La proyección del último trabajo de Xavier Dolan, Solo el Fin del Mundo, abría la jornada de hoy, y como no podía ser de otra manera, no dejó indiferente a nadie.

Las reacciones, una vez acabada la primera proyección del día, dejaban opiniones dispares, pero muy extremas. En el pase de las 9 de la mañana el público no se volcó, pero en la exhibición de por la tarde, la gente fue en masa. Sin lugar a dudas esta es la cinta bandera del festival, la que atrae a más público; y no quería dejar de agradecer, la grandísima labor de la organización, por traer la obra de un cineasta tan arrollador como el canadiense.  El segundo visionado del día corría a cargo de Rester Vertical, del director Alain Guiraudie, ganador del Giraldillo de Oro en 2013 con El Desconocido del Lago. Una cinta inclasificable e impredecible. Islandia brillaba en el tercer visionado del día con una película que rezuma pureza y amor: Heartstone, del director Guomundor Arnar Guomundsson. La consumación del día también iba a recibir los aplausos de una sala repleta. Se trata de una road movie salvaje, dirigida por Andrea Arnold.

En 2014, el cine de Xavier Dolan alcanzaba su cima autoral. La narrativa de Mommy, nos dejaba un poso, difícil de superar. Sin embargo, a la vez, nos llenaba de expectación, gracias a su ambición y a su juventud. Con tan solo 27 años ya puede presumir de ser uno de los mejores autores del panorama cinematográfico actual. Casi nada. Su último trabajo, con un elenco de caras conocidas y consolidadas, escalaba en la industria, para llegar a más circuitos. Solo el Fin del Mundo es un Dolan a todo volumen; histérico, valiente, pero vedado gracias al factor que juega una adaptación teatral. Sin embargo y pese a no llegar a las cotas narrativas de Mommy, el resultado es un volcán emocional, seductor y muy disfrutable.

Festival (01)

La película inclasificable del día, del mes y practicamente del año se llama Rester Vertical. Un planteamiento llevado al extremo bajo las personalidades cambiantes de sus personajes. Una cinta con la que al principio conectas, atraído por el misterio y lo imprevisible, pero al final sucumbes ante el desfase de su propuesta. Admiro la valentía de la misma, pero esa subversión de lo absurdo me acabar por sacar de la historia. Al final todo queda más claro; la conexión con el inicio, en una señal más que evidente, manifiesta la cercanía entre la fascinación y lo absurdo del miedo.

La tercera proyección del día resulta ser una delicia. Un drama adolescente contado con pasión y ternura. La dirección en Heartstone es un prodigio. La adolescencia es una etapa de la vida que se manifiesta en la personalidad, pero que se palpa en el aspecto físico. Y esto es lo que el director islandés, mano a mano con el director de fotografía, trasladan al espectador; cada pelo y cada poro del cuerpo es filmado con mimo. Asimismo, el imponente contexto paisajístico, en clara sintonía con lo tratado, juega un papel trascendental. La película, además, nos ilustra el difícil papel de la homosexualidad dentro del devenir de la amistad.

Y para cerrar la jornada, Andrea Arnold, nos deleita con un drama sobrecogedor. Una road movie, que supone la radiografía más carnal, de una parte de la población norteamericana anclada en el desamparo. Una comuna de desconocidos, subidos en una furgoneta, dirección a ninguna parte; la generación perdida de nuestro tiempo. Un terreno delicado, que no suele ocupar historias en Hollywood. El resultado es una odisea salvaje, desprejuiciada, que nos cautiva con escenas de verdadera ternura o nos traslada a situaciones realmente incómodas.

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