Crítica de En Realidad, Nunca Estuviste Aquí (2017): En busca de Taxi Driver

En realidad, nunca estuviste aquí

AÑO: 2017 | TÍTULO ORIGINAL: En Realidad, Nunca Estuviste Aquí DIRECCIÓN: Lynne Ramsay PRODUCCIÓN: Why Not Productions. Film4 GUIÓN: Lynne Ramsay (Novela: Jonathan Ames) FOTOGRAFÍA: Thomas Towned | REPARTO: Joaquin Phoenix, Alessandro Nivola, John Doman, Judith Anna Roberts, Alex Manette, Ekaterina Samsonov, Kate Easton, Jason Babinsky, Frank Pando, Ryan Martin Brown, Scott Price, Dante Pereira-Olson, Jonathan Wilde, Leigh Dunham, Vinicius Damasceno | GÉNERO: Thriller. Drama | DURACIÓN: 95 minutos. 

Uno suele desconfiar de las frases publicitarias tipo “La nueva 2001”, “Recuerda al mejor Hitchcock”, “Una elegante mezcla entre Ciudadano Kane y Marcelino pan y vino”… Es por ello que me acerqué a En Realidad, Nunca Estuviste Aquí con un cierto escepticismo ante las comparaciones con el clásico de Martin Scorsese Taxi Driver. El escepticismo se tornaba en aprensión cuando la otra referencia era la sobrevalorada y soporífera Drive (mientras escribo estas palabras, puedo sentir un estremecimiento en la fuerza cinéfila, como si cientos de ordenadores se cerraran de golpe por la indignación).

Afortunadamente, la película de Lynne Ramsay no me recordó en nada a la de Nicolas Winding Refn, y sin embargo sí que consigue, salvando las distancias, establecer un diálogo creativo con la de Scorsese. El acierto de Ramsay es no huir de la comparación. Puesto que la historia y el planteamiento parecen llevar inevitablemente a esa situación, la directora ha preferido abrazar la influencia, llegando casi a la cita directa, y sin embargo consigue resultar a la vez completamente personal. ¿Es casualidad que la joven co-protagonista, Ekaterina Samsonov, se parezca tanto físicamente a la niña Jodie Foster que todos recordamos de Taxi Driver? Posiblemente no lo sabremos nunca, pero la conexión se acepta por parte de la autora, y vistos los resultados no me parece sacrílega.

Otra cita directa a un clásico intocable, en esta ocasión el Psicosis de Alfred Hitchcock, tiene connotaciones más de lectura irónica del protagonista y su situación. Resulta en cualquier caso refrescante que una película maneje referencias cinéfilas sin caer en el pastiche o el guiño vacío. Y es que realmente la película no necesita de ningún artificio ni referencia para imponerse como lo que es: una obra fascinante e hipnótica de puro cine. Un ejercicio narrativo que no renuncia a la introspección, sin dejar por ello que el ritmo de la historia se resienta.

Aunque lo que se cuenta sea sencillo (y por ello se agradece que la duración ronde los 90 minutos), la película se hace grande en la magistral forma de contarlo. La directora elige sumergirnos en el punto de vista del protagonista para guiarnos por la película, recurriendo para ello a todos los recursos narrativos, visuales y sonoros que tiene a su disposición: así, asistimos a magníficos ejemplos de elipsis, fuera de campo, planos detalle en los que los objetos adquieren una connotación más allá de la simple denotación… Atención especial requiere el uso expresionista del montaje y del sonido, que ayudan a adentrarnos en los recovecos de la mente del protagonista, que en ocasiones puede huir a ciertos momentos del pasado por asociación con situaciones de su presente.

También cabe destacar el uso de ciertas canciones en la banda sonora, que sobre todo actúan a modo de contrapunto de las situaciones presentadas (es posible que la comparación con Drive tenga que ver con este elemento). Las letras, además, parecen girar obsesivamente en torno a conceptos religiosos como ángeles y paraíso.

El tono elegido por Ramsay es realista, pero en determinados momentos se adentra en  digresiones oníricas que hacen pensar en el realismo poético de Jean Vigo o en la obra maestra de Charles Laughton, La noche del cazador.

Ramsay únicamente abandona el punto de vista de su protagonista cuando aparece la joven Nina, una presencia tan angelical como inquietante. Ella se convierte en el contrapeso perfecto a la desesperanza vital de Joe. Joaquin Phoenix encarna al personaje con esa mezcla de ensimismamiento, intensidad y un toque de locura que parece haberse convertido en su forma habitual de interpretar en los últimos años. Es evidente que se repite, pero también que suele estar inmenso, y esta película no es una excepción.

“Una obra fascinante e hipnótica de puro cine”.

Posiblemente haya una parte de los espectadores a los que no guste nada En Realidad, Nunca Estuviste Aquí. Es una película arriesgada con particularidades que no serán del gusto de todos. Sin embargo, puedo asegurarles que merece la pena verla aunque sólo sea por una secuencia que sucede hacia mitad de película, y que no destriparé. Una idea como esa le hace a uno albergar esperanzas de que no todo está trillado en el cine, que todavía hay momentos que te pueden sobrecoger y sorprender, llegando a tocar la fibra más humana de nuestro interior. Recomendable.

Reseña Panorama
En Realidad, Nunca Estuviste Aquí (2017)
9
Perdidamente enamorado del cine desde que vi E.T. con 6 años. Creo que aún no he salido de aquel bosque donde Elliott se despidió de él. Al fin y al cabo, nos dijo "estaré aquí mismo"... Y como diría Umbral, "he venido a hablar de mi libro": no os spoileo nada si digo que es sobre el cine fantástico de Spielberg: https://www.amazon.es/Cine-fant%C3%A1tico-Spielberg-Nuevo-Ensayo/dp/8490551766/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1532042996&sr=1-2&keywords=spielberg