El documental El Silencio de Otros, disponible en Netflix, acompaña a víctimas y supervivientes del franquismo en el proceso judicial conocido como la Querella Argentina. Muestra cómo después de múltiples negativas de la justicia española para reparar los crímenes de la dictadura franquista éstos recurren a la justicia argentina.

Como dijo el dictador Francisco Franco en 1969 “todo ha quedado atado y bien atado” y El Silencio de Otros demuestra y visibiliza que así fue, y que todo lo acontecido durante tres años de Guerra Civil y cuarenta años de dictadura sigue sin reparación. Es un relato cargado de emotividad y cercanía que enseña el nacimiento de la Querella Argentina en 2010, a cargo de la jueza María Servini, su recorrido y cómo lo viven los implicados.

El documental alterna imágenes y vídeos del pasado con la lucha del presente. Se muestran -entre otras cosas- fusilamientos, discursos, el anuncio de la muerte de Franco y testimonios y entrevistas de víctimas y supervivientes del régimen. Esta alternancia de imágenes ayuda a entender cómo todo lo sucedido ha estructurado el país, el sistema y el porqué las cosas son cómo son actualmente. Un ejemplo de ello es una imagen de Franco con su sucesor, Juan Carlos I, cosa que dificulta separar la institución de la monarquía del régimen.

A pesar de que se toma bando por las víctimas durante la narración y en el punto de vista con el que se cuenta la historia, el documental va más de personas que de ideas políticas. Busca enseñar que detrás de las cifras, de un pasado que se pretende olvidar, hay personas y familias enteras destrozadas. Humaniza el dolor y las secuelas de todo lo vivido y cómo la falta de justicia no deja descansar en paz a los afectados.

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El franquismo fue un eje que vertebró España de diferentes maneras y el documental recoge buena parte de ellas. Sus víctimas no son solo los miles de asesinados, exiliados, represaliados y cadáveres sin identificar en fosas comunes. También lo son los torturados y las familias incompletas, aquellas cuyos hijos fueron robados para entregarlos a familias adeptas al régimen o de moral socialmente aceptada.

Merece la pena destacar la fotografía, dirigida por Almudena Carracedo. Es impactante, fría y cálida por todo lo que representa a la vez. De la misma manera, es importante destacar el hilo conductor de todo el documental, ya que a pesar de que el tema principal es la Querella Argentina, no pierde ocasión de contextualizar los diferentes años de dictadura, señalar sus relaciones con el resto de países y equipararla a otros regímenes dictatoriales en diferentes partes del mundo.

Todos los testimonios están cargados de sentimiento, dolor y sentido común. En ocasiones se sobreexpone a las víctimas y se roza la pornografía emocional y lo lacrimógeno. Sin embargo, cumplen el objetivo buscado que es generar emoción y empatía.

El Silencio de Otros

Si bien consigue lo que busca, ese empuje que el pueblo español necesita para luchar por la justicia, en su búsqueda pierde rigor. Se echan en falta testimonios de expertos, historiadores o voces de organizaciones de memoria histórica, que llevan años implicados y son los que han conseguido lo poco que se ha podido conseguir.

La reivindicación pierde un poco de fuerza en pro de las historias personales de las víctimas, y en consecuencia cae ligeramente en lo comercial. Sin embargo, sigue siendo muy recomendable y necesario verlo para conocer la historia silenciada y tomar consciencia de la importancia de la reparación y la memoria histórica.

Como bien muestran las entrevistas realizadas a pie de calle durante El Silencio de Otros, los españoles no conocemos bien nuestra historia y eso es así porque no nos la han contado. Si bien este documental se queda en la superficie y no acaba de contar todo tal cual fue, es un buen primer paso para acercarnos a ella y empatizar con el sentimiento de lucha, reparación y necesidad de justicia de las víctimas.

Sin restar importancia a las verdaderas víctimas del franquismo, debemos reconocer que todos somos víctimas de alguna manera. Somos un pueblo obligado a perdonar y olvidar en pro de una convivencia pacífica que solo ha beneficiado a los vencedores, a costa, como ya pasó en 1939, de los vencidos. Romper esta dinámica es una lucha colectiva y el sentimiento que despierta ver este documental es un punto de partida.

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Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla y España tiene una deuda con su pasado que no permite avanzar en democracia. Con la Ley de Amnistía de 1977 se decidió que todo debía perdonarse y se equipararon crímenes contra los derechos humanos a autodefensa y supervivencia en un régimen impuesto, con sus consecuentes formas de vida y la obligación de cumplirlas.

El Silencio de Otros es un paseo doloroso por la historia reciente de España, desde el golpe de estado hasta la actualidad, pasando por la dictadura y la transición. Muestra un país que se ha edificado -literalmente- sobre restos sin identificar. Un pasado, presente y futuro impuestos a marchas forzadas sobre el llanto silenciado de los vencidos.

 

 

Reseña Panorama
Puntuación general
7.5
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Comunicadora. Cinéfila y adicta a las series. Inconformista por defecto. Si me hace pensar me gusta. Siempre en el team de la neurótica