El segundo día de festival constata lo que preveía: pocas horas de sueño, pero un aprendizaje de cine constante.

Tanto de lo bueno como de lo malo, de todo se aprende aquí. Un día que empezaba claustrofóbico, con la deconstrucción crepuscular de la última película de Albert Serra: La Muerte de Luis XIV. La siguiente proyección la ocupaba un drama familiar con muchas preguntas y un lenguaje inexpresivo: Le Fils de Joseph. Dogs ponía el punto salvaje con una historia poderosa, modulada con un envolvente clima. Y cerraba el día Une Vie, un excelente drama, articulado con una elegante puesta en escena.

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Fotograma de la película Dogs, de Bogdan Mirica

El significado de cada película casi siempre viene implícito en su contexto narrativo. Hay directores que recurren a ello con ahínco y potencian así el devenir de sus historias. Es el caso de Dogs, de Bogdan Mirica, un director a tener muy en cuenta en los próximos años. La principal baza de su película reside en la acentuación de la atmósfera, para introducir al espectador de lleno en la trama. Y tan solo le basta un majestuoso plano secuencia al inicio, para meterse en el bolsillo a todos los espectadores de la sala.

Dogs es un thriller con envoltorio de western, empujando al espectador al fondo de la butaca y no lo suelta hasta el final.

La película, proyectada en el ecuador de la jornada, resulta ser lo mejor del día. Se trata de un thriller con envoltorio de western, que empuja al espectador al fondo de la butaca y no lo suelta hasta el final de la historia. Al final el mensaje no es otro que la ceguera; la incapacidad de no ver lo que sucede a tu alrededor por culpa de los caprichosos intereses. La dirección de fotografía, con un uso preciso de la profundidad de campo, se erige como un papel indispensable en este creación miserable del hombre.

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La muerte de Luis XIV, del director Albert Serra

Y sin dejar de lado la fotografía, pasamos al trabajo de la misma, en la trágica La Muerte de Luis XIV. El primer visionado de la jornada, que no deja indiferente a nadie. Albert Serra, reconstruye los últimos días del rey, apoyado en un riguroso escenario acotado, gracias a la mano de su colaborador de fotografía. El atardecer se erige como metáfora visual del principio del fin. De ahí al final solo queda constatar el final de un mito, tan absurdo como el de cualquier ser humano. La gangrena sigue su curso, al igual que la progresiva oscuridad cubre el último atisbo de luz.

Le fils de Joseph es la primera decepción de SEFF. Filme lánguido y errático, con escenas y planos que no aportan nada al conjunto.

La primera decepción del SEFF tiene acento francés. Hablo de Le Fils de Joseph, del director Eugène Green. Bajo la premisa de la búsqueda de respuestas de un niño por la carencia de un padre, el director hila una rocambolesca trama, recubierta de un simbolismo pueril. La cinta, estructurada en capítulos, arranca con sugerentes manifestaciones. Pero al final las buenas intenciones se quedan en eso, intenciones; a raíz de la media hora, el filme sigue un camino lánguido y errático, con escenas y planos, que no aportan nada al conjunto.

Pero la réplica francesa se antoja como una colosal cinta vestida de drama de época. Une Vie, del director Stéphane Brizé, cierra la jornada de gala. Se trata de la sorpresa del día. Después de ver un puñado de pelis y acceder al último pase con muy pocas ganas, el resultado no puede ser más confortable. Todo es modélico en esta modesta crónica de una vida. Un ciclo de contrastes subrayado en las emociones que emanan de las estaciones del año. La fotografía, intimista, cuida todo los detalles del filme. Y no se puede pasar por alto el magnífico uso de la elipsis y la voz en off, recursos narrativos, que elevan el estatus de la película a cotas de obra maestra.

Les dejo con un tráiler de la película Une Vie, la adaptación de la novela de Maupassant realizada por Stéphane Brizé:

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