Repasamos la quinta jornada de Sziget, el festival húngaro más importante del mundo

Quinto día en Sziget, y el cansancio empieza a acumularse, pero que más da, cuando tienes un cartel increíble que hace que todo quede en segundo plano. La jornada comenzaba en el Freedome con una programación sublime, y Kid Francescoli, fue el encargado de abrir desde temprano el mejor escenario del festival. ¿Electrónica francesa? si madre, póngame 3 kilos. No había muchos asistentes en el concierto, pero los que estábamos, de verdad disfrutábamos de esta música. Sobre el escenario, un dúo maravilloso que disparaba tracks que nos podían hacer recordar a lo vivido la noche anterior con French 79, pero con un sonido mas relajado y tropical. Si para colmo, cierras con un hit tan incontestable como Moon (And It Went Like), pues para que quieres más.

Tras este gran concierto, me acerqué al Main Stage a ver a Sigrid. Tercera vez que la veo este verano, y pese a su empeño, el resultado fue el peor de los tres. El público estaba absolutamente frio, y muy poco empático con la noruega. Una pena, aunque Sigrid siempre pone de su parte.

Tras el pequeño bajón, nos acercamos a Palaye Royale, que dieron un espectáculo de «rock adolescente» maravilloso. Temas coreables, pegadizos, y llenos de potencia, que en directo mejoran ampliamente la versión de estudio, dejaban al público boquiabierto, en una catarsis emocional que era contagiosa. Otro grandísimo concierto para seguir el día.

A continuación, en el mismo escenario, tocaba el turno de los BADBADNOTGOOD, la formación jazz-experimental canadiense, grupo que muchas veces ha pisado festivales en los que he estado, pero los solapes, me han hecho elegir otras opciones. Que error. El concierto que dio esta gente, pasando del jazz de percusiones experimentales, al post-rock, a la tralla noise, o incluso al krautrock, es de lo mejor que he podido ver este año en el festival. Absolutamente apabullantes, un lujo que Sziget presente propuestas tan alejadas de lo convencional, o del «pop» que suele reinar en el festival. Más de esto, por favor.

Mientras la mayoría estaba en el Main Stage congregándose para ver a Tame Impala, un pequeño porcentaje de disidentes nos encontrábamos en el Freedome esperando a Caribou, la electrónica hecha elegancia. Ya había visto al grupo en Primavera Sound, pero esto fue algo superlativo. El buen ambiente que había en las primeras filas, hizo que un concierto sobresaliente de por si, fuera de matricula de honor. Todos bailábamos con todos, nos abrazábamos, y hablábamos, como si no fuéramos desconocidos hace tan solo 5 minutos. Hit tras hit, Caribou tiró de sus temas mas míticos como Odessa, Sun o Bowls, mezclado con algunas de sus mejores canciones de su ultimo álbum, como You & I, o Ravi, para finalizar con ese himno generacional que es Can’t Do Without. 11/10.

Y podríais pensar, ¿pero todavía hay más? Pues si, porque quedaba otro plato fuerte, Jon Hopkins. Otro que ha coincidido conmigo en muchos festivales, y nunca había podido ver. Sus quebradizas estructuras percusivas, sus tiernas composiciones románticas, o sus experimentales drops rompezapatillas, eran uno de los highlights personales del festival. Y vaya si lo fue. Desde el principio hasta el final, 75 minutos que parecieron 10, repletos de rabia, ternura, y momentos de trance, en forma de bailes que solo marcaban la libertad que sentíamos los que ahí estábamos presentes. Majestuoso.

Posteriormente, me fui con los camaradas de camping a ver a Steve Aoki, pero aguanté literalmente 10 minutos. Después de este menú 5 estrellas, algo como Steve Aoki, se sentía impostado, aburrido, y previsible. Así que me crucé el festival de nuevo, y acabé la noche en Floating Points, que presentó un set bastante más bailable que el que les he visto otras veces, aunque he de reconocer, que en comparación con el resto de actuaciones, fue la mas floja del día. Pero estuvieron bastante correctos, dentro de lo que su propuesta puede ofrecer.

Uno de los mejores días -puede que el mejor – que haya vivido en Sziget. Que siga la programación musical  por aquí, por favor.

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A veces escribo de lo que me apasiona, y otras, de lo que toca.