Cosas buenas de pelis malas: Showgirls

Título original: Showgirls | Año: 1995 | Duración: 128 min | País: Estados Unidos | Dirección: Paul Verhoeven | Guion: Joe Eszterhas | Música: David A. Stewart | Fotografía: Jost Vacano | Reparto: Elizabeth Berkley, Kyle MacLachlan, Gina Gershon, Glenn Plummer, Robert Davi, Alan Rachins | Productora: Carolco Pictures

Me da absolutamente igual el 16% que tiene en Metacritics. Ignoro por completo el 19% que le ha otorgado Rotten tomatoes. El 4,6 de IMDB, como si no existiera. ¿Que Filmaffinity le da un 3,8? Pues peor para ellos. Lo diré cuantas veces haga falta. Showgirls es una buena película. Adoro a Paul Verhoeven y todo lo que hace, así que intentaré no ser demasiado hoolligang en esta entrada. Bueno, no.  La verdad es que no lo voy a intentar.

Para quien no lo sepa, a Paul Verhoeven le encargaron dirigir esta película tras el pelotazo que metió con Instinto básico. No sólo eso, sino que el director holandés ya había demostrado hacer de oro todo lo que tocaba, puesto que las cuatro películas que rodó en Estados Unidos se convirtieron en sendos éxitos de taquilla. Pero llegó Showgirls y el mundo se paró. Paul Verhoeven fue desterrado, al igual que habían hecho con Charles Chaplin. En efecto, habéis leído bien. He comparado a Paul Verhoeven con Charles Chaplin (Oh yeah!). Y eso que la película ingresó 100 millones de dólares en el mercado doméstico. Pero no. Parece que Verhoeven había invocado a Satanás cuando solamente hizo aquello para lo que le habían contratado: Una verhoevenada.

En fin. Aquí comienza mi defensa enfurecida de Showgirls, resumida en cinco puntos.

Auténticas obviedades que parece mentira que la gente no haya visto aún en Showgirls

1: La dirige Paul Verhoeven.

Y punto. Hollywood tiene una deuda no resuelta con el director holandés (que visto el ninguneo en los Oscars a Elle, no parece que se quieran dar prisa en solucionar)

Verhoeven llegó a Estados Unidos para rodar serie B. Todo lo que hizo no sólo lo revertió en millones de dólares en recaudación, sino que les regaló a los productores algo que no le habían pedido: Buenas películas. El cinismo, el sentido del humor, la doble lectura que aportaba complejidad a la trama, la mala leche nada disimulada… todo eso hacía de una de sus cintas algo muy superior a la media. Esas cualidades las encontramos a raudales en Showgirls. ¿Cuál es el problema entonces? ¿Por qué Robocop sí y Showgirls no? Porque a ver que nos entendamos. Le ofrecen a Verhoeven una película sobre Strippers en Las Vegas y ¿Qué pretendían que hiciera? ¿No lo sabían ya? ¿A alguien le sorprendió? ¿Alguien verdaderamente esperaba otra cosa? Showgirls es 100% Verhoeven y es IMPOSIBLE que te disfrutes de la  Michèle Leblanc de Elle sin que te pase lo mismo con la Nomi Malone de Showgirls. Vale, acabo de pasarme de frenada comparando a Elizabeth Berkley con Isabelle Huppert, pero todos me habéis entendido.

Nomi Malone. Si es que hasta el nombre es una maravilla.

2: Por Elizabeth Berkley

Y lo digo en serio. La elección de casting da en el clavo y ella sabía perfectamente que jamás volvería a tener una oportunidad como esa (lamentablemente, no se equivocó) Elizabeth Berkley lo da absolutamente todo. Todo, menos una buena interpretación, lo sé. Pero vayamos por partes.

Contextualicemos: Estamos en 1995 y a Elizabeth le venía la popularidad de la serie de televisión Salvados por la campana. Su personaje era la intelectual feminista del grupo. Su siguiente papel: La más zorra de Las Vegas. El impacto era enorme. Berkley se aferró a su papel como si no hubiera un mañana (que fue, exactamente lo que no hubo para su carrera). Estaba convencida de que Showgirls supondría para ella lo que Instinto básico para Sharon Stone (que siendo justos, tampoco es que es hiciera un carrerón luego, pero eso aun no se sabía) Así que vaya si se lo curró. No actuará bien, pero santo Dios cómo baila, qué actitud, qué tetas tan perfectas, qué full frontal tan espectacular, qué “lap dance”, qué todo. Se deja la piel y nadie se lo va a poder negar.

3: Porque Gina Gershon es la mala.

Y qué mala. Mira que el nivel interpretativo general deja mucho que desear. Todos se cebaron que Elizabeth cuando al que habría que haber matado es a Kyle MacLachan. Es lo peor. Pero Gina no, Gina está inmensa. Sexo y maldad en estado puro. Y hay que reconocer que su química con Berkley funciona a las mil maravillas. Ese amor/odio traspasa la pantalla (calentón/odio, mejor dicho). Se echa de menos que la tensión sexual entre ambas terminara explotando en el hospital. Ahí Verhoeven nos dejó con las ganas. Como sea que fuera, el papel le venía ni que pintado a Gershon y por más que alguien odie la película (Y yo, entonces, automáticamente a él) no podrá decir que su elección no fuera perfecta. Y ella mala, pero mala de las buenas.

4: Porque nos ha dejado algunas frases que han pasado a la historia.

Junto a Yo soy tu padreTócala otra vez, Sam y No me siento las piernas, Joe Eszterhas nos dejó algunas líneas de diálogo que se han grabado en la cultura popular. Y eso que el guion en su conjunto no es que sea una maravilla ni mucho menos. Doble mérito. A la posteridad ha quedado el célebre “Siempre hay alguien mas joven y mas hambriento bajando la escalera detrás de ti” pero mis favoritas son “¿Ves como eres una zorra?” y, por encima de todas “Bailar no es follar

5: Por todo lo demás

En un Hollywood menos hipócrita y más agradecido, Showgirls hubiera triunfado en las nominaciones a los Oscar. Y lo digo completamente en serio. Dejando a un lado a Berkley y Kyle MacLachlan. Dejando a un lado el guion de Eszterhas (Soy entusiasta, pero no ciego), Showgirls podría haber conseguido (y merecido) la nominación en dirección artística, sonido, montaje, fotografía, vestuario (por paradójico que suene) y maquillaje/peluquería. Por mucho que a alguien le parezca una mala película, son categorías de las que no se puede negar su excelencia. Podremos discutir si Gina Gershon merecería la de actriz de reparto y Verhoeven la de director, pero quien ponga en duda todas las demás, que tire la primera piedra.

Y salga de mi vida.