Crítica de ‘Tigre Blanco’ Netflix (2021): Entretenimiento, a pesar de todo

Año: 2021 | Duración: 131 min. | Título Original: The White Tiger | Dirección y guion: Ramin Bahrani (Libro: Aravind Adiga) | Fotografía: Paolo Carnera | Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans | Productora: Lava Media, Noruz Films (Distribuidora: Netflix) | Reparto: Adarsh Gourav, Priyanka Chopra, Rajkummar Rao, Perrie Kapernaros, Abhishek Khandekar...

Tigre Blanco

Tigre Blanco (The White Tiger) es uno de los estrenos de Netflix para el 22 de enero. Escrita y dirigida por Ramin Bahrani, y basada en la novela de Araving Adiga, plantea como eje central la desigualdad y lucha de clases, enfrascada en una narrativa ágil y entretenida.

Casi todos los que han seguido la carrera de Ramin Bahrani afirman que es un director de gran talento, con sensibilidad y sentido del ritmo. Es cierto que desde Goodbye Solo (2008) -película que os recomiendo a todos los amantes del Cine Independiente USA- no ha dirigido nada sorprendente en sí mismo o incluso decepcionante, como la última adaptación de Fahrenheit 451 (2018) -que cosechó malas críticas por donde fue-. Pero, sin embargo, parece que el director vuelve por el buen camino y ha sido en la India donde ha encontrado el marco de su última película, Tigre Blanco, -que se estrena en Netflix este 22 de enero– que a golpe de entretenimiento nos cuenta una historia de pobreza y superación. ¿De qué va exactamente?

“Balram Halwai (Gourav) narra su ascenso épico y cargado de humor oscuro de aldeano pobre a empresario exitoso en la India moderna. Astuto y ambicioso, nuestro joven héroe se abre camino para convertirse en chofer de Ashok (Rao) y Pinky (Chopra-Jonas), que acaban de regresar de Estados Unidos. La sociedad ha entrenado a Balram para ser una sola cosa, un sirviente, por lo que se vuelve indispensable para sus ricos amos. Pero después de una noche de traición, se da cuenta de los extremos corruptos a los que llegarán para atraparlo y salvarse ellos. A punto de perderlo todo, Balram se rebela contra un sistema manipulado y desigual para levantarse y convertirse en un nuevo tipo de amo”. (FilmAffinity)

Como se ha mencionado, todo el embalaje que envuelve el mensaje -del que hablaré más adelante y brevemente, para evitar spoilers- se compone de una palabra que aúna otras muchas: entretenimiento. En este caso, Ramin Bahrani ha acertado con una estructura que no da pie al aburrimiento y un estilo fresco, que encaja con el tono. Es un buen ejemplo de cómo presentar una trama sin muchos preámbulos, lanzarla y disfrutar. Tigre Blanco cumple durante sus 131 minutos de metraje y consigue que entremos en su universo, llevado audazmente de la mano del joven actor Adarsh Gourav, que se echa el título a las espaldas y aúna muchos registros -entre ellos la fragilidad, el resentimiento o el deber-, y con una dirección precisa, que recoge algunos elementos del Cine Independiente USA, los adereza con un muy buen trabajo por cámara y los convierte en una ‘comedia oscura’ que plantea un tema peliagudo con un final aun más arriesgado, bajo mi criterio.

Tigre Blanco (02)

La pobreza y la esclavitud son los temas principales que recoge Tigre Blanco, planteándolo siempre de una forma con la que es fácil empatizar y sentir cercanía con el protagonista. También lo son las castas y la familia, otro debate sobre el que el filme se posiciona y elige su bando fácilmente, estando totalmente en contra de muchas costumbres de la India. ¿Por qué digo que el final es arriesgado? Porque, para mí, en cierta medida rompe los valores que defiende: Balram Halwai sigue formando parte del sistema, pues ha hecho exactamente lo mismo que harían otros para llegar a su puesto. Simplemente ha elegido la vía rápida y no es precisamente motivo del que estar orgulloso, pues deja en evidencia las carencias de su camino. Está caso que, en este claro, el desenlace sería terrible si no dejase buen poso, pero esto a lo que me he referido, en concreto, es algo que ha chirriado dentro de mí. Para los que le deis una oportunidad¿qué pensáis?

Tigre Blanco (01)

Para cerrar, Tigre Blanco es una película entretenida que os mantendrá enganchados durante todo el metraje. Plantea temas necesarios y, en ciertos momentos, le gusta hurgar para removernos por dentro sin perder ni un ápice de su estilo, cosa que, para mí, le hace ganar enteros. No pasará a la historia por nada en especial, pero la recordaremos por hacernos pasar un buen rato mientras nos invita a la reflexión de algunos temas necesarios. En lo personal, deseo que Bahrani se mantenga en el nivel y nos regale buenos filmes a partir de ahora. La podéis encontrar en el catálogo de Netflix.

Crítica de A Descubierto (Netflix, 2021)

Reseña Panorama
Tigre Blanco
6.5
Viejoven. Cinéfilo hasta las trancas y administrador de Cinéfilos Frustrados: Tu PEOR blog de Cine y Series, donde tengo la suerte de poder contar mis opiniones y gustos por el Séptimo Arte.