Sólo cinco películas rodó Whitney Houston. De las cinco, sólo una fue un verdadero éxito. Sin embargo, no necesitó nada más que eso para ser un icono del cine. Seguramente la consideres una super estrella de la música, pero no dirías que fue una Meryl Streep. Bueno… no digo eso, pero sí que fue una gran dama al estilo de las stars del Hollywood clásico.

Whitney Houston lo fue absolutamente todo. Nadie tenía una voz más bonita que la suya. Nadie tenía más belleza que ella. Nadie tenía un cuerpo así. Nadie tenía más éxito, nadie era más estrella y nadie ha recaudado 411.006.740 dólares con su película de debut. Pero, por encima de todo, nadie tenía su clase. Ella era elegante cuando nadie lo era (esos ochenta… qué peligro tenían).

En unos años en los que Madonna y Cindy Lauper vestían como si Desigual diseñara los uniformes de un psiquiátrico, Whitney era otra cosa. La mismísima Madonna llegó a confesar que Whitney le quitaba el sueño porque no podía competir contra ella. Se quería convertir en la mayor superestrella de la música y sin embargo no era capaz de adelantar a Whitney.

Estoy convencido de que fue Madonna quien le presentó a Bobby Brown porque sabía que así se la quitaría de en medio. Por cierto, Ryan Murphy… ya que no vas a hacer una temporada de Feud a la ibérica sobre Concha Piquer y Rocío Jurado… ¿Qué tal un Feud sobre Madonna y Whitney Houston? Ahí te lo dejo.

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Fíjate que ha sido la única cantante que no sexualizó el producto que ofrecía. No se convirtió en un objeto. Ok, me puedes decir que no lo necesitaba. Madonna o Britney Spears no podían vender voz, por lo que vendieron carne. Vale, pero ahora piensa en Mariah Carey o Christina Aguilera, dos de las mejores voces del pop que terminaron pareciendo las coristas de Sonia y Selena. Whitney nunca cayó en eso y es el único mérito que no se le ha reivindicado de todos los que tuvo.

Fíjate si era estrella que cuando hubo que buscar protagonista para El guardaespaldas, sólo ella era opción. Pensad que se rodara en este momento. ¿Quién la podría interpretar? ¿Rihanna? ¿Beyoncé? ¿Lady Gaga con un bono de rayos UVA? Todas son super estrellas, pero no te imaginas a ninguna emulando a Whitney Houston, porque ninguna tenía lo que ella tuvo: La clase de los grandes iconos de Hollywood.

Incluso era bisexual, como las mayores divas del cine (y de la copla). Fíjate que al final iba a tener razón tu madre con eso de que para hacerte grande tienes que comer de todo… ¿Por qué entonces no es considerada una gran estrella de cine? Porque nació cuarenta años tarde. Al igual que otras actrices como Cybill Shepherd o Kristin Scott Thomas, aparecieron justo cuando el cine buscaba otro tipo de producto.

Las actrices elegantes, con clase y glamour habían pasado de moda. De haber nacido antes hoy venderían láminas en Ikea con sus retratos, pero llegaron tarde. Whitney también, pero tenía un “problema” añadido: más nivel de melanina del permitido en Hollywood.

No ha habido una Carol Lombard negra ni una Joan Crawford africana. Curiosamente, latina sí la hubo: Dolores del Río. Y era tan absolutamente glamourosa que hasta Hollywood consideró que era demasiado y la despidió. Es como cuando te dejan diciéndote eso de que “No es por tí, es por mí”, versión finiquito.

Por último, si no te he convencido, aquí va la traca final: Es tan estrella que la seguimos llamando como a las más grandes, por su nombre. Como Greta, como Marlene, como Marilyn… y como Whitney.

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