Era una de las incógnitas del 2019 en taquilla: la posible afectación negativa en el Episodio IX tras la recepción mixta y taquilla decreciente del Episodio VIIII. El mercado doméstico, como siempre en Star Wars, puede maquillar el resultado, pero lo cierto es que esta trilogía, finalmente, dibujará un curioso caso de taquilla decreciente. Veamos en que punto podría finalizar esta última entrega del culebrón Skywalker.

La última entrega, episódica, numerada, de la saga creada e iniciada por George Lucas en 1977 con el mayor evento cinematográfico jamás visto, Star Wars, se estrenó este pasado jueves (aplicando los pormenores del supuesto estreno en medianoche tenemos hasta tres días efectivos de inicio) en casi todo el mundo. Con las ausencias de Vietnam, Filipinas y Corea del Sur, el Episodio IX, El Ascenso de Skywalker, ha debutado con 374 millones a nivel mundial. El reparto lo lidera, por supuesto, Norteamérica (unos 175 millones), Reino Unido (26.8 millones), Alemania (21.8), Francia (15.2), Japón (14.6), Australia (12.6), China (12.1) y España (7.6). Con estas cifras en taquilla se sitúa como el 12 mejor estreno doméstico y 17 mundial.

En la mayoría de mercados el Episodio IX ha debutado por debajo de las cifras de su predecesora. En el caso norteamericano esa caída se sitúa en un 20%: de 220 a 175 millones. Si acudimos a las cifras del Episodio VII, probablemente uno de los films más anticipados de la historia junto al Episodio I y Endgame, debutó con unos entonces alucinantes 247.9 millones. Los multiplicadores de ambos films delatan su éxito: un correcto 2.8 para el VIII y un extraordinario 3.7 (sobre todo viniendo de una salida como esa… Endgame no obtuvo, ni de lejos, ese multiplicador aunque la salida fue aún mayor) para el VII.

Es difícil, dado el recibimiento mixto, y la salida relativamente baja, calcular un multiplicador para una saga que es un auténtico fenómeno doméstico pero con un improbable 2.5 debería irse a unos, claro, también improbables 473 millones. Con un más plausible 3 a unos 525. Los 500 son, sin duda, un objetivo casi mínimo que revelaría un descenso en taquilla pero con cifras de innegable pegada. Terminar en algún punto entre los 500 y 600, con un multiplicador rondando el 3 es, ahora mismo, el escenario más probable.

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Y absolutamente necesario si Disney no quiere ver este film por debajo de los 1000 millones a nivel mundial. Es primordial subir de los 500 millones domésticos para asegurar, aunque sea sufriendo, llegar a los simbólicos (cifra cada vez menos impactante) 1000 millones. Con las cifras de salida a nivel mundial, y con la confianza en las cifras domésticas, el Episodio IX podría terminar su carrera en la taquilla mundial con una cifra entorno a los 1000-1100 millones.

Debido al agujero de casi 300 millones entre la novena y octava plaza del Top 10 en taquilla mundial del año en curso, entre Hobbs & Shaw y Aladdin, no existe opción alguna de que el Episodio IX caiga fuera del ese Top aunque podría aterrizar por debajo del Top 5 si no alcanza los 1100 millones (escenario plausible ahora mismo). Si lo consigue tendría opciones de enfrentarse a los 1128 millones de Capitana Marvel y a los 1131 de Spider-Man: Lejos de Casa. El Top 3 queda ya bloqueado por la inevitable Endgame, El Rey León y Frozen II.

Los diez próximos días serán claves para determinar, con más precisión, las cifras finales de una trilogía que ha vuelto a demostrar el efecto nocivo de una entrega previa de recepción mixta. Si, como finalmente parece, el IX finaliza con una taquilla por debajo del VIII, la saga habrá dibujado un descenso desde su retorno en 2015. Caso único si lo comparamos con las trilogías previas (caída en el episodio intermedio, recuperación en el tercero) aunque debemos apuntar que las cifras del Episodio VII, el primer film no dirigido por James Cameron en lograr los 2000 millones, fueron extraordinarios, con categoría de evento y casi imposibles de replicar. ¡Hasta el año que viene!

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