos personajes odiosos (hechos adrede) y tarda en «desmelenarse» como hace ya sobre el final, pues son sus mejores momentos.

Del terror de Alex de la Iglesia pasamos a la ciencia ficción de Mamoru Hosoda. Belle, la nueva propuesta del director japonés nos trae una especie de reimaginación del clásico La Bella y la Bestia a un mundo virtual en línea, esta ambientación informática llena de avatares virtuales parece que es algo que fascina al director pues ya nos trajo algo muy parecido en Summer Wars. La cinta derrocha «Hosodismo» (está en la RAE, créeme) por todos lados, desde su magnífica animación, esta vez dividida en el 2D del mundo real y el 3D del mundo virtual (un 3D bastante bueno para lo que nos suelen tener acostumbrado los productos japoneses) hasta sus temas a tratar como la superación de la pérdida o la fortaleza de los vínculos familiares y la importancia de reparlos, por supuesto también hace foco en nuestros problemas actuales con las redes (aunque tampoco se olvida de comentar sus cosas positivas). Todo ello rodeado de un drama juvenil bastante intenso que emocionará a más de uno. De momento mi favorita del Festival de Sitges.

Festival de Sitges Belle

Seguimos con una tercera cinta que poco o nada tiene que ver con las comentadas: Cliff Walkers del maestro Zhang Yimou. Un thriller de espionajes ambientado en la década de los 30, durante la ocupación japonesa. Cuatro espías volverán a su país natal para cumplir una misión clave. Yimou vuelve a no defraudar en lo visual, es uno de los directores «más bonitos» de ver que tenemos en la actualidad sin ninguna duda, sin embargo, su primer intento de cinta de espías no termina de convencer del todo. Da demasiadas vueltas en el juego del descubrimiento que se traen entre los espías chinos y el imperio japonés, con mucho intento de tración tras tración que se llega a hacer repetitivo, llegando incluso a calcar prácticamente escenas en los diferentes puntos de la cinta, donde la tensión se trabaja bien la primera vez que la ves, pero cuando ya conoces el truco, sabes cómo será su desenlace y pierde todo el impacto.

Cerramos el día con una de las últimas sesiones del festival: la ópera prima de Rob Jabbaz, The Sadness. Cinta taiwanesa que es un desfase total, perteneciente a la sección Midnight X-Treme del Festival de Sitges, y que hubiera molado mucho verla en uno de estos maratones nocturnos a los que nos acostumbraba el evento y que esperemos que el año que viene vuelvan. Película de infectados que se hace más real que nunca debido a la situación de pandemia en la que nos encontramos, y de hecho, The Sadness ya se encargará de recordárnoslo varias veces. Muy explícita en sus muertes y perfecta para este evento, los aplausos con cada muerte no se han hecho de rogar. Es cierto, que más allá de eso te queda poca cosa, la historia o sus personajes dan poco más que un mero contexto, aunque tenga una leve crítica al panoráma político actual, y en la dirección se nota que no es alguien experimentado. Pero todo esto no quita que sea una propuesta muy disfrutona, sobre todo para verla en el marco del festival, donde siempre se agradecen este tipo de filmes.

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Amante del cine desde chiquitito. Llevé el anillo único al Monte del Destino en 2 días, elegí la pastilla verde en Matrix, vi que había dentro del maletín de Pulp Fiction y soy el octavo samurái encubierto.