Pieles

Había pensado cerrar con Pieles la serie de artículos sobre qué no hacer en una película debut. Pero como me va la marcha, en vez de atacarla la voy a defender.

Es es muy difícil tratar de sacar pecho por una cinta que demuestra una falta absoluta de honestidad por parte de su director. Es tal su desesperado intento por tener un estilo propio y reconocible que renuncia a lo único que no puede renunciar un director: la autenticidad. Una película podrá tener un lenguaje personal si esa es la verdadera manera en la que su autor ve el cine y la vida (¿no son lo mismo?). Si se ve por todos lados que lo único que quiere el director es dárselas de único y especial… lo que te sale es Pieles. Pero hemos dicho que vamos a defenderla (y es lo único que no estoy haciendo…).

El debut en la dirección de Fidel Eduardo Casanova consigue una proeza al alcance de muy pocos: que una película de hora y cuarto se te haga eterna. Pieles es una denuncia a la superficialidad… Realizada de la manera más superficial imaginable. Que me perdone Tod Browning por lo que voy a decir, pero Pieles nos deja su clásico Freaks reconvertido en una story de Instagram. Podríamos decir que ambas películas cuentan lo mismo, si la de Casanova contara algo. Todo lo que en La parada de los monstruos era humanidad, verdad, profundidad y empatía, en esta versión es postureo, tibieza, escaparate y mera formalidad.

Crítica de Pieles (2017): Lo que heredan los hijos

Pagada de su bolsillo por Álex de la Iglesia, la risa nerviosa que le tuvo que entrar cuando vio en lo que se habían gastado su dinero todavía no se le habrá quitado. El caso es que Eduardo Casanova no era novato en esto de la dirección. Ya había realizado nada menos que ocho cortometrajes antes de Pieles. Podrás decir que no es lo mismo eso que lanzarse a un largo… pero es que en este caso sí que lo es. Lo que ha hecho su autor es simplemente coger alguno de sus cortos, remezclarlo, añadir lo justo para que se intuya una mínima línea argumental (resaltar lo de mínima) y decir que había hecho un largo. Lo que no termino de entender es por qué pensó que si ninguno de ellos funcionaba por separado, con todos al mismo tiempo la cosa iría a ir mejor.

Eduardo Casanova se ve a si mismo como un autor visionario, un referente cultural, un icono pop, una pauta para el resto de directores y  un autor a seguir, que su cine será imitado como lo fue el de Tarantino, Hitchcock o Almodóvar… Lo cual no deja de ser incoherente cuando él mismo se ha limitado a imitar el estilo de Wes Anderson. No, Eduardo, eso sólo va a pasar en tu cabeza. Para que tu cine sea rompedor, escandaloso, chocante y decisivo, tienes que serlo tú, no disfrazarte de eso. Aquí solo hay maquillaje, y no del caro. Al final, el único freak de tu película eres tú (no, no es un cumplido).

Pero como en este blog somos fuertes defensores del cine patrio hasta con películas de esta…

Vamos a sacar cinco cosas buenas.

Porque hay color

En una cinematografía post-11S en la que todo es oscuridad, Fidel nos propone luz y color. Ya estamos un poco saturados de tanto color desaturado (valga la redundancia). Celebramos que Casanova haya apostado por el color, supuestamente simbólico (supuestamente), aunque el que solo use el rosa y el lila termine agotando bastante. De todos modos, lo repetitivo del color no es tampoco lo más cansino de la película. Sea como sea, bienvenidas sean las nuevas propuestas estilísticas, aunque sean esta.

Por Bizet

¿Que la película es cansina de ver? Sin duda. ¿Pero cansina de escuchar? Eso ya no. Nadie podrá cansarse nunca del Carmen de Bizet. Te propongo que te pongas la película, cierres los ojos (lo agradecerás) y te limites a escuchar el trabajo de alguien con talento con un lugar en la historia. Tú no, Fidel. A lo mejor a la próxima.

Por reunir talento… y desaprovecharlo

Nunca he visto un plantel de actores de tantísimo nivel tirando su talento por la borda de una manera tan descarada. El reparto tiene a Carmen Machi, Secun de la Rosa y Candela Peña. Pero podría tenerme a mí, a mi perro y al portero de mi bloque porque el resultado hubiera sido el mismo. No le ha servido para nada a Casanova rodearse de talento. Da mucha pena ver que actores de un nivel altísimo han trabajado en esta película en vez de haberlo hecho en una de verdad. Pero, joder, es que son Carmen Machi, Secun de la Rosa y Candela Peña. Y no hay Eduardo Casanova en el mundo que pueda hundirlos. Por cierto, espectacular como actor Jon Kortajarena. Bueno, espectacular a secas.

Porque si Casanova lo ha hecho, cualquiera puede.

Todo esto va para los jóvenes cineastas que están estudiando y sueñan con lanzarse al futuro profesional. Mira lo que ha hecho Eduardo Casanova: un largometraje. Y no solo eso, Pieles está producido por el mismísimo Álex de la Iglesia. Una de las figuras más importantes e influyentes del cine español ha confiado en él. Pero confiar hasta el punto de darle un millón de euros. Y todo esto a un director que ya había acreditado su ausencia de talento (ninguno de sus cortometrajes aprueba en Filmaffinity). Si alguien que venia con semejante currículum lo ha logrado, tú, con sueños, ambición y sin que nadie sepa que no sabes dirigir… créeme, lo vas a conseguir.

Por Wes Anderson

Hasta hace muy poco, todos los nuevos cineastas miraban hacia Asia como su referente. Aquellos que no eran nadie pero iban sobrados de ínfulas de autor, ¿en quién se fijaban? En Wong Kar Wai. Vimos el estilo del autor chino en todas las escuelas de cine, pero el mundo del noveleo ha encontrado un nuevo Pope: Wes Anderson. Tampoco es de extrañar puesto que el norteamericano posee un estilo muy apropiado para mentes impresionables. Además, es la opción más sencilla para alguien que está comenzando.  Anderson lo que se dice contar, no cuenta nada…. pero lo que no cuenta lo hace de una manera muy chula. Aquellos que no han encontrado un discurso o algo realmente importante y/o personal que gritarle al mundo tienen en Anderson alguien que ha hecho lo mismo y lo ha hecho bien. La historia del arte se puede contar no solo por los artistas, también por quiénes querían ser esos artistas.

5 cosas buenas de pelis malas: Psycho (1998) de Gus Van Sant

Eduardo Casanova toma el ejemplo de Anderson de una manera superficial (menuda sorpresa). Las marcas de fábrica del cine del autor de El gran hotel Budapest (simetría, frontalidad, color y planos picados) se reproducen aquí una y otra vez. La diferencia es que en Anderson hay una coherencia, hay un universo y una forma de ver la vida y el cine en el que esos elementos juegan un papel constructivo. En Casanova no. Solo los ha tomado porque quedan molones, sin entender bien el motivo por los que el original los usa. Al final, Pieles será estudiada el día de mañana en relación a Wes Anderson. Pero que no se queje Casanova por esto. Es lo único por lo que será estudiada.

Mención especial

Íbamos a añadir como un punto a favor de la película que a Eloy Costa se le ve el pito. Lo que pasa es que también se le ve a Secun de la Rosa y lo uno anula a lo otro.

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Redactor de cinefilosfrustrados.com - Mi blog personal: Cosas buenas de pelis malas : super8an.wordpress.com