El viernes pasado se estrenó 50 sombras más oscuras, una de las películas más esperadas del momento y que ha ocasionado un problema en el sector hortícola español.

España se levantaba hoy con una terrible noticia: Los pepinos se han puesto en huelga por el abuso sexual que están sufriendo en las salas españolas a raíz del estreno de 50 sombras más oscuras, que es lo mismo que la primera pero más larga.

Pués bien, al parecer los fruteros han visto un filón y han disparado sus ventas entre las clientas (y algún cliente), que hacen cola para conseguir este producto y marcharse al cine para ver cómo Christian Grey y Anastasia Steele se dan cariño a base de latigazos y chistes con más ingenio que los de Arévalo. El resultado: Miles de pepinos abandonados en el suelo de estos cines después de haber sido forzados a cometer actos de dudoso gusto.

La plataforma de afectados se ha reunido hoy con jefes de los sindicatos y ya han anunciado que van a reunirse con quién haga falta para terminar con semejantes abusos. Así lo ha expuesto el portavoz:

Nos estamos manifestando por los derechos de miles de pepinos que en estos momentos están sufriendo abusos por todo el mundo. todo ello por la LUJURIA de muchas personas que nos utilizan para darse el placer que no encuentran en sus vidas. encima la película es mala de cojones.

Por otro lado, los fruteros temen que no se llegue a ninguna solución y perder así una oportunidad de negocio única. Algunos han hecho hasta una fuerte inversión, como Benito Camelo, vecino de la localidad de PiedrabuenaCiudad Real-, quién se trasladó a Madrid con un puesto de este manjar de la huerta:

Estoy muy preocupado porque podrían denunciarme por tráfico sexual de hortalizas. las pérdidas ya son enormes y encima me va a llegar un nuevo pedido con mil kilos de pepinos.

Espantosa imagen de dos pepinos agredidos en un cine de Cuenca

El caso se destapó este fin de semana en un cine de Cádiz, cuando una mujer de unos cincuenta años cantó Bingo entre espasmos en medio de la proyección de 50 sombras más oscuras. Cuando el acomodador se acercó al asiento de la señora, observó cómo la mujer se sacaba algo de debajo de la falda y lo tiraba a una zona oscura del patio de butacas. Cuándo acabó la película, el mismo acomodador se encontró al pepino muy aturdido y sin recordar nada de lo sucedido. El caso se denunció a la policía, que abrió diligencias contra la mujer, poniéndola en libertad bajo fianza y con orden de alejamiento sobre cualquier vegetal.

Este caso no ha sido aislado, ya que se han conocido más pepinos que se han visto ultrajados por toda España. Con su honor manchado y un trauma que difícilmente podrá desaparecer, los pepinos exigen justicia y no terminarán su huelga hasta que se solucione el caso.

Por otra parte, un empleado de un cine de Sidney cogió a uno de estos pepinos del suela de la sala después de la proyección. Lo peor es que esta persona lo recogió sin guantes y encima lo público en Facebook:

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