Si algo ha dejado claro Puñales por la espalda: De entre los muertos desde su primera entrega es que Rian Johnson entiende el juego. Revivir un género ausente en el cine actual que, de hecho, es más literario que cinematográfico está a la altura de Estopa cuando resucitó la rumba catalana. Ahí es nada. Por eso no termino de entender por qué, de pronto, nos cambia las reglas que tan bien entendía.
Vuelve Benoit Blanc a reclamarle el trono a Poirot y su gran baza vuelve a ser el guion, probablemente el elemento más trabajado de la película. Johnson escribe con una seguridad apabullante. Digo apabullante por no decir que es la ostia, porque hasta cuela discusiones teológicas que habrían aburrido al más devoto en el concilio de Nicea y el espectador se las traga como si fueran golosinas. Fíjate si el libreto avanza tan bien, que no te das cuenta de que Benoit no aparece hasta la media hora de película. Hasta entonces, te cuenta una historia aparentemente ajena al universo de Puñales por la espalda, en este nuevo ambiente religioso que inesperadamente ha renacido tras la pandemia.
Porque el protagonista de Puñales por la espalda: De entre los muertos no es realmente Daniel Craig, sino un inmenso Josh O’Connor que… ¡Joder con la carrera que nos está regalando! Eso si, Craig es mucho Craig y O’Connor sólo está invitado a su fiesta. Pero la fiesta es de Benoit Blanc, que quede claro. Aquí está el primer corte con la tradición de la saga. Puñales por la espalda: De entre los muertos no es un capítulo de Luxe de Se ha escrito un crimen, con el investigador espectador de un inesperado asesinato. Benoit llega cuando el crimen está más que desarrollado. Supongo que lo que buscaba el director era no cansar con la misma fórmula una y otra vez. Al fin y al cabo, ya lo había intentado Kenneth Brannagh rescatando a Poirot y está claro que la receta como tal estaba agotada.
Por cierto: La leche con Daniel Craig. Había que decirlo y se dijo. Ha conseguido con este personaje no pasar a la historia solo como el James Bond rubio (que tampoco hubiera sido malo eso, ¿Eh?). Ya estuvo a un pelo de lograr una nominación al oscar el año pasado por Queer gracias a construcciones de personaje como esta. Su realización es más sutil que, por ejemplo, la del Colombo de Peter Falk (tampoco era muy difícil eso), pero creando una figura reconocible desde el primer segundo por la manera en la que Blanc observa, habla y gesticula. Hay algo muy magnético en su presencia que se tiene o no se tiene. Vamos, en otras palabras, que aquí somos #TeamCraig declarados.

Sin embargo, lo que sacrifica esta nueva entrega es, precisamente, uno de los elementos que mejor funcionaban en las entregas anteriores: el elenco de sospechosos. Aquí encontramos un reparto solvente, incluso brillante en el caso de Josh Brolin como cura anti-woke. Salvo él, el resto de personajes funcionan más como engranajes narrativos que como individuos complejos. Se echa en falta esa sensación de empatizar o rechazarlos… porque pasan de puntillas por el metraje.
Hemos dicho que Puñales por la espalda: De entre los muertos se diferencia de sus predecesoras porque Benoit cede el protagonismo, porque maximiza al personaje víctima y al acusado por encima de los demás y hay un tercer elemento que ya que sí no comprendo. Los dos anteriores pueden comprarse, pero lo que voy a describir ahora ya no (Aquí, marcando el suspense para que se note la película que estoy narrando)
Uno de los grandes sellos del cine de crímenes e investigadores es que el espectador haga sus pesquisas al mismo tiempo que la Jessica Fletcher de turno. La película te va mostrando las pistas al mismo tiempo que al detective para crear esa complicidad de convertirte a ti también en analista del crimen. Estas películas invitan a investigar, a jugar a ser detective al mismo tiempo que el protagonista. El espectador recibe las mismas pistas, la misma información y las mismas pruebas que Benoit Blanc, y el placer está en ir atando cabos por tu cuenta, adelantarte o equivocarte junto a él. Es un pacto honesto entre la película y el espectador.

El problema de Puñales por la espalda: De entre los muertos es que ese pacto se rompe parcialmente. Las piezas clave del rompecabezas no se reparten de forma equitativa, sino que aparecen concentradas al final, cuando ya no hay margen real para que el espectador juegue con ellas. Más que un giro ingenioso, se siente como una trampa de guion, una información retenida artificialmente para sorprender, no porque la historia lo exija, sino porque el impacto final lo necesita. Funciona a nivel de sorpresa, pero deja un regusto amargo, como si el juego hubiera cambiado las reglas sin avisar. Uno quiere jugar a ser el detective, y Puñales por la espalda: De entre los muertos no te deja.
Con todo, esta tercera Puñales por la espalda sigue siendo una de las películas de estas navidades. No alcanza quizá el equilibrio perfecto de sus predecesoras, pero confirma que estamos ante una saga con identidad propia, capaz de seguir reinventándose… aunque empiece a jugar peligrosamente con las cartas marcadas.
Ficha Técnica ‘Puñales por la espalda: De entre los muertos’
Título original: Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery
Año: 2025
País: Estados Unidos
Dirección: Rian Johnson
Guion: Rian Johnson
Reparto: Daniel Craig, Josh O’Connor, Glenn Close, Josh Brolin, Mila Kunis, Jeremy Renner, Kerry Washington, Cailee Spaeny
Música: Nathan Johnson
Fotografía: Steve Yedlin
Productora: T-Street Productions; Netflix
Género: Intriga, Thriller, Comedia negra
