En 2019, el año en el que se estrenó Endgame como el mega evento final tras decenas de películas y tres fases del universo compartido de Marvel, el trono de la película de mayor éxito de la historia en taquilla seguía en poder de la intocable Avatar y sus más de 2700 millones. La salida de Endgame, absolutamente explosiva, nos hizo anticipar opciones muy reales de lograr superar el film de James Cameron aunque, si sucedía, sería en la misma línea de meta. Y así fue. Tan justo resultado ha permitido a la película de 2009 recuperar su puesto gracias al reciente reestreno en China.

Cuando Avatar se estrenó en los cines de todo el mundo allá por diciembre de 2009, con una altísima anticipación venida de años de literatura variada sobre el siguiente proyecto del siempre megalómano James Cameron, debutó con unos números muy interesantes pero no necesariamente espectaculares. Eran otros tiempos. Tal vez Avatar supuso el final de un largo recorrido comercial en el que los blockbuser, precisamente a partir de la siguiente década, se iban a convertir en eventos de recorrido monetario de plausible cómputo final anticipado por el más avispado en esto de la taquilla. Debuts domésticos o mundiales cuyas cifras delataban, merced a películas similares, o apelando al género propuesto, ser susceptibles de multiplicar por determinada cifras hasta dar con el resultado final.

Avatar todavía funcionó del otro modo. El anterior. Más pausado. Su debut en Norteamérica fue bueno, más de 77 millones, pero en su segunda semanas apenas perdió público (hoy en día, o por lo menos antes de la pandemia, lo normal era perder un % considerable, siendo más de un 50% ya bastante negativo). Similar a lo que ocurrió con Titanic 12 años atrás. Finalmente Avatar terminó su recorrido doméstico con 749.7 millones, terminando con el reinado de Titanic, alzándose como la nueva reina de la lista. Mantendría su posición hasta la llegada del, probablemente, film más anticipado de la historia para la franquicia que en su país siempre fue la reina: Star Wars, Episodio VII. Pero eso ya es otra historia.

A nivel internacional Avatar se quedó rozando los 2000 millones (como dato revelador: hubiera sido el mayor hito de la historia sin necesitar la cifra lograda en Norteamérica) para un total de 2749 millones. Un éxito descomunal, y absolutamente global en términos de 2009-2010, al que había que tener en cuenta un precio de las entradas ostensiblemente por encima de lo normal pero que en términos de taquilla, donde se mide siempre por dinero recaudado (recuerden: medir por entradas vendidas es lo mismo que ajustar a la inflación del precio de las entradas: así que seguimos hablando del vil metal).

Durante años en los que el binomio Cameron, con Avatar (que obtuvo un reestreno en 2010), y Titanic (cuyo retorno en 2012 asentó su segunda posición y, de facto, mayor éxito real de la historia si ajustamos los precios), los seguidores de este particular mundo de la taquilla se preguntaban que film podría lograr arrebatar a Avatar su preciado trono. El montante era, y es, muy alto. El de Titanic, los míticos +1800 millones con los que reinó entre 1998 y 2009, empezaron a acortarse a medida que avanzaba la primera década del siglo pero nunca hubo ninguna película que pudiera parecer peligrosa para amenazar el gran transatlántico del canadiense. Y cuando llegó Avatar el nivel se elevó a cotas que se antojaban imposibles.

El mencionado Episodio VII fue una de las candidatas pero su increíble cifra doméstica, rozando los 1000 millones, no sólo no fue igualada en proporción por la internacional sino que ni siquiera fue la mayor desde año 2015 (lo fue una de las entregas de coches rápidos y demás). No. El germen de la futura película que iba a robarle a Cameron, por espacio de dos años, su trono estaba en un plan multi películas que idearon en Marvel a mediados de la década de 2000-2010 tras un préstamo bancario. Unos inicios que mezclaban éxitos notables, con Iron Man, con éxitos muy justos, incluso fracasos (Hulk…), se tornaron en algo social cuando la primera Vengadores (Joss Whedon, 2012) se alzó como la tercera película de mayor éxito de la historia. La explosión, a partir de ese momento, del llamado MCU obtuvo cifras mucho mayores con entregas simples de sus superhéroes (Iron Man 3), un montante combinado de casi 3000 millones una vez estrenada La Era de Ultron (Joss Whedon, 2015) y finalmente la llegada de las dos películas que iban a culminar el mayor proyecto multi película de la historia del cine.

Avatar Endgame 01

Infinity War (hermanos Russo, 2018), con más de 2000 millones en taquilla mundial, lograba levantar más de una ceja y nos preguntábamos si su secuela sería capaz de, por fin, superar a Avatar. Cuando hablamos de cifras de ese calado cualquier aumento es mucho más complicado. Exceder por 500 millones la media de 1500 lograda por los dos primeros films era plausible y, por encima de todo, un enorme éxito grupal. Pasar de 2000 a 2700 eran palabras mayores. La salida de Endgame (hermanos Russo, 2019), con cifras difíciles de creer en ese momento, arrojaba un escenario final en el que se podía dar el caso de un sorpasso en la línea de meta y así fue: Endgame terminó con 2798 millones y coronada como nueva reina de la taquilla.

Con 2789 millones (han leído bien: sólo 9 millones de diferencia) acumulados a nivel mundial, y merced al reestreno en China (mercado que en 2009 ya iba al alza pero aún lejos de los niveles de los años inmediatamente posteriores), con 12 millones y contando, Avatar recupera de nuevo su posición como película de mayor éxito de la historia camino de aterrizar en los +2800 millones. Huelga decir que, dado lo apretado de dichas cifras, a Disney (propietaria de ambos films) le basta con un reestreno de Thanos y compañía para repetir, a la inversa, esta jugada. Veremos, dentro de un año, el impacto de la secuela de Avatar que podría, porque no, venir acompañado de otro reestreno en un país que parece gustar los eventos mastodónticos de James Cameron.

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