Tras estrenar en el último semestre de 2017 La Zona Vergüenza, llega el turno de la joya de la corona que había despertado el interés por las series de Movistar +: La Peste. Nosotros ya hemos visto los tres primeros episodios y es, simple y afortunadamente, lo que todos podríamos esperar de ellos.

Siempre es diferente enfrentarse a una review o crítica de una producción española. En Cinéfilos Frustrados tratamos de mostrar el respeto que requiere y mirar con lupa un cine que, aunque cada vez está mejor mirado por el espectador, dista mucho de gozar de la popularidad que atesoran otro mercados; en ocasiones por motivos con los que no estoy muy de acuerdo. Es por ello que embaucarse en el análisis de una ficción como La Peste, la serie más ambiciosa de la historia de la televisión española con un presupuesto de 10 millones de euros, supone una ocasión irrepetible para reivindicar las posibilidades de nuestras producciones y demostrar al fan más acérrimo que aquí también se hacen obras notables, si no había tenido ya suficientes ejemplos.

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La Peste se contextualiza dentro de la segunda mitad del Siglo XVI, en una Sevilla que era la metrópoli del mundo occidental, puerta de acceso de Europa a América, y en la que la riqueza florecía con facilidad gracias a las oportunidades del comercio internacional; subyugada por una cara oscura donde predominaba la desigualdad, la hambruna y las epidemias. Es por ello que la serie toma comienzo en medio de un brote de peste, en la que además varios miembros destacados de la sociedad sevillana aparecen asesinados.

Mateo (Pablo Molinero), un hombre condenado por la Inquisición y residente en Toledo, debe viajar hacia la capital andaluza para encontrar al único hijo de su fallecido amigo Germán, Valerio (Sergio Castellanos), y hacerse cargo de él, sacándolo de la ciudad, tal y como había hecho promesa en caso de desgracia. Allí no tardará en encontrarlo y descubrir cómo es, un muchacho receloso y acostumbrado a vivir al margen de la legalidad, que no duda en entregarlo a la Inquisición para ganar unas cuantas monedas.

La Peste (01)

Este es a grandes rasgos el primer episodio, que sirve para presentarnos el contexto de la ciudad de Sevilla, con todo lo anteriormente expuesto, los personajes principales -entre los que se encuentran los encarnados por Pablo Molinero, Sergio Castellanos, Patricia López Arnaiz, Cecilia Gómez, Manolo Solo Paco Leóndel que hablaremos más detenidamente dada las dobles caras en especial que podría presentar- y la situación donde dispara certeramente la trama:  en Mateo, que para lograr el perdón del Santo Oficio y así salvar su vida, debe resolver la serie de crímenes que se están aconteciendo, en medio de un entorno capitaneado por lugares de alterne, cárceles como tumbas, callejuelas polvorientas, hospitales abarrotados y una historia que, puntualmente, juega a medias entre lo onírico y lo real, presentando códigos del género detectivesco y benefactores que hicieron grandes algunas ficciones como True Detective (Temporada Uno) o La Isla Mínimatambién de Alberto Rodríguez (director de La Peste).

Los capítulos dos y tres son más continuistas en su planteamiento de la historia principal, retratando la investigación que llevan Mateo y Verio, y en la que está involucrado un fuerte componente religioso, cometiendo los crímenes en base a diferentes extractos. Este hecho recuerda a La Isla Mínima, anteriormente mencionada, o a exitosas películas/series como Seven, Zodiac, The Night Of, La Zona u otras, funcionando a tenor de que está bebiendo de códigos impuestos; algo razonable si se tiene en cuenta que con 10 millones no se juega.

La Peste (03)

Sin embargo, donde realmente se hace especial hincapié y donde realmente destacan estos episodios, es en la riqueza del contexto que se ha dotado al entorno y los personajes de La Peste. Sevilla se muestra gobernada por más gente de la que dice ser, actuando alguno en la sombra como Luis de Zúñiga (Paco León), y en debate sobre si anteponer los intereses económicos antes que la salud del diezmado pueblo abatido por la peste. Es por ello que la trama de fondo se ve tambaleada por unos dirigentes que, mientras contraen la enfermedad, deciden temerosos sobre si mantener el puerto abierto a comerciantes o cerrar la ciudad para mantener la epidemia. Todo ello a grandes rasgos y, sobre todo, donde los tejemanejes inclinan la balanza hacia un lado.

La otra Sevilla, la del pueblo, sirve como contrapunto idóneo de esta riqueza y burguesía mostrada, donde las grandes viviendas y lujosos palacios chocan entre sí frente a las callejuelas polvorientas y unos semi-derruidos edificios en los que predomina la mugre y la decadencia de un pueblo que muere poco a poco, se prostituye a sí mismo y sobrevive en base a una economía sumergida que flota cuando los burgueses gustan, mientras sus dirigentes miran hacia otro lado.

La Peste (02)

En medio de todo ello se encuentra el interesante personaje de Luis de Zúñiga, quien posee todas las credenciales para dinamitar la trama en los compases de los últimos episodio y quien, dada su mezcla entre la clase gobernante y la clase obrera, actúa en base a un beneficio propio que lo ha corrompido a la par que lo ha engrandecido socialmente. Un personaje que podrá, y seguramente dará, más juego del visionado hasta ahora. 

En definitiva, estos tres episodios de La Peste funcionan tanto como presentación como introducción del mundo e historia que nos traen Alberto Rodríguez, Rafel Cobos y Fran Araújo. La trama, pese a que bebe de otras producciones ya existentes, funciona e intriga; sumergiéndonos en ella misma y deleitándonos con sus altos valores de producción, gracias a una Sevilla formidablemente construida. Sólo la verdad salvará al hombre. ¡Nos vemos en los comentarios!

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