La serie The Newsroom, una de las grandes ficciones de HBO, se visiona con admiración y tristeza. Admiración por la valentía de sus protagonistas. Tristeza por la basura que nos encontramos diariamente.

Viendo hoy en día un telediario, podemos comprobar la repugnancia de un sistema que coarta al cuarto poder, convirtiéndolo en vasallos en los grandes holdings mundiales. Es así como dan voz a un pueblo que no habla, una creación masiva de zombies a las que bombardear día a día con miles de noticias que impidan formar una idea propia, creando la visión del mundo que quieren los que gobiernan.

Que el gobierno entrante quiere coser a impuestos al pueblo beneficiando a las grandes empresas, pues hay estan los medios de información dominados por grandes holdings para distraer al pueblo con tweets de tal partido, que ni siquiera gobierna, además de una noticia zafia con todo el color amarillo que se pueda. Después, para seguir, un poco de noticias tipo España Directo, un par de rellenos y que solazo hace en Valencia. Luego toca la ración pertinente de un tiempo de deporte que dura igual que todo el informativo. Contentar al pueblo y distraerlo, mientras se saquea, nunca fue tan fácil. Esta noticia es de ayer mismo, en horario de máxima audiencia. Las noticias menos importantes, sobre recortes, impuesto al sol y demás saqueos los dejamos para otro día:

Aaron Sorkin nos mostró hace unos años los entresijos de un informativo de máxima audiencia, mostrándonos a un Quijote y a todo su equipo contando las cosas que de verdad pueden hacer que el mundo cambie. Todo ello con la presión de grandes holdings, el que les paga incluido, además de anunciantes y con los datos de share pisándole los talones. Incluso el gobierno de los Estados Unidos, intentando descubrir a una fuente de este informativo, la cual les había filtrado documentación confidencial.

Esta joya está disponible, al completo, en HBO. Consta de tres temporadas y unos actores que bordan sus papeles, en especial el dúo formado por Jeff Daniels y Emily Mortimer, en los papeles del presentador Will McAvoy y la productora ejecutiva Mackenzie MacHale. Cada uno con su forma de ver las cosas, aunque haciendo buen equipo. Esta escena muestra las diferencias entre ambos:

Uno de los fuertes de la serie es tratar informaciones reales, dándole bastante veracidad y actualidad, en su día, a una serie a la que se le apagó la mecha demasiado pronto. Lo cierto es que mostró una manera diferente de hacer las cosas, a pesar de ser una ficción, en unos medios de información cada día más unido a un establishment que lo ata de pies y manos.

Los dragones y los robots no están mal para pasar el rato, pero no por ello se pueden dejar de lado este tipo de series, con una complejidad y valores que no se pueden ver en cualquier ficción, ya sea actual o pasada. Para prueba, los primeros minutos de esta serie.

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