Train to Busan ha sido una de las sensaciones de final de 2016. La película coreana, dirigida por Yeon Sang ho, ha sido un éxito de taquilla en su país.

Después de ver cómo el cine zombie, aquel que aupara a la gloria friki George A. Romero, se fuera devaluando a ritmo alarmante, Corea del Sur lo eleva de nuevo con una historia trepidante. Train to Busan ha conseguido convertirse en una película de visión obligada tanto para amantes del género como para cualquiera que quiera pasar un buen/mal rato perdiendo los nervios, más que con los zombies, con sus protagonistas.

A pesar de que los zombies se parecen en velocidad a los de Guerra Mundial Z, la película no tiene nada que ver, siendo esta mucho más divertida.

Estos zombies, que por velocidad se parecen bastante a los de Guerra Mundial Z, siembran el caos en esta ocasión por Corea del Sur, donde se extiende una peligrosa plaga espontánea de la que es muy difícil escapar. En esas estamos cuando nos adentramos en un tren que cubre el trayecto de Seúl a Busan. En este tren viaja el Seok-Woo (Goon Yoo), un ejecutivo divorciado, junto a su hija. Lo que nadie se espera en ese tren es el terror que están a punto de vivir.

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Lo que más me ha gustado es sin duda lo trepidante de la acción, con un inicio que nos va ubicando en los inicios de la plaga, la historia del padre y la hija, la personalidad de los distintos pasajeros del tren y lo que empieza a suceder en el exterior antes de que el tren se ponga en marcha. A partir del primer contagio la cosa se convierte en una orgía imparable, con sus momento de descanso por medio, algo que se agradece porque uno puede acabar con los nervios un poco tocados. Lo de los nervios es más por las personas, los zombies solo hacen su tarea que es correr en busca de nuevas víctimas. Pero esos momentos de quietud de los protagonistas son bastante tensos, ya sea esperando a los zombies como pasando junto a ellos en la oscuridad. La cosa es esa, crear tensión en el espectador y no aburrimiento, por lo que se agradece a pesar del mal rato.

A pesar de contar con los personajes típicos en este tipo de películas, se agradece que se empatice tan rápido con cada uno de ellos.

Por otra parte se observan los típicos personajes que podemos ver en cualquier historia de este tipo. Un padre cuidando a su hija, el típico loco rollo apocalíptico, una embarazada y su cachondo marido (estupenda interpretación de Ma Dong-Seok), el equipo de béisbol con dos enamorados, las dos viejecitas simpáticas y el típico hijo de puta dispuesto a liarla cada vez que puede. Aún así, empatice al instante con cada uno de los personajes, menos el hijo de puta, con las consecuencias de un sentimiento de tristeza cuando uno de ellos desaparecía.

Una película muy divertida, con una puesta en escena sencilla y a la vez espectacular, en definitiva, una historia bien hilada que te dejará sin aliento. Muy recomendable.

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